La agencia de refugiados de Naciones Unidas expuso que el año pasado, cada día 30,000 hombres, mujeres y niños fueron forzados a dejar sus hogares debido a conflictos y violencia.

 

Reuters

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El número de personas desplazadas dentro de sus propios países el año pasado fue de 38 millones, la cifra más alta en una generación y hay pocas señales de que los gobiernos estén aplicando medidas para lidiar con el problema, dijo el miércoles el Consejo Noruego para Refugiados.

La cifra récord no incluye a las personas que dejaron sus países y se convirtieron en refugiados en el exterior, aunque muchos de los desplazados actuales se convertirán mañana en refugiados, sostuvo.

La agencia de refugiados de la ONU (ACNUR) aún debe compilar los datos de 2014, pero situó el número total en 16.7 millones a fines de 2013 y la cifra ha crecido desde entonces.

“Cada día del año pasado 30,000 hombres, mujeres y niños fueron forzados a dejar sus hogares debido a conflictos y violencia”, dijo el secretario general de la agencia, Jan Egeland, en una conferencia de prensa en Ginebra.

Egeland, un ex funcionario de alto nivel de Naciones Unidas, lanzó un reporte sobre desplazados en 60 países.

Seis de cada 10 personas desplazadas en 2014 eran de cinco países: Irak, Sudán del Sur, Siria, República Democrática del Congo y Nigeria.

Siria es actualmente “el país con más desplazamiento de esta generación”, con 7.6 millones desplazados internamente y 4 millones de refugiados, pero es posible detener el problema, aseguró Egeland.

“Es tan difícil y tan simple como decirles a Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Turquía: deben sentarse y enviar una señal en este conflicto: deténganlo. Deben hacer que su parte vaya a la mesa de negociación y no sólo hablar sobre la otra parte”, agregó.

Egeland dijo que ninguno de los pedidos humanitarios para los principales países con desplazados en 2015 -Irak, Siria, República Centroafricana y Sudán del Sur- tenía más del 20% de financiamiento.

“Así que, en algunos casos, no es sólo la brutalidad de los hombres armados que hacen que la gente se mueva, también puede ser la falta de un mínimo apoyo”, añadió.

Lidiar con el tema requiere inversión diplomática, política, económica y social de los gobiernos, especialmente de las mayores potencias del mundo con la influencia necesaria para detener guerras, concluyó.

 

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