La decisión de Andrés Manuel López Obrador de cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco llevó a una significativa reacción negativa de los mercados financieros. En ese sentido Citibanamex hizo varios ajustes a su escenario macroeconómico.

El banco ve un crecimiento más bajo del PIB en 2019 (1.7% desde 1.9% antes). La reciente depreciación del peso no se revertirá, lo que, junto con un desplazamiento hacia arriba de la curva de rendimientos local, implica un equilibrio nominal más alto.

Banamex espera que Banxico suba su tasa de política 25 puntos base en noviembre y que mantenga dicha tasa en 8% hasta el cierre del 2019 (en comparación con estimados previos de 7.75% y 7% al cierre de 2018 y 2019, respectivamente).

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“Desde que nos inclinamos en abril de este año por asumir como escenario central una victoria electoral de AMLO, publicamos un escenario macro-económico de mediano plazo más negativo sobre la base de inconsistencias crecientes derivadas de decisiones discrecionales en la asignación de recursos”, dijo el banco en un comunicado.

Estos son cuatro cambios en el escenario macroeconómico para López Obrador.

PIB

Ahora vemos el crecimiento del PIB de 2019 en 1.7%. Ya hemos identificado varios factores que generan vientos en contra para la actividad económica en 2019, especialmente en la primera mitad del año:

a) una moderación en el gasto de gobierno que típicamente ocurre al principio de un sexenio, pero que es probable se exacerbe en esta ocasión dada la falta de experiencia administrativa del equipo entrante y la fuga de capital humano que se anticipa como resultado de los recortes salariales anunciados;

b) una reducción de la Inversión Fija Bruta (IFB) debido a la incertidumbre política y económica. Dada la decisión de cancelar el NAICM, pensamos que la reducción en inversión será más intensa que lo asumido con anterioridad.

En primer lugar, pensamos que el impacto directo de sustraer el NAIM de la IFB (una reducción de 2.6% a 1.6% en su crecimiento anual) no será compensado por otros proyectos de inversión pública, pues propuestas como la de acondicionar y construir dos pistas en Santa Lucía están aún lejos de la fase de ejecución. Segundo, una prima de riesgo más elevada (como se explica más abajo) implica un efecto subyacente en contra de la actividad económica que no era parte de nuestro pronóstico anterior. No obstante, hay varios factores que acotan el grado de desaceleración: vemos al consumo doméstico prolongando su crecimiento estable, sustentado en un mercado laboral robusto, mientras que la fortaleza del crecimiento de los EUA continúa favoreciendo, al sector exportador en particular. Considerando todo lo anterior, ahora vemos el PIB creciendo 1.7% en el 2019, una revisión a la baja respecto a nuestro pronóstico previo de 1.9%.

 

Peso

El comportamiento de la paridad peso-dólar después del anuncio de la cancelación del NAIM sugiere que dicho evento estaba descontado solo parcialmente, pero también que a pesar de que los factores globales influyen en el desempeño de una moneda tan líquida como el peso mexicano, hubo ciertamente un elemento idiosincrático en juego. Hemos optado así por efectuar un ajuste de una sola vez a nuestra trayectoria peso-dólar (a favor de un peso más débil) que es consistente con un acomodo de mayores primas de riesgo entre el tipo de cambio y las tasas de interés, con un sesgo hacia estas últimas, como se explica más adelante. Así, ahora vemos el tipo de cambio peso-dólar cerrando este año a 20.10, desde un 19.20 previo, mientras que para el final de 2019 ahora esperamos que la paridad peso-dólar alcance 20.50 contra el anterior pronóstico de 19.70.

 

Tasas

Cambiamos nuestra perspectiva para la decisión de política monetaria de noviembre a un aumento de 25 puntos base y esperamos que la tasa de política de Banxico cierre 2018 a un nivel de 8% (desde 7.75% anteriormente). Si estamos en lo correcto, la tasa real ex ante de política monetaria cerrará 2018 a un nivel inusualmente alto y continuaría subiendo un poco más en 2019. Más importante aún, ya no esperamos que Banxico recorte su tasa de política monetaria el próximo año, pues el desplazamiento hacia arriba de la curva de rendimientos después del choque del NAIM —especialmente para plazos más largos— sugiere un incremento generalizado en las primas de riesgo.

 

Inflación

Respecto a esto último, cabe señalar que la trayectoria de la inflación está condicionada a varias decisiones clave que se espera que AMLO anuncie una vez que tome posesión el primero de diciembre:

a) La política de precios públicos sobre energéticos.

b) salarios mínimos.

c) tasas de IVA en la frontera norte.

Estas decisiones a su vez serán relevantes para evaluar si las propuestas fiscales de la administración entrante son consistentes y factibles. Hasta ahora el compromiso del próximo Secretario de Hacienda Urzúa de apuntar a un superávit primario equivalente a 0.8% del PIB en el 2019 es bienvenido y reitera los mensajes enviados durante la campaña presidencial. Sin embargo, varios eventos desde entonces —por ejemplo, la necesidad de asignar recursos fiscales a la cancelación del proyecto del NAIM— sugieren que el círculo que Urzúa está tratando de cuadrar es aún más redondo, y por ende los detalles de la propuesta presupuestaria serán particularmente importantes.

 

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