El momento internacional es parecido a 1981 y 1982, cuando México cayó en la mayor crisis económica desde la Revolución Mexicana, aseguró Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP).“No hay un momento donde se conjuguen todos los elementos que estamos viviendo ahora… Tal vez con lo vivido en 1981 o 1982”, respondió el funcionario a El Economista, cuando le cuestionaron: ¿Con qué momento de la historia compara lo que le ha tocado vivir como secretario?

“Hay por lo menos dos de estos factores al mismo tiempo: la caída bruta del precio del petróleo y el alza de las tasas de interés de la Reserva Federal que lleva a Estados Unidos a una recesión”, señaló el responsable de la finanzas públicas de México.

“Lo internacional es parecido, pero la situación en la economía y las finanzas públicas de México es muy diferente y para bien. Estamos muy ordenados y mejor preparados”, comentó el titular de la SHCP.

Durante 1982, México cayó en su mayor crisis económica desde la Revolución. En febrero, el gobierno devaluó el peso, es decir, reconoció que valía menos que otras monedas. En agosto, la situación se agravó.

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El gobierno se quedó sin dinero y el país suspendió el pago de su deuda externa. El presidente José López Portillo decidió nacionalizar la banca. El peso volvió a devaluarse. Bajó a 70 pesos por dólar y luego a 150. El optimismo petrolero terminó convertido en pesimismo de la sociedad. En este año fue elegido el nuevo presidente, Miguel de la Madrid (1982-1988).

Es el mes 43 de la administración de Enrique Peña Nieto. El secretario de Hacienda hace un balance, donde llama la atención su perspectiva de lo social: “En México estamos viviendo una transformación muy positiva y son los ciudadanos los que están al frente de ésta. Ellos están diciendo con mucha vehemencia que cualquier práctica de corrupción es inaceptable”.

Luis Videgaray traza un paralelismo con lo que se vivió en los 90: “Esto se parece a la inconformidad ciudadana que había con el sistema electoral que dio lugar a instituciones que hoy tienen gran credibilidad”.

En el aire está la discusión en torno a la llamada Ley 3 de 3. Luis Videgaray explica su posición: “Los altos funcionarios de gobierno deben regirse por un principio de publicidad. Yo hice públicas mis declaraciones patrimonial y de intereses (…) Coincido con el presidente de la República en lo relativo a que no se podía obligar a hacer público su patrimonio a cualquiera que tuviera relaciones con el gobierno o que recibiera recursos públicos. Eso hubiera violado la Constitución, además de ser terriblemente impráctico. Estamos hablando de decenas de millones de personas”.

Descartó que la discusión del Sistema Nacional Anticorrupción fue una especie de segundo round del gobierno con el sector empresarial, luego del que hubo por la reforma fisca

“Siempre hemos tenido coincidencias con el sector empresarial”, manifestó Videgaray Caso.

“Las diferencias que se dieron en torno a la reforma hacendaria son públicas y conocidas, pero esto no impide que la relación ahora no sea francamente positiva. Me atrevo a calificarla como muy buena y constructiva”, dijo el titular.

—En sus primeras intervenciones como secretario de Hacienda, usted fue muy crítico con lo logrado en los sexenios anteriores en materia de crecimiento, decía que hemos tenido un crecimiento mediocre… A estas alturas seguimos con tasas de crecimiento bajas, ¿cómo explicar esto a la gente?

—Primero que nada, yo diría que hemos sentado las bases para un crecimiento sostenido, más vigoroso de lo que hemos tenido en las últimas tres décadas. Y eso es algo notable. La agenda en reformas es real. Está produciendo cambios muy importantes que, sin duda, van a sentar las bases para un crecimiento más acelerado. En la coyuntura actual, en un mundo que no está creciendo donde estamos enfrentando dificultades como la caída del precio del petróleo, el incremento en las tasas de interés de Estados Unidos. Es notable que México esté creciendo como lo hicimos el año pasado de 2.5% y que este año siga y lo esté haciendo además con estabilidad. Creo que es cierto que el contexto internacional no nos ayuda, pero creo que estamos más preparados que nunca y, sin duda alguna, los cambios fundamentales, profundos, que se han gestado en estos años de liderazgo del presidente Enrique Peña Nieto van a permitir a la economía mexicana crecer con mucho mayor vigor.

 

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