¿Qué pasará con el espíritu salvaje e independiente de estos productores de contenidos si Time Warner los compra? Platicamos con el CEO de la empresa Vice en México, quien cuenta porqué desde Rupert Murdoch hasta Martin Sorrell ofrecen millones por ser parte de su movimiento.

 

Por Hiroshi Takahashi y Carlos Morales

 

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Eduardo Valenzuela dice que si Time Warner compra parte de la empresa que él encabeza en México, cambiarán ciertas cosas, pero nunca perderán lo que los hace estar en la mira de decenas de inversionistas. “En todas las juntas a las que yo he ido con el dueño de Vice, Shane Smith, eso es algo que siempre ha dicho: ‘Nunca, aunque vendamos parte de la compañía, vamos a perder el control creativo’”, cita Valenzuela.

En 2011, el Financial Times anunció que WPP, la empresa de publicidad más poderosa del planeta, se unía a un grupo de inversionistas para inyectarle más de 50 millones de dólares (mdd) a la productora de contenidos con sede en Brooklyn.

El fundador y CEO de WPP, sir Martin Sorrell, me dijo durante una entrevista, en diciembre de 2013, que apenas tienen 10 u 11% de Vice, pero le hubiera gustado tener más. Para adquirir parte de la firma de Shane Smith, Sorrell se unió a Raine Group, el banco boutique enfocado en medios y empresas digitales, y a Tom Freston, fundador de MTV y ex CEO de Viacom.

Sorrell me dijo que le interesó invertir en Vice porque todo el negocio del contenido online es realmente interesante, pues les permite, entre otras cosas, liberarse de las restricciones que han tenido históricamente en el desarrollo de contenidos para TV. “Vice tiene sus oficinas en Brooklyn Heights […] Si vas ahí un sábado por la noche, encontrarás gente joven creando contenido en línea. Viajes, deportes, entretenimiento, comida, negocios, noticias; contenido muy de avanzada, entre la gente joven”, recordó.

The Guardian informó en agosto de 2013 que Rupert Murdoch, a través de 21st Century Fox, adquirió 5% de Vice, por 70 mdd. El magnate de los medios es admirador de Shane Smith y su equipo, ya que ha logrado entender qué les interesa leer o ver a las nuevas generaciones, a esos jóvenes que detestan los medios tradicionales.

Y hace un par de semanas se anunció en medios británicos y estadounidenses que Time Warner, la dueña de HBO, CNN y Warner Brothers, desea comprar una participación mayoritaria en Vice.

El Financial Times señala que Time Warner concretó su separación de Time Inc., la división de impresos, casa de Sports Illustrated y People, luego de más de un año de ajustes, y un día después trascendieron las discusiones para adquirir parte de Vice.

El diario británico dice que estos dos acontecimientos pueden ser una coincidencia, pero también reflejan los cambios que están presentándose en el horizonte de los medios. Los jóvenes no están consumiendo los medios de la misma forma, y los medios tradicionales y anunciantes no saben cómo llegarles. La oferta de Time Warner valúa a Vice en 2,500 mdd.

“Nunca vamos a perder el control creativo”, reitera Eduardo Valenzuela en un viejo piso de la colonia Roma, de la Ciudad de México. “Si el CEO de la compañía dice eso, pues es que se va a cumplir, y no vamos a doblar la mano por nadie, ni por ninguna marca.”

Hugo Valdez, encargado de Relaciones Públicas de Vice en México, recuerda que empezaron en Montreal en 1994, como fanzine punk. Sus creadores, Suroosh Alvi y su actual  CEO, Shane Smith, se mudaron a Brooklyn, Nueva York, y comenzaron a crecer aceleradamente.

Hoy tienen 36 oficinas alrededor del mundo, más de 1,100 empleados y alrededor de 4,000 colaboradores.

A principios de julio, una de las principales noticias de The Wall Street Journal era que acababan de rentar una bodega nueva en Brooklyn, para albergar a 525 empleados, de los 400 que como máximo alberga su actual sede. “Aquí tampoco cabemos –dice Eduardo–. Tenemos que cambiar de espacio.”

