La educación superior privada en México está preocupada (y ocupada) en dar al país egresados con dos características principales: liderazgo y emprendimiento. Son las demandas del sector empresarial y la manera en la que las instituciones enfrentan el reto de colocar a sus alumnos en el mercado de trabajo.

 

En diciembre de 2014 se graduará la primera generación de siete ingenieros en diseño automotriz de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Pero, ¿qué tiene esto de particular? Mucho. El plan de estudios y el perfil de sus egresados se construyó considerando las necesidades de Volkswagen, empresa cuya importancia en la región es vital debido a su planta armadora.

El esfuerzo “responde a una estrategia de vinculación (entre el sector educativo y el empresarial) porque en México se habla de esa necesidad, pero ha costado mucho lograrlo”, explica José Alfredo Miranda, rector de la UPAEP.

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La alianza implicó la capacitación de directivos de la compañía para incorporarlos a la planta docente, las enseñanzas fluyen mejor si son impartidas por profesionales de Volkswagen, es decir, hay una relación directa entre lo práctico y lo teórico.

La ventaja de realizar un proyecto de esta naturaleza es que la formación de los estudiantes se apega a lo que demanda el mercado laboral, lo que abre la posibilidad de que los egresados encuentren trabajo pronto.

Otra de las ventajas, es que se abren los canales para recibir una formación orientada a desarrollar un perfil de liderazgo, a resolver problemas y a tomar decisiones. Dice que una demanda del sector empresarial actualmente es justamente ésta: preparar hombres y mujeres para tomar decisiones, no solo para ejercer una profesión.

Para la armadora, el beneficio es que se acorta el tiempo en que un nuevo colaborador pueda tardar en adaptarse a las necesidades que marca su ritmo de producción.

No es, pues, una coincidencia que se haya podido concretar el proyecto en Puebla, toda vez que en dicho estado el sector automotriz es el segundo empleador más importante. De acuerdo con cifras del área de estudios de BBVA Bancomer, cuatro de cada diez plazas laborales las ofrece dicha industria.

Miranda cuenta que tener especialistas mejor capacitados le permite a Volkswagen dejar de ser una simple planta manufacturera y mantenerse a la vanguardia, lo que implica, por ejemplo, diseñar en México algunos componentes de autos y exportarlos: algo que antes sólo se hacía en Alemania.

En el año 2015, la firma de los cuatro aros que fabrica sus autos como si se tratasen de obras de arte, dispondrá de una planta armadora en esa ciudad. “Que Audi venga a Puebla es consecuencia de que exista una oferta de profesionistas calificados en su rama”, celebra el rector.

 

Contrarrestar efectos

 

La UPAEP piensa en el destino de sus egresados, y con ello, busca reflejar una disminución en las estadísticas de desempleo de jóvenes, los cuales representan el grueso de los 2.5 millones que reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en mayo de 2013.

Las cifras imponen la necesidad de hacer una revisión respecto a la relación que existe entre lo académico y lo laboral, considera Antonio Morfín, director del Centro para la Alta Dirección en Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac.

El especialista no pretende que la respuesta al desempleo esté en la cercanía que pueda existir entre las empresas y las universidades, pero sí deja ver que estrechar sus lazos puede representar un puente directo entre la oferta y la demanda.

Morfín encuentra un elemento adicional que obliga a que ambos mundos se encuentren: un desorden en la oferta educativa, básicamente a nivel universitario.

“Esa incapacidad ha generado un crecimiento muy rápido de una oferta de educación superior que no ha crecido con la necesaria calidad”, advierte el académico.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), el año 2012 ingresaron a nivel superior un total de 2.9 millones de alumnos de entre 19 y 23 años. La oferta se clasifica de la siguiente manera: 37.1% de los estudiantes tiene cabida en las universidades autónomas (como la UNAM o la UAM, por ejemplo); 17.8 ingresa a las escuelas que se mantienen con recursos del estado; 13.4% cursa la carrera en universidades que subsisten con recursos federales (como el IPN) y el 31.7% restante atiende a instituciones particulares.

Según su opinión, esta situación se tiene que revisar para evitar que haya una producción masiva de egresados sin las fortalezas necesarias para obtener una plaza laboral.

