Por Luisa Agüero y Alma Solís

A Arturo Melo, presidente de Grupo Melo, le gusta contar la historia de cómo su padre llegó a convertirse en in­geniero agrónomo.

Un día, mientras Manuel Melo, fundador del grupo estaba en el colegio dos años antes de culminar su bachillerato, el director del centro de estudios al que asistía le llamó y le informó que el gobierno de Inglaterra había facilitado tres becas para estudiar en ese país. Una de ellas había sido otorgada al hijo del presidente de la República de ese entonces, la segunda al hijo del ministro de Educación y la última sería para un alumno del plantel; el elegido fue el padre de Arturo.

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Fue así que su padre estudió cin­co años en Inglaterra luego de pasar el examen de admisión en primer lugar. A su regreso, ingresó a las filas del gobierno al entonces Depar­tamento de Agricultura, en donde llegó a ocupar cargos de secretario interino. Pero cuando Arturo Melo se encontraba estudiando su bachi­llerato, Manuel (su padre) decidió dejar de trabajar para el gobierno, cansado de que en cada cambio de administración era removido.

Fue entonces que Manuel Melo, junto con su esposa Libertaria Sarasqueta, fundó en 1948 un primer almacén de productos agrícolas que llevaba por nombre El Agricultor, el cual se ubicó en la avenida central, una de las más populosas de la capital Panameña. “El almacén aún está allí, igualito que antes, sólo que ahora tiene más mercancía”, comen­ta Arturo Melo, al recordar ese inició hace ya 67 años.

Arturo se fue a estudiar economía a los Estados Unidos y a su regreso encontró el almacén en el mismo estado en el que lo había dejado, y propuso a su padre ampliar el ne­gocio, fue entonces que decidieron producir y comercializar alimento para animales. “Convencí a mi padre y a mi madre de que teníamos que buscar otras opciones y nos fuimos al corregimiento de Río Abajo y em­pezamos en una forma muy empírica a producir alimento para animales, que por ese entonces se importaba de los Estados Unidos”.

Así se aventuró a producir alimentos guiándose con libros y replicando fórmulas. El alimento para pollo era uno de los principales productos que vendían, lo cual llevó a Arturo a pensar que la crianza de aves debería ser el siguiente paso para expandir el negocio. “Yo mismo tenía mis dudas, porque estudié economía y no tenía laboratorios ni nada”, relata el presidente del grupo.

Sin embargo, el ascenso al siguiente nivel no fue tan natural, Arturo se dedicó hacer ensayos en lotes de pollos probando los alimentos que fabricaba, con la idea de cerciorarse que los animales de sus clientes no tuvieran reacciones negativas al ingerir sus fórmulas. Así fue que comenzó con la crianza de animales que resultó ser más rentable que producir sólo alimen­to, ampliando de esta manera su negocio al segmento de crianza, junto con la producción de alimento para pollos.

 

Se consolida el negocio

Las líneas de negocios de Grupo Melo abarcan desde los almacenes originales donde se venden productos e insumos agrícolas, venta de maquinaria pesada para el campo, vehículos de doble tracción de carga, restaurantes, maquinaria industrial, productos alimenticios, materiales para construcción, bienes raíces, distribudor automotriz y tiendas de jardinería y mascotas. La evolución del grupo fue el resultado de las nece­sidades que detectaron en sus clien­tes, de tal suerte que cada unidad de negocio está interconectada entre sí.

El almacén original se convir­tió en lo que hoy es la división de productos agrícolas, ahora conta­mos con 53 almacenes en todo el país. Posteriormente, entramos a la distribución de maquinaria agrícola. Una vez consolidado este segmento, observamos que con la prosperidad que iban adquiriendo nuestros clien­tes productores, requería moverse, por lo que pronto necesitaron autos y así empezamos la comercialización de los vehículos Isuzu, dice Arturo.

Reconoce que ahora se toman las decisiones de forma distinta, ya que no es lo mismo administrar un almacén en la avenida B, que 53, pero la regla sigue siendo enfocarse en los negocios que apuntan a las necesidades de sus clientes que buscan incrementar sus produccio­nes. “Ayudarlos a que sean exitosos porque si ellos lo son, también lo seremos nosotros”, afirma el presi­dente del Grupo Melo.

Panamá ha tenido momentos dentro de su vida republicana —in­cluyendo crisis económicas a finales de la época de los años 80—, pero a pesar de esto la empresa logró seguir adelante y consolidarse. El empresario señala que la fórmula es la atención, el buen servicio y ser eficientes, con lo que se logra conseguir la fidelidad de los clientes. Arturo señala que siempre ha habido competencia y seguirá existiendo, afirma que es bueno que exista porque eso los anima a ser más efi­cientes. En ese contexto, considera que su empresa ha logrado crecer satisfactoriamente.