Muy pronto, Vice México ocupará un nuevo edificio en el mismo vecindario.

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Una historia de tantas

Eduardo Valenzuela vivió gran parte de su vida en Estados Unidos, tiene 34 años. Así es como cuenta la historia de su ingreso a Vice:

“Dio la casualidad de que conocí gente de Vice estando allá”, recuerda. Y alguien le dijo: “Oye, queremos ir a México, estamos abriendo oficina, ¿conoces a alguien?” Y no lo pensó dos veces: “En ese momento estaba en Miami pero dije: ‘pues yo, cabrón’.”

Lo pusieron en contacto con Shane Smith, tuvo que armar un plan de negocios y dejó todo en Miami. Empezó a tocar puertas y a investigar si valía la pena traer Vice a este país.

No conocía nada del mundo editorial, trabajaba en publicidad. Estudió Relaciones Internacionales y Economía y se dedicó al marketing. Después hizo cálculos y se dio cuenta de que no habría dinero pronto porque los clientes no entenderían el concepto. Pero algo en su interior le decía que tenía que arrojarse.

Nunca había abierto un negocio. “Había días que tenía 10 pesos para comer. Los primeros dos años aquí en México fueron bastante divertidos, pero también difíciles.”

Habla de dos años porque fue lo que tar­dó en pagar todos los préstamos que pidió para comprar la licencia. Su familia, cuenta, es de clase media. Su papá no es millonario, aclara. “Nos tardamos ocho meses en lanzar la primera revista y era ir a tocar puertas. Recuerdo que Telcel me cerró la puerta en la cara; me dijeron que ni de chiste.”

Pero eso ha cambiado de 2008 a la fecha. “Desde hace dos semanas me están hablando para grabarles unos documentales (risas). Todo cambia muy rápido.”

“Hice lo correcto”, dice Eduardo Valenzuela. ¿Qué es lo correcto? Esto es lo que hacen en todas las oficinas de Vice en el mundo: arrancan la revista, hacen fiestas muy cool, y posteriormente las marcas se acercan como moscas.

Hoy, Vice es una red internacional de canales en Internet que comprende, entre otras marcas, Noisey, enfocado a la música; Motherboard, tecnología y ciencia; Thump, de electronic dance music; Fightland, especializado en artes marciales mixtas. También compró la revista británica de moda i-D y está por sacar varios productos más, como Munchies de comida y Sports, de deportes. Está presente en HBO y otros canales quieren tener sus contenidos.

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Foto: Fernando Luna. 

 

–¿Eduardo, por qué crees que le están llegando a los jóvenes?

–Pues es que hay muchas agendas, hay mucha, mucha burocracia. Por ejemplo, se nos han acercado networks aquí en México y América Latina, desde Discovery hasta Fox; quieren que Vice México les genere series.

 

–¿Cómo lo que pasó en HBO?

–Exactamente. Me acabo de juntar con Discovery para ver si podemos lanzar una vertical muy, muy padre, que se llama Mun­chies (de comida). Y también se acercó Fox para hacer una serie similar. Pero trabajan­do con estos networks, con estos gigantes de medios, lo padre de Vice es que todavía tiene este espíritu de punk rock.

Rapidez e improvisación, a eso se refiere con burocracia y con punk rock. Ésta es su actitud de trabajo: “¡Detectamos una historia y vamos a cubrirla. ¿Quién está aquí de camarógrafo? ¡Vámonos! Y nos lanzamos. En cambio, en Discovery, no bueno… Que el jefe, que el memo, y luego, ya cuando la gen­te como ustedes va y cubre la historia, pues ya es muy tarde. Yo creo que aunque Vice es una compañía muy grande a nivel interna­cional, todavía tiene esa esencia de punk rock, de vamos a hacerlo, do it yourself.

Eduardo presume que Vice México está en el top ten de las representaciones con más ingresos de Vice, a escala global. No puede compartir números exactos, pero dice que aquí tienen ingresos anuales que rondan las ocho cifras, en dólares.

