Si bien es cierto que la pantalla de nuestros teléfonos inteligentes se ha vuelto el centro de nuestro universo, también lo es que la televisión sigue siendo una presencia fundamental dentro de casa. Pocas compañías han comprendido tan bien ese concepto como Samsung, que con su QLED TV ofrece una experiencia visual intensa y un elemento irreprochable desde la perspectiva del diseño industrial.

La primera vez que la vimos fue en el CES 2017, y no tuvimos que esperar tanto para que llegara a México. En Forbes probamos la Q8C de 75 pulgadas, una pantalla curva con un diseño extraordinario.

Lo primero que destaca de la QLED es su diseño. Con un bisel prácticamente inexistente, esta televisión es casi puro cristal curvo al frente y metal en el reverso. Ya sea que decidas montarla en la pared o usar su stand, lucirá bien donde sea que la coloques.

Otro de los grandes beneficios de este modelo es que no necesita tener una maraña de cables HDMI porque cuenta con un hub periférico que se conecta a la televisión a través de un diminuto y discreto cable de fibra óptica de tres metros de largo y que cuenta con cuatro puertos HDMI, dos puertos USB, un puerto ethernet, un puerto óptico y uno de antena coaxial. ¿Lo mejor? El sistema detecta automáticamente el tipo de dispositivo que hayas conectado independientemente del puerto HDMI en el que esté.

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Con respecto a la imagen, la QLED TV es la primera generación de una nueva familia que incluye la tecnología Quantum Dot, la cual utiliza una aleación de metales para producir los colores y entregarlos de forma excepcional sin importar las condiciones de luminosidad de la habitación en la que se encuentre y sin importar el nivel de brillo de la escena.

Ésta es una pantalla Ultra HD (también conocido como 4K), lo que significa que tiene 8 millones de pixeles —el estándar más avanzado actualmente, al menos en los modelos comerciales— y cuenta con tecnología High Dynamic Range (HDR), es decir, la imagen desplegada muestra un rango de color más alto y vivo y permite distinguir entre distintas tonalidades de negro, lo que da una mayor profundidad a la imagen.

El resultado es la mejor calidad de imagen en una pantalla Samsung, con colores más brillantes y contrastes más marcados, así como negros más profundos.

En la actualidad ya existe una amplia variedad de opciones para disfrutar contenido en 4K y HDR, incluyendo películas en formato Blu-Ray, así como la oferta vía streaming de Netflix, Amazon Prime e incluso YouTube.

¿Qué pasa con el contenido que no es 4K? Me alegra que lo pregunten, la realidad es que ésta es una pantalla de 75 pulgadas, por lo que hay que comprender que una resolución menor a UHD comprometerá la calidad de forma significativa. Si bien la experiencia con resoluciones menores no es la ideal, el motor Digital Clean View de Samsung ayuda a reducir notablemente las imperfecciones en la imagen.

Además, por supuesto que ésta es una televisión inteligente, así que la combinación del sistema operativo Tizen con el control remoto con reconocimiento de voz hace que la experiencia de navegación sea tremendamente simple.

La QC8 ya está disponible en tiendas departamentales a un precio que ronda los 180,000 pesos.

 

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