Por: Ezequiel Rubin*

Ninguno de nosotros pudo haber imaginado el gran impacto que tendría la aparición de un nuevo virus y los cambios que dejaría en todos los sectores productivos, sobre todo en una industria que aporta a nivel mundial más del 10% al Producto Interno Bruto: la turística. 

Hoy en día, conforme más nos acercamos a una paulatina reactivación del sector turismo, que fue paralizada debido al cierre de fronteras y restricciones de viajes por la pandemia, vamos teniendo la certeza de que el hecho de viajar será totalmente diferente a como se venía haciendo años atrás. 

Sin duda, el Covid-19 ya ha provocado cambios notorios en el turismo, iniciando por la industria aérea, pues ahora se deberán tener mayores controles sanitarios en los aeropuertos (limpieza y desinfección constante), los gobiernos tendrán nuevas responsabilidades en términos de evaluación e identificación de los riesgos de salud de los viajeros, habrá acceso restringido de personas en las terminales, el distanciamiento físico será esencial, uso de cubrebocas obligatorio, se promoverá el check in online e incluso puede que se expidan pasaportes de inmunidad, de acuerdo con los nuevos protocolos presentados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) en su reporte Biosecurity for Air Transport A Roadmap for Restarting Aviation”. 

Para la industria hotelera, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) también ha presentado nuevas normas que contemplan la existencia de procesos de limpieza profunda, lavado de manos constante entre el personal y los huéspedes, desinfección de las tarjetas de las habitaciones, fomento del pago electrónico, desayunos en la habitación y uso de desinfectantes para manos que deben estar en todos lados. 

Así mismo, también veremos un aumento en la reserva de productos turísticos vía online, antes y durante el viaje, dado que se tratará de minimizar el contacto físico entre personas. En Latinoamérica, por ejemplo, antes del coronavirus, el 60% del volumen de gastos en el viaje se realizaba vía offline; sin embargo, esto cambiará y las compras online ganarán terreno.  

Por otro lado, habrá un “boom” en el turismo doméstico en la mayoría de los países, pues después del levantamiento de las cuarentenas, los viajeros buscarán primero visitar destinos cercanos a sus ciudades de origen, donde haya las medidas sanitarias adecuadas y sean accesibles, dado el entorno económico. El turismo internacional tardará más en normalizarse dependiendo de cómo se vaya desarrollando la situación de cada país y se comiencen a abrir fronteras. 

Como podemos ver, el sector está frente a un gran reto: adaptarse a los nuevos esquemas que generen confianza en los viajeros, sobre todo en lo que se refiere a la seguridad sanitaria; pues esto será un factor que marcará sus decisiones respecto a qué destino elegir, formas de viajar, hábitos de consumo, etc., por lo que esto debe ser tomado en cuenta por las empresas turísticas al momento de ofrecer sus propuestas y centrarse en estrategias innovadoras que respondan a las nuevas necesidades de los viajeros.

*Country Manager de Despegar en México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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