Por Gina Chon | Reuters Breakingviews

La pasión de Donald Trump por la desregulación no está llegando a Wall Street. Los cabilderos para entidades como Goldman Sachs y JPMorgan quieren que los reguladores reduzcan un cargo sobre el capital, argumentando que es superfluo. También, por supuesto, disminuye las ganancias. Pero la Reserva Federal no ha empatizado tanto con los grandes bancos estadounidenses y quiere dar más peso a esa medición.

La satisfacción de Wall Street con la promesa de Trump, de deshacer regulaciones bancarias, duró poco. Hace un año el presidente elogió el presidente ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, diciendo que “no hay nadie mejor para hablarme de (la regulación) Dodd-Frank que Jamie”.

Pero tanto la Fed como el Congreso han enfocado el alivio regulatorio en los bancos más pequeños, como unos cambios en la Regla de Volcker que prohíbe hacer transacciones con activos propios.

La semana pasada, la Fed dijo que los bancos con menos de 100,000 millones de dólares en activos ya no estarán más sujetos a las pruebas de tensión, una bendición para Comerica, CIT Group y Zions Bancorp.

El Foro de Servicios Financieros y la Casa de Compensaciones ahora están tratando de convencer a los reguladores de que los megabancos también necesitan ayuda. Economistas de los dos grupos de cabildeo sostuvieron el miércoles que el cálculo para el cargo G-SIB no considera nuevas medidas que hacen que sea menos costosa la quiebra de alguno de los grandes bancos estadounidenses. Por ejemplo, apuntan a una norma que exige a los mayores bancos estadounidenses que emitan deuda que pueda ser convertida a acciones en una crisis. Solo considerando eso, el cargo G-SIB debería reducirse en 1 punto porcentual, argumentan.

Pero la iniciativa probablemente tenga una recepción fría. Funcionarios de la Fed han propuesto un colchón de capital de tensión para las pruebas anuales que atraviesan los bancos. Eso incluiría la medición G-SIB y posiblemente incrementaría los requisitos de capital G-SIB. Necesitarían entre 10,000 millones de dólares y 50,000 millones de dólares adicionales, de acuerdo con un análisis de Debevoise. Los cambios propuestos al ratio fortalecido de apalancamiento complementario también incorporarían el cargo G-SIB.

Los bancos tienen un punto con que las nuevas medidas hacen que valga la pena reconsiderar el G-SIB. Pero la Fed no va a dar un alivio inmediato a las firmas sistémicamente importantes. En cambio, los bancos menores sí continuarán sintiendo el calor de las reducciones de regulaciones.

 

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