En este momento, el sector agropecuario en Panamá no está pasando por su mejor momento; sin embargo, las ventas del almacén agrícola reportaron un aumento de 10% durante el mes de enero, la explicación está en que el sector que ellos atienden principalmente es el pequeño agricultor y en ese segmen­to, la situación es diferente al resto del sector a nivel nacional.

 

Empresa regional

Panamá se ha quedado pequeño para Grupo Melo, la empresa no deja de crecer; sin embargo, son muy cau­telosos a la hora de una expansión. “Tenemos que reconocer una falla y es que quizás somos muy naciona­listas y nos mantenemos dentro de nuestras fronteras”, dice Arturo.

A pesar de esto, han tenido dos incursiones, una en Costa Rica con la división de mascotas, la cual se mantiene, y la otra en Colombia, en la cual quisieron entrar con su franquicia de restaurantes Pio Pio, pero no funcionó, la empresa no tuvo la presencia suficiente en ese país y eso limitó los resultados de la apuesta hecha en ese mercado. De esa experiencia les quedó la lección de que antes de entrar a un mercado, debían estudiarlo muy bien.

Sin embargo, Grupo Melo tiene presencia en la región a través de la comercialización de sus productos alimentarios congelados, aunque el volumen exportado es pequeño, la empresa vende en Honduras, Nica­ragua y Perú, entre otros.

No obstante, los planes de expan­sión de la empresa panameña, fuera de sus fronteras, no se han deshecha­do; por el contrario, las futuras ge­neraciones de la compañía deberán intentar tener mayor presencia en los mercados en los que ya están pre­sentes y explorar nuevos destinos, si es que consideramos seguir crecien­do dice el presidente del grupo.

La tarea no será sencilla, sobre todo por el segmento en el que Grupo Melos es más fuerte, que es el sector alimentario. En ese sentido, y pese a que todos los tratados de comercio que se han firmado elimi­nan las barreras arancelarias, aún quedan las barreras sanitarias y en muchos países los procesos no son tan ágiles.

Con 84 años de edad, Arturo Melo se considera la primera generación de la empresa, a pesar de que el grupo lo inició con la primera tienda que fundó su padre Manuel. Sobre el cambio generacional, él no habla mucho, tiene cuatro hijos y todos trabajan en diferentes divisiones de la empresa. Señala que sus hijos traba­jan en la corporación y que hasta ahora todo va bien, pero no puede predecir el futuro.

Tiene una regla, la cual le gustaría fuera una tradición y es que para que sus hijos estén a cargo de Grupo Melo, antes deben demostrar que pueden y deben hacerlo en otras empresas. “Dicen que los problemas empiezan en la tercera generación”, comenta Arturo, y agrega que para entonces él ya no estará allí.

 

Innovaciones

Grupo Melo ha sido una empresa innovadora a lo largo de su historia y una de esas innovaciones fue la construcción de una planta pro­cesadora de pollo que contó con una inversión de 25 millones de dólares (mdd), también cuenta con otra planta que produce embutidos y otra que produce pro­ductos congelados generando valor agregado de forma sistematizada.

“Tenemos la mejor planta proce­sadora de toda el área”, afirmó Artu­ro. En esta planta se producen más de 12 productos y se utilizan todas las partes del pollo que se comercia­liza, de esta forma no se desperdicia nada, no dejamos ni lo que no es utilizado para el consumo humano. Todo es aprovechado, hasta las plu­mas, los residuos son ocupados para la elaboración de otros productos.

Grupo Melo se encuentra en su mejor momento, así lo definió su presidente, logrando las mejores utilidades en 2015. “Acabamos de tener nuestro mejor año”. Reconoce que siempre hay desafíos por supe­rar, pero seguirán con optimismo. El 2016 será un año difícil, no sabe si podrán superar lo alcanzado en 2015, pero si no lo hacen para este año, lo harán en 2017, afirma.

Seguiremos creciendo, seguire­mos haciendo lo que hemos hecho antes, sólo que ahora será más fácil. Aunque como padre es difícil decir cuál es su hijo favorito, para él es difícil decir cuál de sus empresas es más especial, asegura que todas están en áreas distintas, pero reconoce que los almace­nes agrícolas los inspiran, “por allí empezamos”, esa es el alma de Grupo Melo, señala Arturo.

 

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