Aunque pudiera parecer que no, las cosas en México se mueven. Y la realidad va a empezar a cambiar la narrativa: poco a poco la sociedad empezará a entender los hechos de manera distinta.

 

Hace unos días, en una entrevista de radio, me preguntaban sobre cómo veía los primeros tres años de la administración del presidente Peña Nieto, así que traté de hacer un análisis fuera del que había estado escuchando y leyendo en diferentes medios: en mi opinión, la mayoría de las personas se están quedando atoradas con las malas noticias y los ahora llamados “trending topics” asociados a la baja aprobación del presidente.

Yo quise dar una visión más positiva, partiendo de que en estos tres años se había logrado, primero, un consenso político, social y económico para generar las reformas que en más de 40 o 50 años no se habían podido generar, tomando en cuenta que en México, en otros tiempos similares, las reformas costaron hasta sangre, y segundo, que se logró tener un enfrentamiento entre las viejas generaciones y las nuevas, en todos los ámbitos.

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¿Por qué digo que se logró? Igual que en el primer punto, cuando los jóvenes quisieron, en un momento, exponer sus condiciones, también corrió sangre y la generación de viejos cedió ciertas posiciones políticas a los jóvenes, que muy pronto quedaron atrapados en el sistema. Curiosamente, esos jóvenes de aquella época son los que hoy tienen que ceder espacios a los nuevos jóvenes, y en algunos casos se están comportando igual que aquellos que les cerraron las puertas. Hoy estamos viviendo un verdadero cambio generacional que, aunado a la influencia de las tecnologías en la sociedad, ha cambiado las reglas a nivel mundial.

En tercer lugar, poco a poco se está cambiando la lógica de los gobernadores que se niegan a dejar de ser virreyes. Se logró que, por un lado, se les auditen sus cuentas por parte de la Auditoría Superior de la Federación, y ya se autorizó una nueva ley de transparencia y anticorrupción. Algo es algo.

Con los que de plano no se puede hacer mucho es con los legisladores: siguen con la misma lógica de poder para no perder todas sus prebendas, pero, bueno, ya llegará su tiempo.

La sociedad en general está cambiando. Una a una las reformas cambian detalles de la vida diaria. En dicha entrevista ponía el ejemplo de Uber: así como este nuevo sistema de transporte cambió la forma de funcionar de los taxis y enfrentó al sistema viejo con lo nuevo basado en la tecnología, así la sociedad y cada parte de la economía está enfrentando sus cambios, lo que llamo la uberización de la política.

Posterior a la entrevista sigo viendo las noticias y confirmo que se siguen dando los cambios, aunque a ojos rápidos de la percepción social, pudiera parecer que no. ¿A qué me refiero? A que si vemos las últimas manifestaciones de los maestros disidentes, por ejemplo, seguimos viendo manifestaciones, que toman calles, agreden a la policía, bloquean carreteras, pero… el motivo es distinto; lo hacen porque ahora quieren evitar que el resto de los maestros, los buenos y dedicados, hagan la evaluación educativa que determinó la reforma. El motivo es el que cambia, y en el fondo lo que está pasando es que por fin llegamos al momento en que los maestros flojos están en contra de los maestros buenos, que son conscientes y quieren mejorar. Pero para efectos noticiosos y a la percepción general, la gente seguirá diciendo: “mira el desmadre, pinche gobierno, todo sigue igual”, sin darse cuenta de que el sentido de las manifestaciones, en el fondo, cambió radicalmente. Ahora la guerra de los malos maestros contra el gobierno sí va en serio, y ya están aplicando descuentos en sueldos, ceses a maestros y aplicación de las órdenes de aprehensión por delitos cometidos.

Ahora la guerra de declaraciones de los maestros, que mentían sistemáticamente para culpar al gobierno de todo, inclusive de haber atropellado a sus propios compañeros, empieza, poco a poco, a no tener sustento. La realidad va a empezar a cambiar la narrativa, y poco a poco los actores sociales, los medios de comunicación, las autoridades y la sociedad misma empezarán a entender los hechos de manera distinta. Así se van dando los cambios.

Otro gran cambio, igual que el de los maestros, es el tema de los salarios mínimos, por ejemplo, que va a cambiar muchas cosas en el futuro.

Si empezamos a ver diferentes sectores, las cosas se mueven, pero con cambios tan estructurales, todos los sectores se ven afectados y todos en sus ámbitos son renuentes a aceptarlos. A ver cómo nos va con el tan mal socializado Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México y con la negativa de los sectores a cambiar.

 

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