Vivimos en tiempos realmente interesantes, sobre todo hablando de negocios y en particular a mí me parece muy interesante el negocio del desarrollo humano.

Ya sabes, esta escena en donde líderes y gurús de todos los colores y sabores se presentan como expertos y a través de diferentes medios se hacen de seguidores que les ayudan a construir un negocio alrededor de su práctica.

Personalmente, quiero compartir contigo que algunas de las personas más admirables, más inteligentes, de mayor estatura y de gran autoridad moral son algunos de estos coaches o conferencistas. Para todos ellos mis respetos.

Lamentablemente, esta es una escena que está cada día más saturada de principiantes que en su ingenuidad, falta de experiencia y fe ciega ante algunos que prometen el cielo y las estrellas a cambio de “módicas inversiones”, terminan tomando el camino fácil sin mala intención. Lamentablemente, aun sin mala intención, tomar el camino fácil tiene sus consecuencias.

El camino fácil se ve más o menos así. Tú eres un principiante en el mundo del coaching y deseas en lo más profundo de tu corazón convertirte en un coach profesional, y el término “certificación” empieza a sonar en todos lados.

Pronto te convences de que si quieres dedicarte a lo que más te apasiona, lo primero que tienes que hacer es hacerte de una “certificación de coaching”, y que después de esta certificación al fin vas a poder empezar a trabajar en lo que te gusta.

Yo estoy aquí para hablarte con la verdad y hablarte desde el centro de la industria. Lo que tengo para tí son en realidad buenas noticias, si estás dispuesto a escuchar.

La verdad es esta: ni tú ni nadie necesita una certificación para empezar a trabajar como coach.

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No me malentiendas, de ninguna forma estoy diciendo que puedes empezar a practicar con las personas sin conocimientos previos, pero necesito que comprendas que tener una certificación y tener los conocimientos y las habilidades necesarias para llevar a cabo una práctica profesional como coach, son cosas diferentes y en ocasiones diametralmente opuestas, ¿ok?

De hecho, voy a compartir contigo 4 motivos por los cuáles, si estás buscando empezar tu carrera como coach, pagar miles de dólares por una certificación, no es la mejor opción.

  • Motivo No. 1: No necesitas una certificación.

Déjame compartir contigo una paradoja interesante: El coach por definición en la mayor parte de los casos es FreeLancer, o autoempleado, o dueño de su propio negocio. Y allá afuera, en el mundo real, en el mercado, la realidad es que a nadie le importa si tienes un papel o no tienes un papel. Lo que a la gente le importa es tu prestigio, tu reputación y tu capacidad de generar resultados en los demás. ¿Se entiende?

El problema de buscar la certificación por la certificación, es que no estás poniendo atención en lo que realmente importa: que quien te enseñe tenga los resultados y la experiencia, sino en que estén dispuestos a entregarte un papel firmado para poner en tu despacho.

Quiero decirte que algunos de los coaches más talentosos que conozco, nunca se pondrían a dar certificaciones a quien se los pida. Estos coaches en cambio, estarían dispuestos a enseñar su técnica de forma discreta a quienes se acerquen a ellos simplemente para aprender.

  • Motivo No. 2: Certificación no es igual a técnica

Certificarte como coach de ninguna forma es igual a tener los conocimientos, y mucho menos las habilidades para hacer coaching. Lamentablemente, la mayor parte de los estudiantes no se dan cuenta de esto sino hasta después de haber terminado la dichosa certificación, que en ocasiones tienen costos de los 20k hasta los 500k dólares o más-

Déjame decírtelo de la forma más clara posible: tener una certificación y tener la técnica no es lo mismo. La técnica no es algo que vaya a llegar mágicamente el día de tu graduación. La técnica es algo que solamente vas a desarrollar después de horas y horas de observar y trabajar con otros coaches con más experiencia que tú durante muchos años.

Quiero confesarte que todos los días hablo con coaches certificados y aun así están buscando oportunidades de formación y negocio, por el simple motivo de que una certificación en general no te da lo que necesitas para ser un coach profesional.

  • Motivo No. 3: ¿Quién certifica al certificador?

Necesito que sepas que no existe en el mercado ninguna organización internacional o confederación universalmente reconocida que regule las certificaciones. Esto significa que mañana mismo tu, o tu vecino, o tu primo pueden crear su propia certificación y empezar a venderla y nadie les va a decir nada.

Si bien es verdad que hay algunas organizaciones que tienen mayor reconocimiento, una red de contactos más completa y mejor calidad en sus procesos formativos, la mayor parte de las certificaciones que están allá afuera son certificaciones express con programas que se le ocurrió a alguien en su casa un miércoles, ¿ok? necesito que comprendas que tú mismo podrías ponerte a certificar gente y eso no significa que esa gente verdaderamente esté preparada. ¿Se entiende? pues eso mismo hacen la mayor parte de organizaciones allá afuera. Ven una oportunidad de negocio por la cantidad tan grande de gente que quiere entrar en este mundo, y empiezan a vender.

Hace unos 12 años tuve mi primera experiencia de coaching. En ese momento muy poca gente sabía lo que era el coaching o qué hacía un coach. Hoy, hay tanta gente que quiere consagrar su vida a ayudar a los demás usando métodos de coaching que es abrumador.

Me recuerda la historia que dice que en la fiebre del oro en los estados unidos quienes se hicieron ricos eran los que vendían espátulas afuera de las minas.

Entonces, si formas parte de esta tendencia, y quieres consagrar tu vida al coaching y a ayudar a las personas a alcanzar su máximo potencial, lo celebro y te felicito.

Quiero decirte también que si eres inteligente y talentoso, en el mercado hay un lugar para ti.

Pero por favor comprende que lo primero es hacerte bueno en coaching. Trata de conocer a alguien que sea capaz de generar resultados de transformación en las personas y aprende de esa persona lo más posible.

No importa si tienes o no tienes una certificación, no pierdas tu tiempo y no gastes tu dinero. Lo único que importa es la práctica, la técnica y en el fondo, la pasión por hacer de este un mundo mejor.

 

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