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En el último Mobile World Congress, en Barcelona, el banco español Sabadell presentó un chip que se inserta debajo de la piel y permite realizar pagos sin hacer contacto con la terminal punto de venta.

Actualmente, los bancos buscan innovar en pagos electrónicos. Como consecuencia, se podría pensar que se avecina una crisis para las procesadoras de pagos electrónicos, como Visa y MasterCard. Y así sería, si no fuera porque estos gigantes llevan ventaja en investigación e inversión en tecnología de ciberseguridad, asegura Ryan McInerney, CEO de Visa.

“En el pasado, los bancos iban incorporando la tecnología que desarrollábamos, y ahora vemos mucha experimentación. Creo que eso es positivo, pero diría que seguimos siendo la mejor solución, pues nuestra mayor apuesta es mantener la seguridad de los pagos”, dice Ryan McInerney, presidente global de Visa.

Un ejemplo, dice, son los dispositivos de reconocimiento basados en las venas de las manos. McInerney explica que ya trabajan en la incorporación de esta tecnología biométrica como medio de identificación a la hora de hacer pagos, pues no sólo tiene candados de seguridad en reconocimiento, sino que es una tecnología no invasiva para los usuarios.

“Nos dimos cuenta de que la sola huella dactilar no es tan segura como el reconocimiento de las venas, [y que] la tecnología permite hacer un escaneo que va desde la huella y la palma hasta el mapa de venas en la mano. Esta identificación contribuye a hacer los pagos más seguros”, añade McInerney.

En el pasado, el escaneo de las venas de las manos se utilizaba únicamente como medida de identificación de seguridad, principalmente para controlar el acceso a determinados sitios; hoy, Visa trabaja en su incorporación como parte de la tecnología de pagos sin contacto.

“Imagina una almeja donde tú deslizas tu mano y el pago se efectúa sin tocar nada; el diagrama que forman tus venas es una identificación que va incluso más allá de la huella dactilar […] es un diagrama más complejo”.

Internacionalmente, Visa intermedia transacciones con valor superior a 2 billones de dólares en un trimestre, realizadas con más de 3,200 millones de tarjetas de crédito y débito afiliadas. Como referencia, en el país, los 51 bancos agremiados en la Asociación de Bancos de México (ABM) tienen una cartera conjunta de poco más de 5 billones de pesos, unos 250,000 millones de dólares (mdd).

Es decir, el tamaño de transacciones que Visa procesa en un trimestre es 10 veces mayor al monto de crédito otorgado por toda la banca mexicana en un año.

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Ryan McInerney, CEO de Visa, dice que la empresa trabaja en seguridad basada en las venas de las manos. Foto: Visa.

México y la innovación bancaria

En diciembre, la ABM y el Banco de México presentaron la plataforma Cobro Digital (CoDi), la cual es una extensión del sistema Spei desarrollado por estas mismas instancias.

CoDi permitirá que las personas generen códigos QR para realizar pagos con sólo escanearlos. La idea es que esta innovación contribuya en el objetivo de bancarizar a 30 millones de personas en el país, pues las llamadas “cuentas digitales” estarán libres de comisiones.

En Visa aceptan que la experimentación es buena, pero, a la vez, aclaran que trabajan para mantenerse como aliados indispensables de los bancos. “El sistema de Visa es robusto, es global; permite la interconexión. Invertimos una gran cantidad de recursos cada año innovando el sistema de pagos. Estamos ayudando a los bancos alrededor del mundo, y la seguridad es un tema prioritario; la ciberseguridad es la base de lo que hacemos en Visa. No hay inversión más importante para nosotros”, asegura McInerney.

El directivo explica que, al ser Visa una compañía tan grande, también se convierte en blanco de los hackers que buscan generar fraudes con los datos.

“Reconocemos que somos un target. Lo que podemos hacer es poner a mucha gente cada día enfocada en la seguridad: 750 personas en Visa trabajan en ciberseguridad. Gastamos cientos de millones de dólares cada año en innovación, nuevos sistemas para proteger la red”, indica.

Beneficios colaterales

Las medidas de seguridad se traducen en bloqueo de operaciones fraudulentas. Por ejemplo, en 2018 impidieron fraudes en pagos electrónicos con tarjetas Visa con valor de 23,000 mdd.

“Se usan datos encriptados que nos ayudan a proteger e innovar. Una de las cosas en las que trabajamos recientemente es en la creación de nuevos algoritmos que califican y clasifican, con Big Data e Inteligencia Artificial, la información en tiempo real. Esto ayuda a los comercios y a los bancos a identificar si se trata de una transacción fraudulenta”.

Los algoritmos se combinan con la tecnología biométrica. Por ejemplo, en algunos países, se requiere la huella digital para procesar los pagos o retiros de efectivo. Si la huella se detecta lejos de donde los sistemas de geolocalización ubican el teléfono del usuario, surge una alerta para el banco acerca de que no se cumplen todas las condiciones de seguridad que descartan que hubo fraude.

Para el CEO global de Visa, los bancos no sólo tienen un aliado en seguridad, sino que los datos obtenidos en las transacciones son otro activo que ayuda en el diseño de nuevos productos.

“Ha sido todo un camino recorrido por los bancos para incorporar estas herramientas en sus negocios. Han hecho un gran progreso, que se ve porque hay menos fraudes en el ecosistema. Los bancos han tenido otros beneficios; por ejemplo, han adquirido mucha experiencia en la medición de hábitos de viaje de los clientes. Esto les permite, incluso, diseñar productos más útiles”.

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Foto: Visa

Entre estos productos destacan las funciones en las aplicaciones bancarias que permiten bloquear y desbloquear tarjetas, habilitar tarjetas virtuales para una sola compra o activar o desactivar la posibilidad de realizar cargos electrónicos. Ryan McInerney destaca que, en 2018, se repartieron 270 millones de tokens electrónicos sin costo en 48 países.

“No sólo se trata de prevenir fraudes; también se crean nuevas y positivas experiencias de usuario. Todo está relacionado con la confianza”, afirma McInerney.

Derrocar al efectivo

Una de las medidas anunciadas por el gobierno de López Obrador, como parte de su estrategia para combatir la corrupción, es la eliminación del uso de efectivo en las transferencias y compras del gobierno.

Para Visa, esto resulta clave en la batalla contra el uso de efectivo (y a favor de su negocio), pues, hoy, el 87% de las operaciones de compra menores a 500 pesos se realizan con dinero físico.

“Es un gran trabajo el que México tiene por hacer. En otros países, hemos visto que, cuando baja el flujo de efectivo, también baja la corrupción. Hay una clara correlación”, señala.

Sin embargo, McInerney explica que, para que se reduzca el efectivo (y, como consecuencia, la corrupción), no sólo es necesario tener lo último en tecnología de pago, sino medidas de política pública.

“Somos optimistas, pero, para combatir la corrupción, se necesita política pública. Alrededor del mundo hay lecciones muy claras y medidas que otros gobiernos han tomado para una significativa reducción del efectivo. El gobierno, por sí mismo, es un gran pagador, un gran comprador; es un distribuidor de dinero”.

McInerney cita el ejemplo de Costa Rica, donde, por política del gobierno, todos los negocios debían aceptar tarjetas de débito. En pocos años, la ley exigía también la adopción de tecnología de pago sin contacto. Y dice que, en Uruguay, quienes pagaban con tarjetas recibían descuentos fiscales.

“El gobierno tiene muchas herramientas a su alcance como participante del sistema de pagos; básicamente, tiene todo para sacar el efectivo de las calles e impulsar los pagos electrónicos”, añade.

 

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