Desde el foro de Palacio Nacional hemos escuchado insistentemente que ni la sociedad civil ni el sector privado deben atender las necesidades del país, ni promover condiciones para la movilidad social, la igualdad, la salud y el bienestar. El argumento es que esa es “facultad” casi exclusiva del gobierno.

Este gobierno ha aprovechado las virtudes de un modelo descentralizado y de libre mercado e incluso ha respetado, al menos en el discurso, la autonomía del banco central. Al mismo tiempo ha vivido el apoyo potente del sector privado, quien proporcionó la ayuda necesaria que evitó un colapso fatal en el sistema de salud durante los picos de la pandemia.

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No solo eso, gracias al desarrollo empresarial derivado de la apertura comercial y del libre comercio trilateral y global, la economía mexicana se ha mantenido a flote, incipientemente, pero con signos de reactivación. 

El sector privado aporta más del 85% del mercado laboral; es decir, la mayoría abrumadora de las personas que trabajan en México lo hacen para una empresa con capital privado.

No se trata de defender “modelos económicos” ni políticos, ni tampoco de entrar en un debate sobre capitalismo vs socialismo. Se trata de reconocer que la idea de una economía “socializada” y centralmente planificada ha sido rebasada por la eficacia de la descentralización basada en instituciones autónomas y la libertad de emprendimiento. Este ha sido el camino más potente para el desarrollo y el bienestar social.

Está demostrado estadística y sociológicamente que los gobiernos que siguen el modelo centralizado, y que pretenden ser la única solución al reto del desarrollo, generan pobreza, exclusión, inequidad, corrupción y sobre todo falta de libertades. 

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Es falaz quien parte de la idea de que la desigualdad la generan los empresarios a quienes, de manera absolutamente miope e ideologizada, se les tacha de abusivos y corruptos. De la misma forma es signo de incultura y de falta a la verdad ver en las organizaciones de la sociedad civil un pretexto para golpear políticas gubernamentales o como vía para evadir impuestos.

Muy lejos de eso y a partir de la esencia misma de la persona encarnada en las y los emprendedores y en quienes, a través del servicio social, crean organizaciones que promueven el bien común de forma decidida, es que México cuenta con mujeres y hombres valientes, que aman profundamente a su país. Hombres y mujeres en los que me incluyo, y que permaneceremos siempre con esperanza, trabajando por un futuro mejor. Los gobiernos vienen y van, algunos lo hacen bien y otros decepcionan, pero nosotros nos mantendremos aquí pase lo que pase y pésele a quien le pese.

Definitivamente el desarrollo y el camino a la inclusión, como se ha mencionado en innumerables ocasiones desde COPARMEX, parten de la libertad de emprendimiento. Es a través de quienes creamos empleo digno y oportunidades de desarrollo con emprendimientos sociales que México tendrá futuro. #OpiniónCoparmex

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Contacto:

Fernando Sánchez Argomedo, presidente del Comité de Incidencia Digital de Coparmex

@fsargeomdo

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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