Por Máximo Santos Miranda*

El Banco de México tiene encomendadas diversas funciones, entre las que podemos destacar, garantizar el poder adquisitivo de la moneda, promover el sano desarrollo del sistema financiero, regular la emisión y circulación de moneda, reglamentar la intermediación y los sistemas financieros, normar el correcto funcionamiento de los sistemas de pagos, etc. De entre todas estas funciones me voy a centrar en una de ellas que es la de la provisión de moneda nacional y es que Banxico, al igual que sucede con la gran mayoría de bancos centrales modernos, cuenta con la facultad en exclusiva de emitir papel moneda y de regular la cantidad de billetes y monedas en circulación con el objeto de que la economía mexicana funcione adecuadamente. Banxico es responsable de diseñar y producir monedas y billetes en una cantidad suficiente y dotarlas de unas medidas de seguridad lo suficientemente elevadas para que su falsificación sea extremadamente difícil.

El efectivo en forma de moneda y papel como medio de pago poco a poco va desapareciendo y es que la digitalización de la economía con la aparición en los últimos lustros de nuevas formas de pago como las tarjetas de crédito, las transferencias electrónicas, los pagos entre teléfonos móviles o nuevas formas de pago como PayPal, están haciendo del dinero físico algo cada día menos utilizado en el mundo. No todos los países se encuentran al mismo nivel en lo que al uso del efectivo se refiere y así mientras que en países como Suecia el efectivo, según datos proporcionados por su banco central (Riksbank) sólo representa el 13 % de las transacciones económicas realizadas, en México este porcentaje se sitúa entre el 80 y 85%.  Aunque el porcentaje de uso del efectivo en México es elevadísimo en comparación con lo que sucede en países como Suecia o Dinamarca éste viene descendiendo de forma paulatina.

El uso de tanto efectivo en los pagos tiene efectos perniciosos y es que facilita la existencia de la economía informal, la evasión fiscal, la corrupción y el crecimiento de las actividades ilícitas. De esta forma mientras que muchos países están transitando desde hace tiempo de forma natural o coadyuvada por medidas de política económica en la reducción del uso del efectivo, en México si bien el proceso está en marcha, lo cierto es que transcurre de forma mucho más lenta a lo que está sucediendo en países como Canadá, Corea del Sur, Dinamarca o Suecia.

Sin embargo, el ir con tanto retraso con relación a otros países en este aspecto tiene una gran ventaja y es que permite a las autoridades mexicanas ver cuáles son los problemas que la eliminación del efectivo supone y así poder adelantarse y prevenir dicha problemática. Por este motivo es conveniente fijarse en lo que está sucediendo en países como Suecia que es un referente mundial en lo que a la eliminación de efectivo se refiere. En este sentido, ya hay varias cadenas de establecimientos suecos como Ikea que está probando desde hace unos meses la eliminación completa del efectivo en alguno de sus emplazamientos. Esta experiencia está demostrando que son las personas mayores las que más están sufriendo este planteamiento y es que para muchas de estas personas no resulta sencillo apartar completamente de sus vidas el efectivo como medio de pago.  Por este y otros motivos, el Banco Central Sueco (Riksbank) está valorando en estos momentos la creación de la primera criptomoneda estatal europea que se ha venido denominando e-krona o corona digital.

La digitalización avanza de forma imparable en todos los sectores económicos y los bancos centrales, como el resto de los actores económicos, deben valorar como adaptar sus funciones a un entorno cada vez más digital. Por esta razón el Riksbank comenzó hace casi dos años un proyecto que analiza la posible emisión de dinero digital que complemente a la tradicional emisión de dinero efectivo físico.  Se trataría de emitir una moneda digital por parte de un banco central y que sea alternativa al uso de las tarjetas o aplicaciones de entidades privadas para hacer pagos y complementaria al efectivo tradicional. El motivo de la creación de esta moneda digital es claro, si el efectivo termina por desaparecer, todo el mundo debería tener una cuenta corriente, una tarjeta de crédito o débito o algún otro dispositivo de pago electrónico y todos ellos estarán sujetos a las decisiones de entidades privadas y si estas decidiesen fijar comisiones elevadas o excluir en su utilización a ciertos colectivos la situación de estas personas puede ser extremadamente compleja.

Pero ¿Cómo funcionaria esta moneda digital estatal pública? Según el informe del Riksbank se está valorando que esta moneda se pudiera utilizar mediante una tarjeta de plástico recargable en forma de monedero que serviría de soporte físico. Esta tarjeta sería emitida por el banco Central y cualquier ciudadano podría solicitarla. Su gran ventaja frente al dinero en metálico es que al ser una moneda digital cualquier movimiento quedaría registrado. Esta cualidad sería muy positiva si se aplicara en México ya que evitaría que el dinero se desviara a la economía informal o a actividades ilícitas y es que esta moneda electrónica impediría la total privacidad que proporciona el dinero en metálico.

Como se está debatiendo actualmente en Suecia existen ciertos colectivos para los que es muy complicado no utilizar el efectivo. Me estoy refiriendo no sólo a personas mayores o que no tienen acceso a las nuevas tecnologías sino también a todas aquellas personas que presentan diferentes grados de discapacidad o cuentan con muy pocos recursos económicos. Para estos colectivos u otros que de forma voluntaria quieran seguir utilizando el dinero en efectivo, el uso de e-pesos sería una forma de sustituir el efectivo físico por efectivo digital, mucho más acorde a la evolución tecnológica actual y con indudables ventajas para el Servicio de Administración Tributaria y la policía.

En el caso de que el Banco de México decidiera emitir esta nueva moneda digital, ello en principio no implicaría modificar las funciones de Banxico, ya que como comenté al principio del artículo, la emisión de moneda es uno de sus cometidos principales. Eso sí, sería necesario que esta nueva moneda, los e-pesos, sean reconocidos legalmente como medio de pago y que además sean aceptados de forma obligatoria por parte de las empresas y de la ciudadanía mexicana. Sólo en este caso será posible su utilización como si se tratase del dinero en efectivo tradicional. Adicionalmente, debería prohibirse el anonimato de los titulares de las tarjetas soporte de la nueva moneda, ya que si esto no fuera así la lucha contra fenómenos como el narcotráfico o el blanqueo de capitales sería mucho más compleja. A diferencia de otras monedas digitales, esta nueva moneda, los e-pesos, sería de uso obligatorio exclusivamente en México y su control y gestión estaría en manos enteramente públicas, ya que su emisor único sería Banxico en el uso de las funciones que legalmente tiene atribuidas.

*Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

 

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