El entorno digital se mueve a velocidades vertiginosas. Las tendencias son efímeras y las formas en las que se busca ganar las preferencias del consumidor cambian rápidamente. Hace treinta años, la rivalidad de la que se hablaba en el ámbito tecnológico era la que existía entre Steve Jobs y Bill Gates, ambos genios de la computación cambiaron al mundo y hoy no entendemos la vida sin los adelantos que ellos pusieron a nuestra disposición. Pero, eso fue hace treinta años, hoy la rivalidad que existe entre Elon Musk y Mark Zuckerberg es la que está llamando la atención y cómo no.

Apenas hace unas semanas, ambos magnates tecnológicos hicieron patente que su competencia va más allá del terreno de los negocios, la innovación y la libertad de expresión. En junio, ambos insinuaron que estarían dispuestos y estaban listos para enfrentarse a golpes en una jaula de artes marciales mixtas y que se encontraban dispuestos para fijar condiciones y detalles de la pelea. Y, aunque la anécdota es chistosa y llame la atención de la prensa rosa, lo que realmente interesa es la batalla que libran en el campo profesional.

A siete horas del lanzamiento de Threads, la nueva aplicación que Zuckerberg lanzó al mercado, diez millones de usuarios se habían registrado. Sí, la batalla se centra en conseguir el liderazgo de las conversaciones públicas en internet. Parece que Meta, la empresa de Zuckerberg —que también es dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp— ya le puso un buen gancho a Twitter de Elon Musk, pues la cifra de usuarios que se dieron de alta en Threads ya se ha triplicado y las cifras van al alza.

A Twitter no le está yendo tan bien. Desde que Elon Musk la adquirió, el multimillonario ha modificado las condiciones de trabajo, la cultura y la estructura de la red social del pajarito. Su dueño ha dejado claras sus intenciones políticas en torno a esta compra. “La libertad de expresión es la base de una democracia funcional y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”, declaró el señor Musk en 2022.

Y, claro que Zuckerberg quiere ser parte de esa conversación. Seguro pensó que Musk no debe de tener la exclusividad de esa palestra y no quiso que su némesis fuera el dueño que arbitrara tan importante función democrática. Entonces, hizo lo que mejor sabe hacer: sacar una red social que haga lo mismo que hace Twitter. No será la primera vez, así fue la historia de Facebook que no fue una idea pergeñada por su dueño o la de Instagram que fue una copia mejorada del Flickr de Yahoo! 

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Threads es muy similar a Twitter, tanto en la forma de uso como en la apariencia. Es una tropicalización hecha con Instagram. Los usuarios han volado a la nueva opción por dos razones: la novedad siempre despierta la curiosidad y Twitter se ha sumido en un caos y descontrol desde que Musk llegó a dirigirla. Los despidos masivos, los cambios de políticas y las formas en las que las ha tenido que revertir, los errores en su funcionamiento han desencantado al público en general. 

Por su parte, Zuckerberg actúa como un zorro que al ver una oportunidad, la aprovecha. Su incursión en el metaverso no ha sido muy exitosa que digamos y parece que ve a Threads como una vía de escape. También, le resulta una ruta alterna para tapar todos los errores y líos en los que se ha metido con Facebook. Así que el pleito en la jaula ha quedado como un truco publicitario o un chiste o quizá una metáfora de una disputa legal que está en ciernes.

Los abogados de Twitter ya pusieron manos a la obra, enviaron cartas a Meta en la que advierten sobre las acciones legales por el supuesto uso de secretos comerciales que Zuckerberg le robó a Musk para crear Threads, la nueva aplicación. Al dueño de Facebook se le ve contento: “Me siento como al inicio de algo especial”, declaró, mientras que Elon Musk y su equipo legal se estarán preparando para dar una batalla en las cortes.

A nosotros como usuarios nos conviene que existan este tipo de rivalidades para que se generen opciones que estén a nuestro alcance y, seamos nosotros y nadie más, los que, de una manera informada, tomemos nuestras precauciones y nuestras decisiones.  En el mundo digital de hoy, las redes sociales tienen un tremendo impacto en la vida de las personas. Puede cambiar fortunas e impulsar carreras. De pronto, nos enteramos de historias que cuentan con el apoyo de alguien que tiene muchos seguidores y por un acto de bondad y el poder de las redes sociales se obra el milagro de transformación. 

Autores de libros que nadie conoce y que de repente se vuelven virales por la recomendación de algún famoso, candidatos a puestos de elección popular que saltan a la palestra de las preferencias gracias a las benditas redes sociales y hasta leyendas urbanas que tienen mucho de mito o algo de verdad, como el supuesto encuentro luchístico entre Zuckerbeg y Musk. Si con desconocidos se obra el milagro, con los expertos el efecto se magnífica y con las cabezas de estas empresas hay una consecuencia de amplio espectro.

Como era de esperarse, una idea descabellada y tal vez absurda provoca una serie de reacciones —entre bromas, apoyos y abucheos— en las redes sociales con proporciones verdaderamente irracionales. Lo que parecía una estrategia publicitaria de estos dos multimillonarios se transformó en un rumor que no ha parado de crecer. Ahora ya hasta devino en el intercambio de fotografías han hecho creer que la pelea podría convertirse en realidad. Este es el mundo en el que vivimos. Algo que puede pasar por un chiste o un chismarajo divertido, nos hace conscientes de los alcances que tienen estas poderosas herramientas hoy en día.

La batalla sobre el ring fue planteada por primera vez el pasado veintidós de junio por el director ejecutivo de Tesla en su red social, Twitter, donde respondió a un hilo sobre el lanzamiento de la aplicación rival creada por el director ejecutivo de Meta. Zuckerberg respondió al día siguiente con una historia de Instagram que mostraba una captura de pantalla del tuit de Musk con el título “envíame ubicación”, una referencia a una famosa frase del ex campeón de peso ligero del UFC ruso Khabib Nurmagomedov.

Más allá del cotorreo o el cotilleo, está la pelea real por un mercado que es interesante y que ni uno ni otro piensan dejarle a su rival, más bien, piensan aprovechar sus bondades. Serían tontos si no lo hicieran. Claramente, ninguno de ambos lo es, han dado muestras de ser muy astutos. Veremos a donde llega esta disputa.

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