¿Cuáles son las preguntas que cualquier CEO debe hacerse antes de subirse al ring del competitivo mercado?

 

Estar en el mercado podría ser comparado con subirse a un ring. Todos quieren ganar, pero no todos saben cómo hacerlo. En un mundo donde cada vez hay más participantes, además de tener una muy buena solución y servicio, exige que sean las propuestas –y no los golpes o el refrito de ideas– lo que haga sobresalir a una marca, y en tanto se trate de una apuesta agresiva, renovada y fresca, mejores serán los resultados.

Incluso, hay quienes hablan de ADN, de branding o engagement como si se tratara de una receta secreta o de una fórmula mágica para comunicarse con sus mercados. En lo que muchos no reparan es en el cómo. Y es justo ahí donde muchos se tropiezan y no alcanzan a vislumbrar el rumbo que pueden o deben tomar hacia una diferenciación significativa de sus propias marcas.

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Para armar una propuesta de mayor penetración, mayor alcance y con suficientes elementos que la hagan encontrar un espacio en las mentes y corazones de sus stakeholders, los líderes de hoy deben formularse cuestionamientos básicos:

 

1. ¿Qué significa la marca?

Si un CEO no conoce la promesa de su marca, es posible que no pueda establecer una propuesta clara y única, pues no tiene los elementos suficientes para lograrlo. Por esta razón, conocer a su marca es esencial para establecer el rumbo que quiere darle, tanto a su estrategia de branding, como a su propuesta.

Qué hace la marca, qué busca o qué ofrece son cuestionamientos que permitirán conocer las debilidades y fortalezas de una empresa, de tal manera que se tengan los elementos para analizar y establecer tanto internamente como externamente su significado.

 

2. ¿Qué se quiere comunicar?

Aunque pareciera que se trata de una cuestión básica y hasta obvia, existen muchos casos donde el propio CEO no tiene claro qué es lo que busca comunicar a través de su propuesta de valor. Es por eso que, antes de pretender avanzar, se debe tener muy clara esta respuesta.

El mensaje de la propuesta debe ser claro, sencillo y completo, es decir, tanto el Director General como todos los empleados de una empresa deben razonarla y trabajar en la misma línea, entendiendo todos lo que se pretende lograr. De esta manera, se reduce el margen de error y los procesos organizacionales de la empresa fluyen hacia la promesa de valor.

 

3.    ¿Qué lo hace diferente?

Una muy buena solución y servicio, además de comunicar la propuesta de valor de manera contundente es lo que hace la diferencia entre ser una marca exitosa y ser una marca más. Una marca eficiente es aquella que resuelve las necesidades de su público, pero una marca diferente, además de resolverlo, ofrece una experiencia distinta a su nicho.

Y es que a partir de la fuerte presencia de las empresas en las redes sociales y en las plataformas 3.0, la comunicación entre proveedores y consumidores se ha convertido en el principal motor de una mejor relación y un mayor engagement, lo que se traduce en una experiencia construida por ambas partes. Construir con los clientes es una de las opciones más rentables ante la creciente competencia.

 

4.    Por una propuesta congruente

Una vez definidos los puntos anteriores, la propuesta será contundente en tanto la congruencia sea el eje rector de las estrategias de la empresa: institucional, organización, ventas y comunicación.

De esta manera, el liderazgo del CEO se permeará del impacto de su misma propuesta. Además de dirigir una empresa, un líder con una propuesta sólida inspira a sus subordinados y, juntos, lograrán las metas que se propongan en menor tiempo y, sobre todo, de una forma más eficiente.

Si a esto, un CEO le agrega pasión a su don de mando, los resultados serán visibles desde el primer momento, ya que diversos estudios han demostrado la importancia de dirigir, combinando ambos hemisferios del cerebro: pensar y entender, pero también sentir y emocionar.

Esto, sin duda, provocará que tanto el CEO como la empresa misma influyan en el sector y en la industria, pues se trata de la construcción de un nuevo paradigma en la propuesta de mercado.

El reto está en dejar atrás las prácticas que no construyen y adoptar conductas que se sumen a la congruencia de un nuevo discurso, de una nueva imagen y toda una filosofía empresarial inspirada en generar el mejor impacto entre las distintas audiencias, que finalmente se reflejará a la hora de facturar.

 

 

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