Está todo listo. Más de cien artistas y bandas se presentarán en la edición 16 del festival, que de nuevo refleja un panorama variado del quehacer sonoro de México y (parte) del mundo.

 

Los carteles por diversos puntos de la Ciudad de México —incluido el Sistema de Transporte Colectivo Metro— nos recuerdan la fecha: este 13, 14 y 15 de marzo (de 2015), en el Foro Sol, se realizará una nueva edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino. Hay que decirlo: un encuentro que —con el paso del tiempo— se ha vuelto una cita obligada para melómanos del país.

No es exageración.

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Apuntemos lo innegable: este festival ha acompañado la historia más reciente del país y se incorporó al glosario del rock local. También es, hoy, un gran negocio. De los buenos. CIE / Ocesa ha sabido explotar el modelo; su construcción, de hecho, es similar al de otros festivales: ahora incluyen lenguajes alternativos: jazz, funk, rock indígena, progresivo, electrónica, cumbia. De igual forma, cine y actividades culturales. (Incluso, abrió espacio a pláticas literarias y ventas de libros.)

Dave Matthews Band (Foto: web oficial).

Dave Matthews Band (Foto: web oficial).

Conste, y mejor aclaro: desde su inicio, el Festival Vive Latino —o “Vive”, como se le llama— ha sido denostado, y severamente criticado, por una parte de la prensa musical y público. Por otro lado, también ha sido ensalzado y glorificado como el mejor festival del país (incluso de Latinoamérica) por otro sector de ese público y de esa misma prensa.

Eso sí: razones no han faltado en ambas balanzas.

Y mejor contextualizo: recordemos que el festival nació en un momento caliente: era 1998 y el eslogan Rock en tu idioma —que la industria utilizaba a fines de los ochenta para promocionar grupos nacionales— daba paso a un lema más global: Rock en español. Las principales canteras eran entonces México y Argentina, con filones algo menores en Chile, Colombia o Venezuela. El rock latino se abría paso de esta forma y era también una realidad comercial incluso en la tierra de Dylan.

Dave Matthews Band (Foto: web oficial).

Dave Matthews Band (Foto: web oficial).

Así, en ese 1998, la empresa Ocesa tuvo una idea que ahora resulta lógica: reunir a varios grupos de rock en español que por sí mismos no contaban con suficiente convocatoria, pero que en conjunto podían conformar un cartel atractivo. Y sí: la jugada funcionó. Pero en aquel primer Vive Latino (de noviembre) se evidenciaba una cosa: el rock latino exhibía las marcas del subdesarrollo: música elemental y repetitiva, discurso fácil, escaso; eso sí, con énfasis para el desmadre. Fueron dos días y alrededor de 20 bandas.

Desde entonces —y con excepción de 1999 y 2002, cuando no se llevó a cabo—, se ha seguido realizando, aunque con cambios: de 2001 a 2005 únicamente duró un día. Luego, su duración ha variado: dos días, tres, incluso intentaron cuatro, pero finalmente ha quedado en tres.

La cuestión es que también, desde entonces, los señalamientos y las alabanzas no han dejado de expresarse: que la programación es meramente comercial; que los grupos son muy malos; que no dan cabida a grupos underground. Por un lado. Y, por otro: que hay que apoyar el rock en español o que se es malinchista, etcétera.

Lo cierto es que, desde la empresa —es decir, Ocesa—, los oídos nunca han estado cerrados, y prestan atención a las demandas. Para bien o para mal, según se mire el vaso.

El año pasado, Andrés Sánchez —el promotor de todo lo de rock latino de Ocesa, así como promotor del Vive Latino y pieza importante en el equipo que comanda Jordi Puig, fundador y director de dicho festival— me lo explicaba en una charla.

Robert Plant (Foto: Oli Powell).

Robert Plant (Foto: Oli Powell).

Cada edición, me decía Andrés, ha sido un aprendizaje. Vas viendo qué funciona, qué puedes mejorar, qué puedes hacer crecer. Y más todavía: vas aprendiendo del público: qué le gusta, o qué le falta al lugar para hacerlo más cómodo.

“Así que vas mejorándolo —agregaba Andrés—. Tienes más opciones sonoras y más opciones para poder ocupar el tiempo; hoy no hay manera de aburrirse. ¡Hay mucho que hacer, ver y escuchar!”

En un momento dado, le pregunté a Andrés que si ellos, como empresa que eran, se sentían responsables de apoyar la escena musical mexicana.

“¡Sí, por supuesto!” —exclamó.

Luego añadió que si se hiciera una lista de todos los grupos que han participado, ésta señalaría que más del 85 por ciento son latinos. “Y de ellos, la gran mayoría son mexicanos —dijo Andrés, con un acento de orgullo—. Sí nos interesa apoyar la escena mexicana. Si bien es cierto que en este momento tenemos importantes grupos, sí necesitamos ir encontrando a bandas que lleguen a cubrir esos nichos con el tiempo. Ojo, nuestra labor no es ser manager de artistas, pero sí apoyarlos con toda la experiencia que tiene la empresa para hacerlos crecer.”

Entre otros temas, Andrés me platicó también sobre la inclusión de otros géneros a la programación del festival. Yo le decía que, desde su puesta en marcha, había sido una decisión controvertida y discutida, quizá porque un gran porcentaje del público asociaba el Vive Latino con un encuentro de rock latinoamericano.

“Ahora están ahí Los Ángeles Azules o los Tigres del Norte —enfaticé—. ¿Cómo fue que llegaron a esto? ¿Fue una decisión comercial, o de inclusión?”

Su respuesta fue sencilla: mirar el nombre del festival. “Si te das cuenta, desde un inicio su nombre completo fue Festival Iberoamericano de Cultura Musical, Vive Latino. En un principio, en efecto, estaba muy cargado a lo latino y al rock con sus vertientes: ska, reggae, metal, rockabilly, surf… buscábamos bandas que tuvieran un nexo con lo latino. Pero, poco a poco, lo fuimos ampliando, y el público, en vez de reprocharlo, lo iba aceptando, porque con un mismo boleto que pagas para ver a Panteón Rococó tienes la oportunidad de ver a Nine Inch Nails, por ejemplo.”

Así que el festival opta ya por un modelo más heterogéneo: no se cierra a ningún género… La programación para esta edición número 16, por otra parte, refleja de nuevo un panorama variado del quehacer sonoro de México y (parte) del mundo.

Para esta edición estarán, entre otros, Robert Plant (quien no ha dejado de hacer música excitante con su propia banda, dejando en el olvido a los Zeppelin); Dave Matthews Band, suponemos, hará lo propio: sus conciertos suelen ser emotivos y muy vibrantes. Los legendarios The Specials se darán una vuelta también, con ese sonido inconfundible lleno de reggae y ska.

Jorge Drexler (Foto: Thomas Canet).

Jorge Drexler (Foto: Thomas Canet).

De nuestro lado, con su presentación en el Vive, Bostich+Fussible empiezan ya su gira de despedida (para emprender, en solitario, nuevos proyectos). Asimismo, la presencia de Jorge Drexler siempre se agradece. Los indómitos de Molotov están también presentes (quienes, además, andan festejando sus 20 años).

En fin: ya está todo listo, y aclaro: serán más de cien artistas y bandas…

 

Nota bene: Por cierto, como parte de las actividades paralelas al Vive Latino, The Specials se presenta en El Plaza Condesa el jueves 12 de marzo a las 21:00 horas. En el mismo lugar, pero el lunes 16 de marzo, a las 20:00 horas, Dave Matthews Band hará lo suyo. De verdad: ambos son imperdibles.

 

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