Luis Carlos Díaz salió de Venezuela como conductor de un programa de máxima audiencia en la radio y con un presidente al que consideraba un secuestrador del pueblo. Cuando regresó ya no tenía trabajo y había dos presidentes clamando legitimidad. Ni una semana ha transcurrido entre una situación y la otra.

El periodista y experto en redes venezolano voló a México el 23 de enero para asesorar al alto relator de la ONU sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación.

Cuando aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tenía más 3,000 mensajes de Whatsapp celebrando la última hora de su país: Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, había jurado la Constitución y se proclamaba presidente legítimo de Venezuela.

Este lunes, en un vuelo de conexión en Panamá, Díaz se dio cuenta que el gobierno de Maduro había cancelado su programa mañanero, que co-conduce en Circuito Éxitos de Unión Radio.

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Estaban a punto de celebrar el 30º aniversario siendo líderes de audiencia, según explica, habiendo conseguido ser críticos con el chavismo y sortear la censura. La clave estaba en sólo publicar información verificada, “si no, vamos presos”, afirma.

Él se unió al equipo del periodista César Manuel Rondón en 2015. Durante el último año y medio, salieron al aire cada día sin verse la cara.

“César es un exiliado, hace su programa desde Miami desde 2017”, explica en entrevista para Forbes México.

 

Controlar el cuarto poder y el quinto poder: Internet

La guerra mediática del régimen chavista empezó con el control de medios de comunicación privados y creación de medios estatales progobierno.

Desde Circuito Éxitos, Díaz cuenta qué estrategias han utilizado durante ésta última década para no caer en manos de la censura del chavismo.

“El caso más grave que hay es el concejal Fernando Albán. Después de su muerte, el gobierno llamó a la emisora y nos prohibió entrevistar a nadie de su partido, Primero Justicia”, explica.

Albán fue concejal del municipio Libertador de Caracas. Murió cuando estaba bajo la custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), que lo detuvo al regreso de un viaje a Estados Unidos,  en octubre de 2018. Lo acusaban de haber participado en el atentado con drones contra Maduro, el agosto anterior.

La versión del gobierno es que se suicidó tirándose del décimo piso del SEBIN. Familiares, partidos de la oposición y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, acusan al gobierno de asesinato.

“Buscamos manera de burlar la censura. Llamamos a un cardenal para que nos hablara del suicidio. Otro día, a un anatomopatólogo, para que nos contara cómo se identifica un cadáver que cae de un piso 10. No tocábamos la política, pero hacíamos que la gente se enterara de las cosas”, explica.

Con la irrupción del Internet, el chavismo ha pasado de controlar el cuarto poder a intentar también dominar el quinto poder: las redes, explica Díaz.

Como experto en medios digitales, lleva casi una década informando sobre bloqueos en Internet, persecuciones a ciberactivistas y, desde hace tres años, afectaciones contra aplicaciones.

“La semana pasada, (el gobierno) bloqueó el Instagram de Guaidó. Los clientes de las dos operadoras estatales no pudieron acceder a su conexión en vivo”, afirma.

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En un día horrible como el de hoy, dejo registro de los bloqueos y fallas que experimentaron los venezolanos en su conexión a Internet con los dos proveedores estatales: Cantv y Movilnet. Hubo bloqueos que afectaron la accesibilidad a Twitter, Instagram y YouTube en horas de la mañana. El objetivo de la dictadura era evitar que se difundirán dos informaciones importantísimas: el alzamiento militar de un grupo de GNB y el apoyo popular que recibió de inmediato de la comunidad de Cotiza y posteriormente otras zonas de Caracas. No es nuevo. Hemos reportado bloqueos desde hace una década y por fortuna en este momento hay más sensibilidad sobre el tema, más organizaciones documentando estas violaciones a los derechos humanos y más gente preparada para burlarlos. Si eres parte de los censores (como los que hacen informes sobre publicaciones como esta) o alguien que apoya a los censores, eres una vergüenza.

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Muchos periodistas en Venezuela acuden a sus oficinas en carros blindados. Díaz, se mueve en bicicleta.

“El gobierno me amenazó de muerte en 2011 y mi estrategia de protección fue hacerme cada vez más público. Cuanta más gente sepa lo que estoy haciendo, más expuesto está el gobierno”, dice.

En su canal de Telegram, “el más grande de un periodista en Venezuela”, según él, asesora a sus conciudadanos sobre cómo utilizar tecnología de forma segura en ese país.

“Tienes que buscar un operador no controlado por el gobierno, como Movistar. Si no, usar VPNs. Los sms están monitoreados. Mejor mensajería instantánea o email, como Signal, Telegram y ProtonMail. Hoy, son los más seguros”, explica.

El jueves pasado, un día después de la autoproclamación de Guaidó, su equipo de radio recibió una llamada telefónica del gobierno prohibiéndolos salir en el aire: “no se podía cuestionar la legitimidad de Maduro”, explica.

Este es un ejemplo de por qué Luis Carlos Díaz habla de dictadura. Por esto, “después de desapariciones, asilos, exilios, torturas… la posición de México (ante la crisis de legitimidad de Venezuela) no tiene sentido”, dice.

 

El México de AMLO ‘está rezagado’

El lunes, el presidente de México reafirmó su postura de no intervenir en el conflicto de Venezuela y seguir reconociendo a Nicolás Maduro como presidente legítimo de la república.

El México de López Obrador es el único que, en opinión de Díaz, se salió del guión.

“Desde las elecciones de mayo de 2018, los países de alrededor ya habían dicho que no reconocerían a Maduro. La posición de México no se entiende, es la que hubiera tenido otro país en 2014, cuando aún no se comprendía qué pasaba en Venezuela”, explica.

Díaz se sentía afortunado de cobrar tres dólares cada mes trabajando en la radio. Antes de irse, dejó su cuenta a 0 y cambió los 5 dólares que le quedaban por comida. Es más probable que su moneda cambie abruptamente de valor antes de que éstos caduquen.

Estas son estrategias de ciudadanos de un país cuya inflación en 2019 se prevé de 10,000,000 %, según el Fondo Monetario Internacional.

“No sé si me detendrán cuando llegue”, explica por mensaje de Whatsapp desde Panamá, antes de agarrar el vuelo de vuelta. “Cuando regrese, seguiré haciendo lo que hago en Internet, ya buscaré financiación. Estamos cerca del final, ¿para qué quedarnos callados?”, concluye.

Para más contexto:

Venezuela toma medidas para amortiguar las sanciones económicas de EU

 

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