De acuerdo con documentos descubiertos por una comisión, decenas de compañías automotrices, incluida la alemana, ayudaron a los militares a identificar a los activistas sindicales durante la dictadura militar de Brasil.

 

Reuters

SAO PAULO – Volkswagen AG espió a activistas sindicales brasileños en los años 80 y pasó información sensible sobre exigencias de salarios y otras discusiones privadas a la dictadura militar del país, según indican documentos recientemente descubiertos a los que tuvo acceso Reuters.

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La compañía vigiló de forma encubierta a sus trabajadores, al igual que a destacados líderes sindicales de la época.

Uno de los objetivos de Volkswagen fue Luiz Inacio Lula da Silva, que acabó siendo presidente de Brasil de 2003 a 2010 y sigue siendo una de las personalidades políticas más influyentes el país.

Los documentos fueron hallados recientemente por una Comisión de la Verdad que, a pedido de la actual mandataria, Dilma Rousseff, está investigando abusos ocurridos durante el régimen militar (1964-1985).

Reuters informó en agosto que la comisión descubrió que decenas de compañías, incluida VW y otras automotoras extranjeras, ayudaron a los militares a identificar a los activistas sindicales en los 80 y combatir el malestar de los trabajadores.

Ahora, según los líderes de la comisión, 20 páginas de documentos marcados con “confidencial” que Volkswagen dio a los militares entre 1983 y 1984 aportan la mayor prueba hasta el momento de que algunas compañías fueron más lejos, recopilando sus propios datos sobre las actividades sindicales y compartiéndolas con las autoridades.

En los documentos, la automotora alemana aportó extensos informes de más de una docena de reuniones sindicales celebradas en el Gran Sao Paulo, detallando los planes de huelga de los trabajadores, así como sus demandas de mejoras salariales y condiciones laborales.

Volkswagen aportó el nombre de los trabajadores que asistieron a los encuentros y, en al menos dos casos, anotaron hasta la marca y la matrícula de los vehículos presentes.

La compañía también informó de la exhibición de una película de temática socialista en una sede sindical, el contenido de los folletos distribuidos fuera de su planta y el nombre de los distribuidores, así como un incidente en el que “varios trabajadores adictos fueron sorprendidos fumando marihuana”.

Esta información era típicamente usada por la policía para vigilar, acosar y detener a activistas sindicales para intentar evitar futuras protestas, señaló Sebastião Neto, miembro de la Comisión Nacional de la Verdad.

En respuesta a las preguntas efectuadas por Reuters acerca de la nueva evidencia hallada, Volkswagen reiteró -al igual que hiciera un mes atrás- su voluntad de “investigar todas las indicaciones” de que los empleados dieron información a los militares.

“Volkswagen es un modelo reconocido por cómo afronta su historia corporativa”, afirmó la empresa en un comunicado. “La compañía manejará este asunto de la misma forma”.

 

 

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