El fundador de la red social hará casi cualquier cosa para que su empresa prospere, incluso crear el antiFacebook.

 

Por Jeff Bercovici

 

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Parece que Mark Zuckerberg hará casi cualquier cosa para evitar que Facebook se convierta en un one hit wonder de 200,000 millones de dólares (mdd), incluso crear el antiFacebook.

Aunque su empresa cuenta con cuatro productos masivamente populares, sólo uno de éstos fue desarrollado en casa como una oferta independiente. Los otros fueron adquiridos (Instagram y WhatsApp) o, en el caso de Messenger, comenzó como una característica dentro de lo que los facebookers llaman “la gran aplicación azul” sólo para ser separada a la fuerza.

En los últimos meses, Zuckerberg ha dejado claro que ve el futuro de Facebook no en una plataforma que lo abarque todo, sino como un conjunto de productos y servicios que atienden a diferentes públicos, entre éstos algunos que no tienen mucho uso para el negocio central de Facebook. Es una tesis sólida, pero la compañía aún tiene que demostrar que puede ejecutar en ella sin gastar sumas cada vez más grandes de dinero para comprar cualquier cosa que luzca como una amenaza competitiva. Las aplicaciones que ha construido desde cero —Poke, un aspirante a Snapchat; Paper, un lector de noticias; Slingshot, un concepto para compartir fotos que también tiene algunas funciones similares a las de Snapchat— han tenido un éxito mínimo.

Ahora surge la noticia de que el último proyecto secreto de Facebook es una aplicación anónima, “una aplicación móvil independiente que permite a los usuarios interactuar dentro de ella sin tener que usar sus nombres reales”, como lo describe The New York Times. Es una reacción obvia a una ola de ofertas que prometen dar a los usuarios más control sobre qué tipo de información comparten con los demás y lo que sucede a su contenido después de publicado.

Es también una inversión sorprendente. Zuckerberg ha sostenido durante mucho tiempo que la identidad real es un ingrediente crucial en el funcionamiento de las comunidades en línea; él dijo la famosa frase de que el mantenimiento de un seudónimo “es un ejemplo de falta de integridad”. Por esa razón, la compañía ha resistido incluso peticiones inocuas de sus usuarios para usar otra cosa que no sea su nombre de pila.

La primera señal de que Zuckerberg estaba reconsiderando esta postura se produjo en abril, en la conferencia f8, cuando anunció una nueva característica Ingreso Anónimo (Anonymous Login) para aplicaciones de terceros. Pero la retrató menos como una herramienta de privacidad que como una forma de dejar a sus usuarios probar nuevas aplicaciones sin comprometer todos sus perfiles de redes sociales.

Incluso si la conversión de Zuckerberg es sincera y de todo corazón, es difícil ver a alguien que valora tanto el anonimato, confiar en algo producido por Facebook. Si su intención es entrar en el negocio de las aplicaciones privadas podría tener que recurrir una vez más a la compra en vez del desarrollo. Dos populares aplicaciones de intercambio anónimo, Secret y Whisper, estarían cómodamente dentro del presupuesto de Facebook: Whisper fue valuada recientemente por los inversionistas en 200 mdd, y Secret apenas a la mitad de eso. Pero ambas también vienen con la desagradable idea de resultar una nueva carga para un comprador que ya tiene muchas aplicaciones. Recientemente, Buzzfeed informó que los estafadores han estado usando Whisper para engañar a las mujeres para compartir fotos desnudas de sí mismas.

En general, cuanto mayor es el anonimato que una plataforma proporciona, más usuarios la usarán para propagar pornografía, incitar al odio y otros tipos de contenido no aptos para el trabajo. Facebook históricamente ha tenido tolerancia cero para ese tipo de cosas, incluso hasta el punto de entrar en enfrentamientos sobre si las fotos de bellos desnudos o de madres amamantando a sus hijos son permisibles. Si Facebook quiere de verdad abrazar el anonimato, podría tener que reconsiderar esas prohibiciones también.

 

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