La mayoría de los mexicanos recordamos con cariño ese vaso delicioso y fresco de leche Alpura de todas las mañanas que nos daba mamá y que, de alguna manera, sentó las bases de nuestra alimentación. La leche ha venido acompañando nuestro día a día en todos los momentos de nuestra vida, incluso miles de años antes de que naciéramos; se estima que la leche ya era consumida por el ser humano desde el neolítico y, con el paso de los años, ha ido evolucionando hasta convertirse en indispensable de nuestra dieta diaria que compramos en la tienda o en el súper. 

Resulta increíble pensar en que pocos alimentos han trascendido de forma tan completa a los embates del tiempo y la evolución humana como la leche. ¿Qué es lo que hace esencial a un vaso de leche?, ¿por qué sigue siendo importante para nuestra correcta alimentación? 

La naturaleza misma de la leche comprende una compleja y completa suma de componentes nutrimentales que la vuelven única y esencial, logrando un balance que otros alimentos no poseen. Incluso en tiempos modernos como los que vivimos, en donde la velocidad, el estrés y las presiones del día a día demandan comida práctica, solvente pero que aporte la cantidad necesaria de nutrientes para enfrentar los retos del día con energía. 

Si aún no conoces el poder de la leche, te compartimos seis de sus componentes esenciales y cómo afectan de forma positiva a nuestro organismo. Toma nota: 

1. Calcio. Es un mineral de vital importancia para el organismo humano. En menores ayuda a formar y en adultos a proteger dientes y huesos. Previene enfermedades asociadas como la osteoporosis. 237 ml de leche nos aportan cerca de 300 mg de calcio. 

2. Vitaminas. La leche nos aporta de forma sorprendente una dosis multivitamínica importante, tales como la A, B12, B6, C y D. Esta densidad vitamínica que nos aporta un vaso es sumamente completa

– Un vaso de leche aporta aproximadamente el 9% de la cantidad diaria recomendada de tiamina o vitamina B1, que ayuda a convertir en energía lo que comemos. 

– 39% de riboflavina o vitamina B2, que contribuye al correcto desarrollo y funcionamiento de nuestras células.

– 9% de piridoxina o vitamina B6 recomendada para el día. Esta vitamina hace que funcionen de forma correcta las enzimas, que son proteínas que regulan los procesos químicos del cuerpo.

– 31% del recomendado diario de cianocobalamina o vitamina B12, que ayuda a producir glóbulos rojos, ADN, ARN, energía y tejidos, así como mantener sanas las células nerviosas.

– El 6% de vitamina C que aporta un vaso de leche diaria se traduce en protección antioxidante del cuerpo; un escudo que también estimula la producción de colágeno, proteína necesaria que ayuda a cicatrizar heridas. 

– Vitamina A. Un vaso de leche aporta aproximadamente el 13% de las necesidades diarias de esta vitamina que contribuye a la visión óptima, el sistema inmunitario y la reproducción.

– Vitamina D (1.5% del diario recomendado), que favorece la absorción y utilización del calcio.

– 7% de la vitamina E, importante para estimular el sistema inmunológico para que nuestro cuerpo pueda combatir las bacterias y los virus que lo invaden. 

– Vitamina K. Un vaso de leche aporta aproximadamente el 1% de la cantidad diaria recomendada de ésta, que sirve para que nuestra sangre coagule de forma correcta en caso de heridas.

3. Zinc. Pocas cosas tan importantes como el zinc, el cual ayuda al cuerpo a “fabricar” proteínas y el ADN. Incluso durante el embarazo, la infancia y la niñez, el organismo requiere del zinc para crecer y desarrollarse bien, favoreciendo también la cicatrización de las heridas y el funcionamiento normal del sentido del gusto y el olfato.

4. Hierro. Es un mineral necesario para el crecimiento y desarrollo del cuerpo, fabrica la hemoglobina, que es una proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno de los pulmones a distintas partes del cuerpo, así como la mioglobina, proteína que provee oxígeno a los músculos. Así también, ayuda de forma completa a elaborar hormonas y tejido conectivo.

5. Grasas. Son nuestra reserva de energía, protección de nuestros órganos internos y forman membranas en todo el cuerpo. 

6. Proteínas. Las macromoléculas compuestas por aminoácidos que aporta el consumo diario de leche, las proteínas, es uno de los principales nutrientes para el organismo. El cuerpo no es capaz de generar este tipo de proteínas esenciales, por lo que necesita obtenerlas de los alimentos de origen animal como la leche, consideradas proteínas de alta calidad.

Con toda esta densidad nutrimental no sólo se ratifica el poder de la leche, sino que también puede decirse que ayuda a reducir el colesterol malo y la presión arterial, minimizando las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, previene también de enfermedades como el cáncer de colon, de mama y la osteoporosis. ¿Necesitas quemar grasas? La leche te ayuda a ello, también mejora el estado saludable de tu piel, previene el estreñimiento y combate el insomnio.

Las fortalezas de la leche la hacen un aliado de confianza, un alimento único y una suma de fortalezas que nos ayudan enfrentar la vida día con día.  

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