*Por Óscar Rosado Jiménez

¿El 2022 será muy complicado? Me preguntan muchas personas de forma constante y ansiosa. He de confesar que creo que para quien no se prepara para enfrentar una situación económica adversa, cualquier periodo de tiempo puede ser complejo.

¿Y cómo prepararse para enfrentar un año difícil? Básicamente lo puedo resumir en tres aspectos.

Primero: tener la serenidad de sentarse a dialogar en familia o en pareja para que todos y todas se comprometan a participar a favor del bienestar familiar a través de un esfuerzo basado en sus ingresos (en la formalidad o la informalidad),  de forma que pongan por escrito en qué se gasta todo un mes, cuáles de esos gastos son estrictamente necesarios –como alimentación, educación, salud y transporte– separando los que no son prioritarios, los que se puedan reducir, aquellos que se puedan dejar de hacer y los que se puedan posponer por un tiempo razonable.  

La participación de todos los integrantes adultos de la familia y el involucramiento de los niños y jóvenes de acuerdo con su edad y posibilidades es clave para generar un entorno favorable y de colaboración para construir el presupuesto familiar a partir de acuerdos y, sobre todo, buscando la armonía hasta donde sea posible.

Es importante mencionar que el presupuesto tiene que elaborarse por escrito, ya que de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2018), casi el 35% de la población lleva un registro de sus ingresos y gastos, sin embargo, 6 de cada 10 lo lleva mentalmente, algo que en la práctica reduce mucho su efectividad.

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Segundo: llevar un presupuesto no es sinónimo de “inmovilidad” o “conformismo”, en realidad es la base para clarificar qué acciones se deben tomar en el hogar para buscar ingresos adicionales, disminuir los gastos y, lo más importante, establecer metas concretas para el bienestar de todos, así como un plan para hacer de esos sueños objetivos realizables.

Es fundamental mantener las expectativas claras y buscar alternativas para cumplirlas. Diría que sin sueños ni esperanzas ningún plan financiero, personal o familiar, avanza.

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Tercero: al posponer en el tiempo compras o metas debemos tener claro que para alcanzarlas hay dos opciones; la primera es el ahorro sobre la base del cumplimiento de metas; la otra es la utilización del crédito como una herramienta para adquirir algo ahora pagándolo en el futuro. Esto último con la absoluta claridad de que no debemos destinar al pago del crédito (y los intereses en dado caso) más de la tercera parte de nuestros ingresos corrientes del mes.

Adeudos que signifiquen una erogación mayor de pago de capital e intereses superior al 30% inevitablemente acabarán generando una mayor tensión en quien tiene el crédito, lo cual repercutirá más temprano que tarde en su calidad de vida personal, familiar y laboral.

Asimismo, es necesario considerar que la solicitud de un crédito debe hacerse en instituciones financieras debidamente autorizadas y supervisadas. Gracias a la ENIF 2018, sabemos que el 69% de mexicanos han solicitado créditos de manera informal, lo cual podría tener implicaciones en sus finanzas. Sin duda hay que alertar sobre esta situación y evitar que, por encontrar una solución rápida a un apuro económico, la situación de las familias termine agravándose.

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Finalmente hay que extremar precauciones al compartir nuestra información personal o financiera (vía telefónica, por correo electrónico o en redes sociales) para no caer en un fraude que nos haga perder nuestro dinero y cause un daño económico importante. Tan solo el año pasado la CONDUSEF recibió 155,950 reclamaciones de usuarios de la banca, de las cuales 47% se derivaron de un posible fraude.

El 2022 sin duda será un año de desafíos, pero una de las mayores lecciones que nos ha dejado la pandemia es la importancia de tener unas finanzas personales sanas. Llevar a cabo estos consejos podría ayudar a trazar la ruta a un mejor sendero en los próximos 11 meses. Después de todo, como dijo uno de los grandes filósofos dela historia: “La riqueza no consiste en tener grandes posesiones, sino en tener pocas necesidades”.

*Óscar Rosado Jiménez es presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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