La violencia de pandillas y el crimen organizado, junto con desastres naturales por el cambio climático, está llevando a miles de personas en la región a buscar refugio en el extranjero y en las ciudades y áreas rurales de sus propios países.

 

Reuters

 

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La violencia alimentada por las pandillas vinculadas al narcotráfico y el clima extremo asociado con el cambio climático obligan a decenas de miles de personas en América Latina a huir de sus hogares cada año, según Jan Egeland, director del Norwegian Refugee Council (NRC).

En el pasado, las dictaduras, los golpes de Estado y las guerras civiles apartaban a las personas de sus hogares en América Central, Haití y otras partes del continente.

Pero en la actualidad, la desenfrenada violencia de pandillas y las guerras entre narcos están desplazando a un creciente número de personas de México, Colombia y América Central.

“Cada vez más la violencia de pandillas y el crimen organizado, junto con desastres naturales por el cambio climático, están desplazando a más personas, ya que las guerras son pocas en el continente y la violencia política ha disminuido considerablemente”, dijo Egeland.

“El NRC ha decidido tratar esto como una crisis humanitaria”, dijo a la Fundación Thomson Reuters en una reciente entrevista en Bogotá.

 

Niños en fuga

La violencia de pandillas como causa principal del desplazamiento captó la atención luego de que casi 70,000 niños que viajaban solos -en su mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala- fueran atrapados cruzando la frontera entre México y Estados Unidos este año, más del doble que en el 2012.

“Esto es solo la punta del iceberg. ¿Cuántos otros fueron desplazados y nunca llegaron a la frontera? Muchos más. Esta tremenda ola de violencia, Latinoamérica tiene que lidiar con ella y el mundo tiene que ayudar”, afirmó Egeland.

En Honduras, Guatemala y El Salvador combinados, la violencia de pandillas ha obligado a casi 45,000 personas a buscar refugio en el extranjero, según cifras del NRC.

Las pandillas locales, conocidas como maras, controlan barrios enteros a través de extorsión, violencia sexual contra niñas y mujeres, amenazas, asesinatos y reclutamiento forzoso.

En México, desde que estalló la guerra del narcotráfico en 2007, más de 100,000 personas han perdido la vida en incidentes violentos relacionados con los cárteles y unas 22,000 han desaparecido.

Para escapar de la violencia, casi 21,700 mexicanos han dejado el país y se convirtieron en refugiados, mientras que 160,000 se trasladaron a otras partes dentro del territorio nacional, dice el NRC.

“La gente recibe amenazas de pandillas y muchos se van durante la noche. Con frecuencia huyen con las manos vacías”, explicó Egeland.

“No se hace mucho para evitarlo en México y en la región y para ayudar a las víctimas”, añadió.

Egeland, quien fue el principal funcionarios de la ONU para asuntos humanitarios entre 2003 y 2006, dijo que los gobiernos en América Latina y los donantes internacionales han sido lentos en reconocer el nuevo patrón de desplazamiento y su magnitud, que saltó a la primera plana unos tres años atrás.

“Es fácil de entender cuándo el desplazamiento es un resultado de la guerra y se desata el infierno. Pero las personas piensan ‘¿por qué debería usar el dinero del contribuyente para lidiar con los efectos de la violencia criminal en otro país?'”, comentó.

Anteriormente este mes, los gobiernos regionales se reunieron en Brasil, donde adoptaron un plan de acción que reconoce por primera vez “otras formas de violencia”, incluyendo violencia de pandillas, como un factor detrás del desplazamiento en América Latina, dijo Egeland.

 

Desplazamiento interno

La violencia del narcotráfico en partes de México, Colombia y América Central no solo está llevando a miles a buscar refugio en el extranjero, sino que también los está obligando a trasladarse entre y en las ciudades y áreas rurales de sus propios países, explicó Egeland.

El número de colombianos desplazados internamente por la violencia entre facciones cayó desde un máximo de 500,000 por año a finales de la década de 1990, pero 200,000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares solo en el último año, agregó.

Un 20% de esa cifra fueron desplazados por la violencia de pandillas, en particular en la costa del Pacífico de Colombia.

Un creciente número de personas en la región, especialmente en América Central y el Caribe, debe dejar su hogar por desastres naturales vinculados al cambio climático.

El clima extremo, como las sequías, olas de calor e inundaciones causadas por huracanes, es cada vez más común.

“Los desastres por el cambio climático desplazarán a más y más personas. Los más expuestos son los más pobres”, dijo Egeland.

 

 

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