Sentados en un oasis de gas natural

Foto: Reuters

La abundancia de gas natural en México y su precio históricamente bajo en Norteamérica son factores importantes para elevar la competitividad de la industria nacional con un combustible barato y no lo estamos aprovechando. Lo peor de dos mundos. ¿Qué está faltando?

 

Durante estos años, han existido cambios estructurales muy importantes en el mercado de gas natural (GN) en el mundo, asociados al descubrimiento y explotación de reservas del llamado gas no convencional o gas de lutitas (shale gas), el cual que se produce de forma independiente al petróleo y que ha permitido que el precio del GN se determine igualmente en forma independiente.

En este sentido, los precios relativos del GN en el mercado internacional se han regionalizado en forma importante, destacando el altamente competitivo precio en la región Norteamérica.

En el mercado de referencia para la región, el Henry Hub de Estados Unidos, el precio de millones de BTU (mmbtu) es de alrededor de 3.5 dólares, mientras que en la Unión Europea el precio es de aproximadamente 12 dólares por mmbtu, y en Asia alcanza hasta los 21 dólares por mmbtu.

Nuestro país cuenta con abundantes reservas de GN convencional que rondan el orden de los 61 millones de pies cúbicos diarios (MMM pcd). Además, cuenta con las terceras reservas más grandes en el mundo de gas de lutitas que aún no se han explotado. Sin embargo, existen varias razones que han impedido explotar las reservas con las que se cuenta, principalmente relacionadas con la falta de inversión para producir el GN convencional asociado al petróleo o el no convencional (de lutitas) que requiere altos montos de inversión.

Además de esta falta de explotación de las reservas existentes, la falta de capacidad de transporte, almacenamiento y distribución vía ductos impide acceder a la abundante oferta y a los precios históricamente bajos que tenemos ahora en la región.

A pesar de que se cuenta con un marco jurídico que permite la inversión privada en la comercialización y transporte de GN para asegurar el abasto del combustible, durante los últimos años hubo una falta de visión y liderazgo, así como de inversión estratégica en la creación de infraestructura de transporte.

El resultado ha sido la saturación del Sistema Nacional de Gasoductos (SNG), que opera muy cerca del límite de su capacidad, con niveles de utilización de más de 85%, mismos que por seguridad son los niveles máximos permisibles. Esto implica que no podemos importar todo el GN que requerimos para abastecer a la demanda nacional.

De esta forma, a pesar de que existen reservas de GN que se podrían explotar, que en la región existe una abundancia sin igual del recurso y que contamos con un marco jurídico que permite la inversión en infraestructura para importar el combustible, nuestro país enfrenta una escasez crónica de GN que ha puesto en jaque a la industria.

 

Paradoja energética

Continuamente escuchamos en las noticias información respecto a la falta de abasto de GN con alertas críticas por racionamiento que tan sólo en el 2012 llegaron a 22 avisos en ese año. El impacto de esto son reducciones en la producción y productividad de la industria manufacturera por escasez del combustible más eficiente y ecológico.

La escasez del mismo genera una sustitución por otros combustibles más caros y contaminantes en términos de efecto invernadero como el combustóleo, con la consecuente afectación de la competitividad de la industria nacional y la pérdida de atractividad del país para atraer inversiones.

Tan sólo en 2012 los sobre costos asociados a la importación de GN a otros precios ascendió a 19 mil millones de pesos (mdp).

Y justo esa es la paradoja del GN en México: a pesar de contar con reservas abundantes del combustible -tanto de gas convencional como no convencional- y un marco jurídico que permite la inversión privada para importar, transportar y distribuir, actualmente enfrentamos racionamiento del hidrocarburo. Esta situación se explica porque desde una cierta forma de ver las cosas -una suerte de trampa- se argumenta que es más caro producir el GN en México -lo que no es rentable para PEMEX- y haría entonces sentido a la paraestatal producir otros hidrocarburos de mayor rentabilidad.

Sin embargo, un análisis del costo marginal de importar un mmbtu adicional muestra lo contrario, si bien se observan precios de 3.5 dólares por mmbtu en el Henry Hub y los costos de producción para PEMEX se estiman entre 1.5 y 3.5 dólares de mmbtu, el precio de referencia del mmbtu de GN para México es el de Asia. Desde allí se puede importar sin restricciones de transporte un costo de hasta 21 mmbtu en buquetanques. Recordemos que el Sistema Nacional de Gasoductos está saturado y que Estados Unidos hasta ahora han privilegiado la producción del GN como factor de competitividad para su industria limitando las exportaciones a otros países por medio de buquetanques vía el control de los permisos de reconversión de terminales para la exportación de GN. Así que, aunque en la región tengamos un costo de 3.5 por mmbtu, el costo de importación para México es en realidad de 21 mmbtu pues es al precio al que efectivamente se puede importar.

Los sobre costos de la importación de GN a 21 dólares por mmbtu se han transferido a los grandes consumidores de GN –como la CFE– y éstos lo han transferido a sus clientes. ¿Y qué hace entonces falta para aprovechar la GN como palanca para la competitividad de la industria nacional?

Hace falta romper con la trampa en la forma de mirar al GN. Hace falta impulsar el aprovechamiento de nuestras reservas, así como ampliar la infraestructura de transporte, almacenamiento y distribución del combustible para la industria nacional. Todo esto es una posibilidad de inversión para el sector privado.

Aprovechar la abundancia de GN en la región y los precios históricamente bajos es una alternativa muy importante para impulsar la competitividad de la industria nacional y el impulso de industrias intensivas en GN como la química, del plástico, fertilizantes, siderúrgica, así como la misma industria automotriz.

Al cambiar la forma de ver el potencial del aprovechamiento de GN, su rentabilidad cambia y surgen nuevas oportunidades de inversión.

 

 

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