Las mujeres se están quedando fuera de los trabajos del futuro.

En una problemática global, en la que México no es ajeno, las mujeres optan por alejarse de las profesiones ligadas a la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas, campos llamados STEM, por su siglas en inglés.

En estas áreas radican los catalogados como trabajos del futuro debido a que se prevé que tendrán una alta demanda y, además, serán bien pagados. No obstante, ese futuro ya empezó.

Un ejemplo es la computación en nube: en el promedio mundial, sólo 12% de la fuerza laboral en esa profesión son mujeres; en México, 10% son mujeres y el 90% restante, hombres, de acuerdo con el Reporte de Brecha de Género Global 2020, del Foro Económico Mundial.

Participación por géneros en ocupaciones tecnológicas:

TrabajosHombresMujeres
Computación en nube90%10%
Ingenierías89%11%
Data e inteligencia artificial72%28%

Fuente: Reporte de Brecha de Género Global 2020, del Foro Económico Mundial.

A fin de reducir dicha disparidad, distintas voces de todas las áreas –organismos internacionales, empresas, organizaciones, universidades, gobiernos– han llamado a acercar a las niñas a las ciencias y tecnología, toda vez que se ha detectado que detrás del problema hay estereotipos y factores culturales que asocian esas áreas como cuestiones masculinas.

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Si bien se debe despertar en las niñas el interés por las áreas STEM, no todo es estudio y hay habilidades interpersonales y sociales que se pueden inculcar desde la infancia y que son imprescindibles para las profesiones tecnológicas, considera Laura Figueroa, docente y Product Manager del centro de educación tecnológica Bedu. 

Estas soft skills pueden apreciarse en las niñas desde pequeñas y aun si no las tienen, se pueden trabajar en ellas para que las desarrollen, afirma en entrevista con Forbes México.

Desde su óptica como profesora, Figueroa destaca 3 habilidades que resultan útiles al momento de crear tecnología:

  • Apertura a la experimentación: la ciencia y la tecnología se basan en experimentar. Así, se puede ver qué hay niñas con gusto por probar muchos sabores de helados, por ejemplo. Eso se traduce a futuro en una capacidad para probar nuevas cosas.
  • Colaboración: esta habilidad de la mano de la comunicación está presente en niñas que se hacen amigas fácilmente de muchos niños. Esto resulta de ayuda porque la creación tecnológica requiere de trabajo en equipo, no es una actividad solitaria.
  • Resiliencia: se ve en niñas que son muy persistentes, que saben atravesar por momentos complicados. Para desarrollarla, no se debe enseñar que “fallar está mal” porque en la tecnología, antes de tener un producto terminado, se superan muchas fallas y no debe haber frustración cuando alguna aparece.

“En un futuro, cuando estas mujeres salgan de las carreras y se enfrentan al mercado laboral, esas herramientas o habilidades son las que las empujan a que tomen posiciones de liderazgo, a que lleguen a ser directoras o gerentes o líderes de equipo, o simplemente a desarrollar tecnología, pero con una perspectiva mucho más abierta a las necesidades que tenemos como sociedad”, expresó Figueroa.

Aunado a esto, agregó, hay que quitar estigmas de que la tecnología no es sólo matemáticas o algoritmos, y que no hay que ser un genio matemático para ser programador, por ejemplo.

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Modelos a seguir

Otro factor importante para acercar a las niñas y también a las mujeres jóvenes y adultas a las áreas STEM es el tener modelos de rol (role models), plantea Laura Figueroa.

En la medida que una niña ve a alguna mujer siendo exitosa en la ciencia o la tecnología, más puede interesarse en seguir su camino y romperá los estereotipos sociales.

En su experiencia, la especialista en UX Research ha hallado que las empresas sí quieren contratar mujeres, pero batallan para encontrarlas.

“Cuando las mujeres ven que hay una narrativa de paridad, de equidad de género en las empresas, ellas se acercan a buscar estas oportunidades”, afirmó.

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¿Para qué tener a las mujeres haciendo tecnología?

La presencia de mujeres en los equipos desarrolladores de tecnologías marca una diferencia en los resultados, señaló Figueroa, quien da como ejemplo de lo anterior del famoso Apple Watch.

Relata que el equipo que creó el reloj de Apple fue conformado en su gran mayoría por hombres y fue hasta después de su lanzamiento al mercado que se dieron cuenta que en la aplicación de Salud pudieron haber incorporado una función que bien podría auxiliar a las mujeres en una cuestión que viven cada mes, su menstruación.

De igual forma, la ausencia de mujeres en equipos científicos ha detonado problemas como la calibración de dosis de nuevos medicamentos, ya que éstos han sido desarrollados teniendo en cuenta la biología de los hombres, sin pensar en que la misma dosis puede perjudicar a las mujeres.

“Tú necesitas una perspectiva distinta al momento de diseñar a la de un hombre blanco; la mayoría de las veces, los equipos que desarrollan tecnologías pues son hombres anglosajones, altos, de un peso corporal específico”, advirtió la docente de la edtech Bedu.

“Por esta razón es vital que cualquier desarrollo de un nuevo producto tecnológico, de una nueva tecnología, de un nuevo medicamento o incluso, por ejemplo, de nuevos automóviles, haya una perspectiva de género mucho más diversa, porque seguir diseñando bajo un único enfoque nos perjudica como sociedad y nos perjudica como sociedad porque el 50% de la población aproximadamente somos mujeres”, añadió.

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