Durante los últimos 30 años, Nintendo ha desarrollado una impecable fórmula para expandir sus propiedades intelectuales. Han logrado convertir personajes que hicieron su debut como secundarios en marcas independientes con sus propias series de juegos. Si bien hay compañías donde esto da pie a explotación ad nauseam, Nintendo ha sabido cuidar la consistencia de sus principales franquicias, y el ejemplo más reciente de esto es Yoshi’s Crafted World, que salió al mercado el pasado viernes 29 de marzo.

Esta nueva entrega sigue las aventuras de los adorados dinosaurios de colores del mundo de Mario, que son protagonistas en su propia serie de juegos de plataformas, que comenzó en 1995 con Yoshi’s Island, y ahora llega a su octava entrega con Yoshi’s Crafted World. Esta última secuela fue desarrollada por el estudio japonés Good-Feel, que en los últimos años ha desarrollado nuevas secuelas de series de Nintendo, como Yoshi’s Woolly World y Kirby’s Extra Epic Yarn, que tienen mucho en común con este nuevo título.

Yoshi’s Crafted World es un videojuego de plataformas que sigue un formato similar al del original Yoshi’s Island, en el que controlamos a un Yoshi que debe atravesar distintos niveles llenos de peligros, usando como principal arma su habilidad para arrojar huevos. La característica que define el sistema de juego ahora es que tenemos un sistema de movimiento 2.5D: esto significa que nos movemos de izquierda a derecha, saltando entre plataformas que vemos de lado, pero el mundo en sí tiene tres dimensiones, por lo que hay muchas secciones donde necesitamos movernos en el eje de la profundidad para cambiar de camino, o incluso elegir entre bifurcaciones, además de que es posible lanzar huevos a objetos que están en otros planos más hacia el fondo.

Good-Feel continúa en el estilo visual en la tradición fundada por Yoshi’s Woolly World y Kirby’s Extra Epic Yarn de programar un juego que parece que está hecho de algún material del mundo real, en oposición a animaciones que se ven 100% como CGI. En Yoshi’s Woolly World nos encontrábamos en un mundo que parecía hecho de lana, Kirby’s Extra Epic Yarn parecía hecho de hilos, y ahora en Yoshi’s Crafted World es de cartón y de materiales usados en manualidades.

Cortesía Nintendo.

Al igual que los anteriores juegos de la serie, éste tiene una historia inconsecuente y repetitiva, en la que los conocidos villanos Baby Bowser y el hechicero Kamek ponen en peligro el mundo al intentar robar cuatro gemas mágicas con el poder de hacer los deseos realidad. Es por esto que la banda de Yoshi’s… emprende un viaje para encontrarlas antes que sus rivales, por lo que deberán visitar una serie de mundos llenos de peligros y aventuras. Si bien, esto es un tropo nada original para un juego de este tipo, es entendible que por su intención familiar y enfocada en el sistema de juego, sea poco importante desarrollar una historia interesante.

Al principio podemos elegir el nivel de dificultad, que se puede cambiar posteriormente, así como el Yoshi que queremos usar. El objetivo de cada nivel es llegar al final, pero también necesitamos buscar y coleccionar ítems especiales, como flores y monedas, que nos servirán para desbloquear nuevos niveles y comprar nuevos trajes para nuestro Yoshi. Durante un nivel podemos recibir daño de parte de los enemigos, lo cual disminuirá nuestra salud, representada por corazones, lo cuales podemos recuperar a lo largo del nivel. Los trajes ayudan a nuestro Yoshi a tener más resistencia a los ataques, y obviamente también tienen una función estética.

Las mecánicas para el movimiento son bastante específicas a esta serie, sobre todo en las físicas para los saltos, ya que son muy ligeros, dando la sensación de estar flotando, lo cual difiere mucho de un juego de plataformas convencional, y marca el ritmo del avance. Constantemente los niveles estarán llenos de muchos enemigos por todas partes, lo que obliga a desarrollar velocidad y precisión para apuntar y disparar huevos; éstos no son infinitos, ya que para producirlos es necesario comer un enemigo, y convertirlo en huevo, o sacarlo de alguna de las plantas de que escupen huevos, o de las cajas mágicas que hay en algunos niveles.

Cortesía Nintendo.

En cuanto a las mecánicas, es sorprendente la capacidad de reinvención que hay a lo largo de distintos niveles, sobre todo las que explotan la profundidad en el mundo. Normalmente hay un camino marcado en el suelo que nos dice por dónde podemos ir, pero si nos fijamos, hay una gran cantidad de lugares a los que podemos apuntar y disparar porque hay cosas escondidas detrás de cartones u otros objetos, así como de pasajes secretos. Este diseño de mundo parece ser lo que intentaban los primeros juegos 2.5D para el Nintendo, como Mischief Makers y obviamente Yoshi’s Story, pero usando algunas estrategias de juegos más modernos como el fantástico Puppeteer (Sony Interactive Entertainment, 2013), que es sin duda uno de los juegos de plataformas más innovadores de la década.

Uno de los elementos más interesantes, es cuando los niveles se voltean y podemos ver el perfil de Yoshi, pero desde lo que sería el fondo hacia el ángulo donde normalmente está el jugador; hay alguna zonas especiales donde esto sucede por un tiempo limitado, pero también existe la posibilidad de recorrer niveles enteros de esta forma cuando entramos a buscar a los cachorros de Poochy.

Yoshi’s Crafted World está construido en el motor gráfico Unreal Engine 4, lo que da un gran realismo a sus texturas, y abre las puertas a un interesante nivel de apreciación: ya que todo mundo está hecho de cartón y objetos del mundo real, el juego es como si imagináramos a niños que hacen maquetas y juegan con ellas: encontramos tapas, botellas, cajas, papel, hilo, botones y muchos otros materiales usados de forma bastante verosímil, lo cual constantemente nos hace parar el juego para estudiar la construcción de los niveles.

Cortesía Nintendo.

Por extraño que parezca, Yoshi’s Crafted World, parece tomar los mejores elementos de otro juego exclusivo de PlayStation: Tearaway (Media Molecule, 2013), donde todo estaba hecho de papel, desarrollando una estética infantil adorable y dinámica que fascina tan sólo de observarse.

Sinceramente, Yoshi’s Crafted World será uno de los mejores videojuegos de plataformas del año, pero con la ventaja de que es uno de los más accesibles en cuanto a dificultad y a que apelan fuertemente a un público infantil, sobre todo por su simpleza y el diseño de sus coloridos mundos. Definitivamente recomendado para los fans de los títulos de plataforma en general, y sobre todo los entusiastas de Nintendo.

 

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