Por Miriam Jiménez

Desde hace al menos cinco años, la asistencia a las salas de cine en méxico ha tomando un fuerte impulso, pues las productoras de películas cada temporada de verano sorprenden a las audiencias con un mar de nuevos lanzamientos, con el objetivo de captar el mayor número de visitantes a las salas.

A este factor también hay que agregar que el crecimiento de las plazas comerciales a lo largo de la República Mexicana casi siempre ha venido acompañado de la apertura de una sala de cine.

Para este verano, se estima que unos 150 lanzamientos provenientes de Hollywood y producciones nacionales sean el combustible de la temporada.

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De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), durante 2015 los ingresos de taquilla ascendieron a 13,793 millones de pesos (mdp), 14.8% más que el año anterior.

Por otra parte, la asistencia a las salas de cine ha tenido un crecimiento. En 2012, el número de boletos vendidos fue de 228.5 millones, en 2014 alcanzó 257 millones, y en 2015 se incrementó a 296 millones, de acuerdo con cifras de Canacine.

No obstante, los niveles de audiencia son positivos en cuanto a recaudación se refiere, pues, al parecer, todo indica que las familias mexicanas siguen siendo fieles al formato tradicional de entretenimiento que representa asistir a una sala de cine.

Y es que tomarse una soda y un combo de palomitas al asistir al cine tiene un costo más accesible si lo comparamos con cualquier otra forma de esparcimiento, “eso se debe a que el precio por boleto en México es de los más económicos en el mundo”, expone Agustín Torres, director general de Canacine.

“Por el momento se tienen registradas 6,108 pantallas en el país, y una infraestructura de calidad que invita a los espectadores a regresar una y otra vez a las salas de cine”, declara Miguel Rivera, vicepresidente de Comunica­ción de Cinépolis.

“Las principales cadenas de cine están trabajando en ofrecer salas de mayor capacidad, butacas más cómo­das, promociones un día a la semana, variedad en los alimentos y formatos de exhibición muy atractivos en 3D, 4D, IMAX, Platino, Vip y salas Junior, todo esto con el objetivo de captar la mayor cantidad de audiencias a las salas de cine”, comenta Brian Prit­chett, director general de Paramount Pictures en México.

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El verano del Cácaro

Los meses comprendidos entre junio y agosto son la época del año más espe­rada en cuanto a estrenos de películas y asistencia se refiere, en gran parte porque es el periodo de vacaciones escolares más largo del año en México.

Durante las 13 semanas que comprenden las vacaciones de verano, las compañías productoras cinematográficas estrenan el mayor número de películas en el año; durante 2015 se lanzaron 98 estrenos en ese lapso y se estima que para este 2016 debutarán en las salas de cine poco más de 100 cintas en nuestro país.

Pero no es casualidad, las com­pañías productoras de películas esperan esta temporada para lanzar al mercado los filmes más esperados por las audiencias, no obstante, y como dato curioso, el 25 de diciembre fue el día con mayor número de boletos vendidos del año pasado. “Esta no es una tendencia que suceda todos los años, pero los lanzamientos de algunos filmes como Star Wars, por citar un ejemplo, llegan a marcar este tipo de hitos en la industria”, afirma el directi­vo de Canacine.

“El verano cada vez inicia más temprano”, indica Miguel Rivera, quien refiere que anteriormente esta temporada era considerada únicamen­te durante las vacaciones escolares, sin embargo, de un tiempo a la fecha, este periodo va del 15 de junio al 15 de agosto; durante esas semanas, los cines operan al tope de su capacidad, afirma el ejecutivo.

Bajo estas condiciones, las cadenas exhibidoras han pre­parado diversas estrategias para reforzar su capacidad operativa. En el caso de Cinépolis, la cade­na amplía cada año sus horarios de exhibición en estas fechas, al pasar de 12 horas en época baja a 14 horas de funciones ininte­rrumpidas en temporada alta. La creciente demanda requiere de más personal, con lo que se generan al menos siete empleos temporales por sala durante este periodo vacacional.

Las cadenas de cine están trabajando para que la experien­cia de ir al cine sea lo más agra­dable posible; en ese sentido, “hemos invertido en recursos para mejorar la rapidez en la atención a los asistentes, imple­mentando diversas herramien­tas tecnológicas como apoyo”, expone Miguel Rivera.

La implementación de tecnologías en las salas de cine ha sido fundamental para atraer y permanecer en el gusto de las nuevas audiencias. Hoy es posible consultar la cartele­ra en los teléfonos móviles y comprar hasta con seis días de anticipación los boletos para asistir a la sala deseada y en el horario que más convenga a los cinéfilos para ver la película de su preferencia.

Las salas de cine también es­tán evolucionando y, como otros negocios, están inmersas en la carrera de la implementación de herramientas digitales para hacer más amable y accesible a los usuarios su asistencia al cine.

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En el caso de Cinépolis, por ejemplo, han echado mano de la tecnología para desahogar las taquillas tradicionales con la im­plementación de una app –que lleva el nombre de la empresa–, que está disponible para dispositivos móviles y se puede descargar en su página web.

“Cineticket es otro de los servicios de la compañía, que consiste en la compra de boletos vía telefónica y junto a éste, es­tán las taquillas automáticas que los asistentes pueden identificar en las inmediaciones de las salas para adquirir sus pases de en­trada, todo ello con la finalidad de facilitar la asistencia al cine y evitar las grandes filas”, refiere Miguel Rivera.

