El tiempo es relativo, no tienen la misma extensión cinco minutos más en casa, que en el tráfico de la ciudad. Por ello, Waze tiene un objetivo muy concreto: ayudar a que los conductores ahorren ese lapso diariamente en todos sus trayectos. Quizá suene poco, pero si sumamos todos esos minutos que podemos ahorrarnos en el desaforado tránsito citadino, nuestra calidad de vida puede mejorar.

Para lograrlo, Waze utiliza un algoritmo de enrutamiento que combina el comportamiento humano con machine learning para encontrar la ruta más efectiva de punto a punto. Ello implica que, con la ayuda de todos, la información que comparten los usuarios, como calles cerradas, tránsito lento, desviaciones y más, aunado a la velocidad de desplazamiento del vehículo, se traza un viaje que sea lo más corto y eficiente posible, ya que en promedio los usuarios de la aplicación en México la utilizan diariamente 1 hora con 38 minutos, explica Anasofía Sánchez, Country Manager de Waze en México.

No obstante, una de las preocupaciones constantes de los usuarios de aplicaciones digitales son los datos personales, qué se recopila, cómo y de qué manera se utilizarán. “Si no deseas compartir tus datos, puedes tener esa opción y utilizar la plataforma, aun cuando no estés registrado. No obstante, los datos recopilados son mínimos, edad, género y nombre”, explica Sánchez.

Con la ayuda de los datos sobre el uso de la aplicación, podemos llevar la experiencia de manejo a un mejor nivel con la ayuda de nuestro programa llamado Ciudadanos Conectados con el que trabajamos con algunos gobiernos donde tenemos un intercambio de datos bidireccional ya sea para que los ayuden a tomar mejores decisiones respecto de la movilidad en la ciudad y podamos ofrecer mejores servicios a nuestros conductores. Un caso de éxito se dio en Brasil cuando el gobierno se dio cuenta que, si movía el horario de los camiones de basura una hora más tarde, evitaba aglomeraciones en algunas avenidas congestionadas, comenta Sánchez.

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De acuerdo con, Rudolf Giffinger, investigador  sobre desarrollo urbano, uno de los seis criterios considerados para clasificar a una ciudad como inteligente es la movilidad, que no sólo implica que los servicios que gestionan el tránsito vehicular estén coordinados evitando congestionamientos, sino que a través de la integración tecnológica, un ciudadano pueda conocer todas las opciones, costos y tiempo de transporte público en una sola aplicación, lo que se conoce como Mobility on Demand o Mobility as a Service (MaaS).

“El análisis de los datos es clave en el tema de movilidad. Por ejemplo, conocer el número de personas que circulan por una ruta en un horario específico, podría ayudar a crear soluciones y rutas alternativas, colaborando siempre con los gobiernos y con los conductores. Más del 50% del espacio público en las ciudades está destinado al tránsito motorizado, esto implica que hay mayor espacio para los autos que para las personas, lo que representa un reto en sí mismo no sólo para crear más y mejores rutas, sino para mejorar la calidad de vida de las personas”, enfatiza Anasofía Sánchez.

El reto de la movilidad en las ciudades, cada vez más grandes y complejas, implica varios factores, ya que, si bien se busca agilizar el movimiento vehicular, también implica ampliar las posibilidades de transporte para los habitantes, lo que sin duda puede lograrse a través de la conectividad y la comunicación digital.

 

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