 

Perfil ideal

 

El Tecnológico de Monterrey parece haber encontrado la manera de que sus estudiantes se inserten al mercado laboral con relativa facilidad. Carlos Mijares, vicerrector académico del Instituto, afirma que 90% de sus egresados se colocan en los tres meses posteriores al concluir su carrera.

universitarios1¿Cómo lo logran? A través de su Centro de Vida y Carrera –un área dedicada a la interacción de estudiantes y egresados con empresas e instituciones para impulsar su empleabilidad– se aplican encuestas anuales entre distintas compañías para detectar lo que éstas demandan y así dotar a sus alumnos con las habilidades requeridas y mejor valoradas. Dichas características aplican para todas las carreras que se ofrecen, independientemente de la esencia de cada una de ellas.

Esta lista de competencias personales se podría complementar, según Rubén Reynaga, rector de la Multiversidad Mundo Real (una institución de educación superior a distancia) con otras capacidades, tales como la posibilidad de dialogo eficaz entre profesionales de distintas disciplinas, la capacidad de adoptar nuevas tecnologías, el entendimiento de los procesos globales y la facilidad de adoptar las tendencias internacionales en management o recursos humanos.

La visión anteriormente descrita parece estarse homogeneizando. Basta escuchar la experiencia de Álvaro Sánchez, director de la oficina en México del IE Business School. “En un mundo tan cambiante como el que estamos viviendo en estos momentos y cuya tendencia va para más, se necesita gente emprendedora, innovadora y que sepa analizar lo que viene. Ello complementa los conocimientos técnicos propios de una profesión y cada vez tienen más peso”.

Para Sánchez, existe la necesidad de que los nuevos profesionales se interesen por temas sociales y ambientales. Eso indica que no se estudia para apostar por un empleo determinado, sino que el conocimiento que se va recolectando se aplica de maneras insospechadas.

Sánchez concluye que la preparación profesional, ya sea a nivel de licenciatura o postgrado, debe ir actualmente de la mano con desarrollar habilidades como tomar decisiones y saber afrontar riesgos.

 

Manos a la obra

 

Con la intención de adaptarse a las nuevas necesidades del mercado laboral, las universidades se dicen alerta para ampliar su oferta de carreras. Así como la UPAEP tuvo la sensibilidad de buscar a Volkswagen, también el ITAM lo hizo.

Hace dos años incorporó a su plan de carreras la licenciatura en Dirección Financiera. “Dentro del plan de estudios se introdujeron materias como estrategia de negocios, contabilidad, contratos financieros, teoría de las finanzas, teoría de portafolios…”,  cuenta Alejandra Peralta, directora de comunicación y desarrollo institucional.

La nueva licenciatura es el resultado de haberse detectado que el 57% de sus egresados ocupan posiciones de liderazgo dentro de los tres primeros niveles de dirección de las compañías en las que laboran.

Un seguimiento puntual sobre los ex alumnos le permite al ITAM contar con estadísticas que muestran su desarrollo en el mundo laboral. Jéssica Hernández, jefa de la oficina de Bolsa de Trabajo, asegura que 60% de los alumnos consigue un empleo antes de concluir sus estudios.

Ello es, en gran medida, resultado de la vinculación de esta casa de estudios con al menos 6,000 empresas. “Como muestra de la demanda que tenemos, puedo decir que actualmente hay 20,000 vacantes en oferta y solo tenemos 5,500 estudiantes”, refiere.

En el ITAM, 75% de los egresados tiene un empleo relacionado con su carrera profesional, mientras que el promedio a nivel nacional es de 40%.

Pero lo que sí es un hecho, es que a través de la adopción de nuevas carreras con altos niveles de especificidad, se pone a los egresados connacionales a la altura de la preparación de otros países.

¿Para qué necesitaría Volkswagen importar a un trabajador de Alemania para su planta de Puebla si ya hay un mexicano que puede asumir las mismas responsabilidades?, se pregunta José Alfredo Miranda con un dejo de orgullo.

En otras instituciones, como el Tecnológico de Monterrey, también se toman en cuenta mecanismos de transformación para adaptarse a la (nueva) realidad. “Tenemos varias carreras de reciente creación. Una de las que más refleja lo que demanda el sector empresarial es la Licenciatura en creación y desarrollo de empresas”, dice, y asegura que su finalidad es promover la cultura del emprendimiento.

Mijares piensa que un líder no es solamente quien ocupa la silla del presidente o del director general de una corporación, sino quien asume la responsabilidad de mejorar la productividad de su equipo o de su departamento.

Por eso está consciente de que es momento de dejar de preparar técnicos o especialistas de una sola rama, y diseñar en cambio profesionistas que resuelvan problemas de la vida diaria y sepan adaptar compañías al cambio.

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