 

–¿Y cuál es esa audiencia a la que llegas?

–Pues podrían ser esos, los llamados Mi­llennials; jóvenes de 18 a 25 años que están cansados de ver las noticias, de ver a López Dóriga, que están cansados de todos estos medios que siempre han estado aquí en Mé­xico y tienen sus propias agendas, y quieren escuchar una voz diferente, quieren leer a gente que está tatuada y que son como ellos. Que le están hablando como yo te lo estoy contando a ti; así, de brothers, ¿no?

 

–¿Cómo le haces para que tu contenido sea para jóvenes y no se vea estúpi­do, como a veces ocurre con algunas cadenas de tv?

–Eso sí no te lo puedo decir [risas]. Es nuestra fórmula, pero la verdad está muy fácil y no sé porqué las compañías mainstream en México y a nivel mundial, no sé porqué no le atinan cabrón; tienes que ser sincero, ser genuino y tienes que hablar solamente de las cosas que la gente quiere escuchar, no tan complicado. La verdad no sé porqué la gente no le atina. Tú y yo tenemos las mismas cámaras, cualquier persona puede hacer contenido. El tema es darle un poco más de cabeza y tratar de ser lo más genuino posible, porque la gente se da cuenta de eso.

 

–¿Qué fórmula es?

–Pues no hay fórmula; es, pues ser real  y auténtico.

 

–¿El buen contenido cuesta muy caro?

–Todo depende; tenemos un gran equipo in house de productores, camarógrafos, editores. A veces tenemos varios proyectos simultáneos. Por ejemplo, ahorita “Vice News” con Laura Woldenberg, que es mi socia en México, anda en Honduras; Ber­nardo Loyola está en Texas. Tenemos a todo el equipo por todas partes. Disponemos de un gran equipo y también a veces tenemos un equipo externo que es muy bueno y con el que hemos trabajado en diferentes países de América Latina. El contenido implica viajar y gastar en hoteles, pero creo que donde lo hacemos mejor es en mantener nuestros crews pequeños para que nuestras piezas sean más íntimas; no como estos ne­tworks de tv, que requieren de 30 personas.

 

–Es más espíritu punk…

–Creo que el dinero y la calidad no son sinó­nimos. No sé si me doy a entender; o sea, no porque tengan unas cámaras phantom y tengas 30 personas trabajando, significa que vas a hacer buen contenido. El buen conte­nido viene de la inteligencia y no del dinero. Entonces puedes tener el mejor equipo y podemos tener edificio y 40 islas de edición, pero si no tenemos gente talentosa haciendo las piezas, no sirve de nada.

 

–Algunos críticos creen que al vol­verse mainstream perderán su independencia.

–Todos tenemos que comer, ¿no?

 

Eduardo lo dice en serio y aclara que Vice lo ha hecho bastante bien, porque, presume, cuidan la marca. Además, cuenta que si una compañía de alcohol o una de zapatos les dice qué hacer, muchas veces los rechazan, porque eso no va con su concepto.

“Les digo: ‘Dudes, neta, hay mil casas productoras en México. Si tú estás buscan­do a Vice, lo buscas por algo; si no, vete con Fulanito de tal, te lo recomiendo, son buenos productores y te pueden hacer el mismo contenido en video que quieres’.”

Lo dice como si fuera un mantra: “Si buscas a Vice es porque conoces su esencia.”

Eso, perjura, no se perderá, aun si Time Warner los absorbe. “Obviamente, siem­pre habrá haters, siempre habrá gente que como las bandas, primero andan under­ground y eran tú banda, eran la esencia, pero de repente se vuelven mainstream y bien puedes decir que son unos sell outs, y ya no los voy a escuchar porque los escucha todo mundo.”

“Está bien, yo prefiero llegarle a miles de personas que a cinco, prefiero tocar en estadios que tocar en venues para 20 personas. Porque hacer un cambio cultural y un impacto cultural, es uno de nuestros objetivos principales.”

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Foto: Fernando Luna. 

 

 

 

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