No es novedad que los mercados financieros y bursátiles de todo el mundo tienen una estabilidad que puede ser afectada por casi cualquier actividad humana. El anuncio de alguna política en un gobierno, el lanzamiento de un gadget o una nueva tecnología y, por supuesto, el uso de redes sociales son capaces de modificar las tasas en el mercado de valores.

Y sin duda, Donald Trump es uno de los líderes que más usan los medios sociales, particularmente Twitter: desde que inició su mandato como presidente de Estados Unidos ha escrito aproximadamente 14,000 tuits y es sabido que no tiene un community manager, que los escribe personalmente. Ello implica que no pasa por ningún filtro o protocolo de publicación, lo que muestra al magnate en su estado natural.

Como también es sabido, el presidente de Estados Unidos suele ser agresivo, fanfarrón, mentiroso y provocador al usar sus redes sociales y ha metido en no pocos problemas a su gabinete. Lo que también parece una costumbre es que una cosa es lo que escribe en redes sociales y otra las políticas que sigue y aplica su gobierno.

Los tuits de Trump, sin embargo, no son pasivos, ni tampoco pasan de largo. Tienen consecuencias reales no sólo a nivel político, sino también a nivel bursátil y financiero. Tan así es, que Bank of America Merryl Lynch había reportado en marzo pasado que cada vez que el presidente publicaba intensamente en Twitter, el mercado caía en promedio 10 percentiles. Los días que publicaba menos, había una ganancia de hasta 5 percentiles.

Sin embargo, JP Morgan, uno de los bancos más grande de Estados Unidos, fue un poco más allá y construyó un índice de volatilidad de los bonos del Tesoro basándose en los tuits del Presidente Trump llamado “Índice Volfefe”, que es un juego de palabras entre volumen (de acciones) y covfefe, una errata en un tuit de Trump que provocó que todo Estados Unidos se preguntara qué quería decir.

El Índice Volfefe considera varios factores para saber si los tuits podrían o no afectar a los bonos del Tesoro. Por ejemplo, se considera el volumen de tuits que Trump publica durante el día, puesto que, si publica menos de 5, es probable que no exista afectación, mientras, por lo contrario, si publica más de 10 existe la posibilidad de que el mercado de bonos caiga.

Otro de los factores analizados es el uso de ciertas palabras como China, billón, tarifas, dólares y comercio entre algunas otras, pueden tener una incidencia negativa en los mercados de valores.

Por ello, suele ser común que cuando los mercados están deprimidos, Trump suelte alguna bomba informativa (cierta o no) para movilizarlos y de esa manera cambiar la tendencia. Aunque no siempre tienen un efecto positivo. Por ello, el índice Volfefe, más allá de la curiosidad, plantea algo importante: el análisis de las publicaciones digitales como un detonante del valor del mercado bursátil, algo que muy probablemente se constituirá en tendencia en las próximas décadas.

 

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