Michael Sarris, ex ministro de finanzas de la isla, afirma que en el corto plazo, el país deberá enfrentar las consecuencias de los términos del rescate en la economía.

 

Reuters

 

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NICOSIA – Chipre debería prepararse para un periodo extendido de dificultades en el corto plazo luego de haber sellado un acuerdo de rescate que lo obliga a cercenar buena parte de su sector bancario, dijo el ex ministro de Finanzas de la isla.

Michael Sarris, quien renunció el martes como ministro de Finanzas tras haber estado en el cargo apenas cinco semanas, dijo en una entrevista que Chipre había cometido errores, pero que los prestamistas y sus socios de la Unión Europea trataron al país injustamente.

“Claramente se cometieron errores, hubo crecimiento excesivo de crédito bancario, en el gasto del Gobierno. Pero creo que no debía resolverse así. Creo que esto pudo haberse corregido sin este movimiento sísmico para la economía de Chipre “, sostuvo.

Los comentarios de Sarris se producen un día después de haber puesto fin a las negociaciones de rescate con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El funcionario dejó su cargo afirmando que su tarea había concluido y que su permanencia era insostenible debido a que una investigación sobre los errores económicos de la isla posiblemente incluiría su periodo al mando de uno de los mayores prestamistas de Chipre antes de convertirse en ministro.

A cambio de 10,000 millones de euros (13,000 millones de dólares) en asistencia, las autoridades chipriotas deberán cerrar el segundo mayor banco de la isla, el Banco Popular, y aplicar fuertes pérdidas a los depositantes más ricos del Banco de Chipre, el mayor del país.

Ambos bancos, que mantuvieron cantidades considerables de bonos del Gobierno de Grecia, sufrieron enormes pérdidas por la quita de deuda griega acordada por la Unión Europea a fines del 2011. Aquella decisión, según Sarris, no fue sensata.

Bajo los términos de su acuerdo de rescate, se espera que el déficit presupuestario de Chipre alcance un 2.4% del Producto Interno Bruto (PIB) este año, y que el déficit primario crezca a 4.25% en el 2014.

Aquellas metas del déficit en términos nominales y en relación al porcentaje del PIB implican que los prestamistas internacionales esperan que la economía chipriota se contraiga casi un 8% en el 2013, retroceda otro 3% en el 2014 y regrese a un crecimiento de cerca de 1% en el 2015 y el 2016.

Las negociaciones sobre el rescate fueron ensombrecidas por acusaciones respecto a que el sector bancario de la isla, que es cerca ocho veces más grande que el PIB del país, es turbio y facilita el lavado de dinero.

“Ellos básicamente nos acusaron de que estábamos sin hacer nada e imprimiendo dinero, dejando negociar a muchas firmas a través de Chipre, ofreciéndoles servicios y pasándola bien. Creo que eso fue injusto”, afirmó Sarris.

La firma del acuerdo de ayuda financiera fue crucial, puesto que puso fin a un “extendido periodo de incertidumbre que estaba matando a la economía”.

Sin embargo, Sarris indicó que “las perspectivas de la economía para los próximos meses son realmente muy, muy desfavorables”.

“Pienso que las condiciones restrictivas tienden a opacar cualquier restauración de confianza que pueda impulsar el consumo y el gasto en inversión que son claves para la recuperación. Así que estamos ante un prolongado periodo de dificultad”.

 

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