Cada vez más empresas ceden a los coqueteos de inversionistas millonarios y huyen de Estados Unidos para reubicarse en otros países. ¿Por qué?

 

Por Nathan Vardi

 

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La ola de acuerdos de inversión que ha visto a las compañías estadounidenses comprar empresas extranjeras y reincorporarse fuera de Estados Unidos para reducir la carga impositiva ha sido en gran medida impulsada por Wall Street y sus prominentes administradores de dinero. Ahora, el hombre de dinero más grande de todos respalda el esfuerzo de Burger King Worldwide por comprar la cadena de donas Tim Horton’s de Canadá y mudarse al norte de la frontera.

La decisión de Warren Buffet de financiar las transacciones de inversión de Burger King, reportadas por primera vez por The Wall Street Journal, es sólo el último ejemplo de un prominente multimillonario inversionista respaldando acuerdos similares. De hecho, el acuerdo de inversión de Burger King está siendo impulsado por Jorge Paulo Lemann, el hombre más rico de Brasil y cofundador de 3G Capital, la firma de capital privado que posee una participación mayoritaria en Burger King.

La razón por la cual a los grandes inversionistas les gustan las ofertas de inversión queda al descubierto por la forma en que las acciones de Burger King y Tim Horton’s se dispararon después de que The Wall Street Journal informó sobre las pláticas entabladas por las dos empresas. Aunque las consideraciones fiscales no son la única razón que impulsa a empresas e inversores, las acciones de ambas firmas se dispararon alrededor de 19%. En operaciones corporativas típicas, las acciones de la empresa compradora tienden a caer cuando se anuncia la oferta. Se informa que Berkshire Hathaway de Buffett financiará la operación a través de acciones preferentes. Buffett ha invertido con 3G Capital en el pasado, asociándose para comprar HJ Heinz.

El presidente Barack Obama ha denunciado esas ofertas de inversión, llamando al “patriotismo económico” y diciendo que las empresas que entran en este tipo de transacciones son “desertoras corporativas”. Será interesante ver cómo reacciona Obama a la participación de Buffett en el acuerdo de Burger King. La Casa Blanca se negó a comentar sobre el tema el lunes antes de que la participación de Buffett se hiciera pública. Durante años, Buffett ha sido un firme defensor de Obama, apoyando sobre todo sus esfuerzos de aumentar los impuestos a los ricos y cerrar las lagunas fiscales.

Los bancos de inversión, desde Goldman Sachs hasta Morgan Stanley, se han dado un festín con sus comisiones por las ofertas de inversión en el último año. Wall Street ha empujado y apoyado activamente tales acuerdos. También lo han hecho las grandes empresas de gestión de capitales, en particular los fondos de cobertura. El multimillonario William Ackman, cuyo fondo de cobertura es un gran accionista de Burger King, ha estado trabajando de cerca con los productos farmacéuticos Valeant, con sede en Canadá, para la compra de Allergan, y así mudar a la compañía de California a Canadá en un acuerdo cuya razón principal está en el lado fiscal. Valeant es una máquina de inversión creada a partir de fondos de cobertura, respaldada durante años por ValueAct Capital Management, el fondo de cobertura dirigido por Jeffrey Ubben que compró una gran participación en la compañía cuando Valeant tenía sede en California y antes de que adquiriera Biovail de Canadá para tomar ventaja de las leyes fiscales canadienses.

En otro ejemplo, Marcato Capital Management, dirigido por Richard McGuire, quien solía trabajar en el fondo de cobertura Pershing Square de Ackman, está empujando Intercontinental Hotels, de Reino Unido, comprar a una empresa hotelera de Estados Unidos a través de un acuerdo de inversión.

No todas las ofertas de inversión impulsadas por Wall Street han tenido un final feliz. Los fondos de cobertura prominentes como Jana Partners, de Barry Rosenstein, y Och-Ziff Capital Management, del multimillonario Dan Och, junto con Goldman Sachs, trataron de convencer a Walgreens, la cadena de farmacias más grande de Estados Unidos, para que se mudara como parte de su compra de Alliance Boots, con sede en Suiza. Pero Walgreens decepcionó a los fondos de cobertura a principios de agosto y decidió seguir en EE.UU., en parte por temor al impacto que la reacción política podría tener en su negocio. Esa decisión sugirió a algunos que ofertas de inversión podrían desacelerarse gracias a la oposición política, pero al parecer no ha disuadido al inversor favorito de Obama, Warren Buffett.

 

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