Los usuarios hemos modificado la forma en la que utilizamos Whatsapp, convirtiéndola en algo más que un sistema de comunicación casual.

 

 

 

En recientes semanas, por cuestiones profesionales, he sumado a muchos contactos a la agenda de mi smartphone.

Contrario a lo que muchos esperábamos al momento de intercambiar datos para establecer contacto, lo que hasta hace unos años eran común preguntar por la cuenta de email, ahora esta muletilla ha sido desplazada por el “Nos confirmamos por el whatsapp la cita”.

Ya no preguntamos por el email, ni por el teléfono de la oficina. Mucho menos por la página personal. Ahora, el whats ha tomado un papel preponderante en el desarrollo de nuestra actividad profesional.

En mi caso particular, en el que tengo que estar en contacto frecuente con reporteros y representantes de los medios de comunicación, a mi whats han llegado notas periodísticas o textos completos de notas. Ya no el enlace. Ya no el resumen. Literal, la nota completa. Documentos PDF o fotos de eventos para publicarlas al instante en las plataformas de internet de los clientes.

¿Por qué? ¿Qué pasó con la conectividad entre los usuarios de plataformas móviles? Es una cuestión de practicidad. Me explico: mandar un email implica, en el caso de las laptops o PC, loguearnos en nuestra cuenta, abrir el correo, leerlo y redactarlo. Valiosos minutos en estos tiempos que demandan inmediatez.

En cambio, para usar el whats nada más hay que desbloquear la pantalla y abrir la aplicación. Todo, incluso, con un dedo o a lo mucho dos. Así de sencillo es la forma de interactuar e intercambiar documentos de forma rápida.

Este repentino cambio sucedió por iniciativa de los usuarios, respondiendo a las necesidades y demandas de cada público. Tal vez cuando Jan Koum y Brian Acton fundaron la empresa desarrolladora de Whatsapp nunca imaginaron la forma en la que los usuarios de móviles adaptaríamos –y adoptaríamos– su sistema de mensajería.

Eso forma parte, también, de cómo los consumidores nos tenemos que adaptar a las necesidades que los productos del mercado no satisfacen. Y no porque el mercado y los emprendedores estén mal, o que nosotros los consumidores queramos quebrar la cabeza de aquellos. Simplemente es la necesidad de adaptarse.

Pero quienes más han resentido este cambio de hábitos de consumo digital han sido los operadores de telefonía móvil. De acuerdo a un reporte de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) de España, las compañías de telefonía móvil registraron un retroceso por mensajes de texto y multimedia de 67% y 48%, respectivamente.

Tal vez ésta sea la clave por la que muchos profesionistas e incluso pequeños emprendedores hayan encontrado en la aplicación Whatsapp un medio de comunicación a bajo costo, en comparación con otros sistemas, como, por ejemplo, sistemas multifuncionales.

Estoy seguro que para los 500 millones de usuarios de la app recientemente adquirida por Facebook, Whatsapp es una plataforma más completa que un simple sistema de mensajería.

Eso es un buen nicho de mercado que será responsabilidad de los futuros innovadores cubrir.

Y tú lector, ¿qué opinas?

 

 

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