No obstante, el desarrollo y el crecimiento de tecnolo­gías digitales también son una competencia real que deben asimilar las cadenas cinema­tográficas, pues hoy las redes ofrecen una gran variedad de contenidos y entretenimiento que se pueden descargar desde cualquier dispositivo móvil que tenga acceso a internet y a bajos costos, asegura el ejecutivo de Cinépolis.

Aún así, las expectativas de crecimiento para este 2016 son positivas, pues en general los entrevistados por Forbes señalaron que el crecimiento estará por arriba de 6% en cuanto a asistencia y recauda­ción en taquilla. La estrategia, menciona Brian Pritchett, está en el estreno de cintas atractivas que van dirigidas al perfil de los asistentes de acuerdo con el tamaño de la ciudad y de la cultura y costumbres de cada región o localidad.

Pero no sólo el verano arroja buenos resultados, en 2015, du­rante las vacaciones de primave­ra, en Semana Santa y Pascua, se registraron ingresos de taquilla por asistencia a las salas de cine por 872 mdp, durante el verano la cifra ascendió a 1,751 mdp y en la temporada de invierno, las entradas sumaron 851 mdp.

 

Los estrenos

Si bien hasta hace un poco más de una década las cintas de estreno solían tar­dar algunos meses en llegar a nuestro país debido a la distribución, hoy por hoy las premieres son simultáneas, incluso se ha dado el caso de películas que se estrenan primero en México y una o dos semanas después en Esta­dos Unidos.

El éxito de una cinta no sólo radica en dónde se estrena primero, también influye mucho la época del año en que ésta sucede. Tal es el caso de Para­mount Pictures, que en 2015 apostó por primera vez por una película de animación respaldada por una marca de renombre, como Bob Esponja, filme que en sus primeras dos semanas de exhibición logró recaudar 126 mdp y permaneció en cartelera durante siete semanas.

“No obstante, también es impor­tante mirar la situación específica de cada territorio, ya que de ello también dependerá la notoriedad de un filme”, refiere Pritchett. Un ejemplo son las películas basadas en hechos bíblicos como Noé o el reciente remake de Ben Hur, que en países como México tienen un mayor impacto gracias a la cercanía que tiene la población con la religión católica.

“La preparación de la cartelera se basa además en tomar en cuenta las temporadas altas y la cercanía con los espectadores, con la planeación que cada distribuidora tiene, es decir, lo ideal es que los estrenos de las películas fuertes no se antepongan al de otra cadena de distribución”, así lo comenta el ejecutivo de la Paramount.

Los mercados se han hecho más dinámicos y ahora las grandes pro­ducciones ya no son privilegio único para su filmación en Estados Unidos, hoy una realización fílmica puede ser posible en cualquier parte del mundo, esto influye a la hora del estreno, pues se privilegia el país o la región en la que se haya filmado la película. Así su­cedió con la última edición de James Bond, Spectre, que se rodó en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, y se convirtió posteriormente en una de las primeras localidades del lanzamiento a nivel mundial.

La cercanía con Estados Unidos hace de México un mercado natu­ral para el lanzamiento de estrenos holywoodenses: cada año se espera con interés la oferta de las casas productoras. Eso lo confirman las estadísticas que apuntan que en el primer semestre de 2016 las películas más taquilleras fueron Capitán Amé­rica: Civil War, que captó 14 millones de asistentes; Batman vs Superman. El amanecer de la justicia, que recibió 13 millones de asistentes, y El libro de la selva, que llevó 9 millones de especta­dores a las salas de cine.

Para este verano se espera que Ben Hur, el remake de Cazafantasmas y Buscando a Dory se conviertan en los mayores éxitos de taquilla para este 2016, pues estas son las principales apuestas de la Paramount Pictures en México, señaló su ejecutivo.

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A la mexicana

En la actualidad, el cine mexicano pa­rece estar tomando un segundo aire, tanto en el mercado interno como en el extranjero. Tan sólo durante 2015, fueron realizados 140 filmes naciona­les y al menos 15% de esas películas fueron estrenadas en Estados Unidos, España, Argentina y Colombia, por citar algunos países, esto habla del in­terés que están despertando en otras latitudes las producciones mexicanas, pues hace no más de ocho años eran contadas las cintas que lograban cruzar la frontera con éxito.

El parteaguas de esta nueva era inició en 2013 cuando la cinta No se aceptan devoluciones alcanzó la segunda posición como la película más taquillera en la historia, con una recaudación final de 600 mdp y un total de poco más de 15 millones de asistentes en México.

“Hoy se producen menos películas mexicanas pero son de mejor cali­dad”, apunta Agustín Torres, y aun­que la variedad de filmes todavía no es tan amplia como las de Hollywood, cada vez hay más películas nacionales que despiertan el interés de los cinéfi­los dentro y fuera del país.

Un ejemplo de lo anterior es que apenas el año pasado las películas Un gallo con muchos huevos, The little boy y A la mala, todas producciones mexicanas, rebasaron los 100 mdp en taquilla; estos filmes fueron parte de las seis únicas cintas mexicanas que se proyectaron en Estados Unidos y las más exitosas en ese mercado, es­pecialmente entre la audiencia latina.

En los primeros meses de 2016 la cinta mexicana Qué culpa tiene el niño tuvo una gran aceptación entre los asistentes a las salas de cine; la película tuvo durante su primer fin de semana en cartelera una recaudación de poco más de 71 mdp.

Para el próximo 16 de septiembre se estrenará en los cines nacionales la producción mexicana Kilómetro 31: sin retorno, la cual se espera emule el éxito en cartelera de Qué culpa tiene el niño, que sorprendió durante el pri­mer semestre del año a los cinéfilos nacionales.

 

 

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