Una amiga estaba feliz porque una farmacia ‘le regaló’ 100 pesos y un paquete de pañales gracias a que tiene una tarjeta de lealtad. Le rompí la ilusión cuando le saqué la cuenta de su gasto vs. ‘la promoción’: no era ni el 1% de su compra mensual.

Las tarjetas de lealtad o de fidelización -como quieras llamarles- no son otra cosa que un truco de mercadotecnia que, para tu desgracia, funciona. Más allá de lo que ahorras, el sentimiento de que la tienda te recompensa es inigualable; ni siquiera importa si tienes que pagar por tu regalo (como en el caso de las ollas y refractarios en supermercados).

Solo en algunos casos el ‘premio’ es real. Por ejemplo, cuando no compras sólo para recibir el regalo, es decir, cuando tu consumo es 100% natural (quizá los pañales caigan en esta categoría). Pero si te apuras a comprar 4 para que te den un quinto, no es ninguna recompensa.

Únicamente si haces un gran trabajo de comparación de precios y tarjetas de fidelización vs. tus compras podrás notar si ahorras de verdad. Lo más probable es que no… al menos no tan significativamente como parece.

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Funciona tanto este truco, que en EU hay aplicaciones para gestionar muchas tarjetas de lealtad y algunas tiendas incluso tienen su propia app (como la de cierta cafetería).

Recuerda que nada es gratis y menos en una tienda. Si tienes en mente que el vendedor jamás hará algo para perder, entonces serás más cauteloso y no caerás tan fácilmente en las ofertas de los programas de lealtad.

¿Y qué pasa con los puntos de las tarjetas de crédito?

Con los programas de puntos de las tarjetas de crédito es la misma historia. Solo que, a diferencia de las tarjetas de fidelización, puedes endeudarte a cambio de un pequeño regalo y por ello no solo no ahorras, sino que pierdes dinero.

Así que a la hora de escoger una tarjeta de crédito tampoco te vayas solamente por los puntos que te da; considera anualidad, intereses y demás ‘extras’ que van a subir el precio de lo que compres. Recuerda: solo si es un consumo natural vale la pena.

Para resumir, quédate con esto:

  • Las tarjetas de lealtad solo sirven si de todas formas ibas a hacer esa compra, cuando caes en algún gancho publicitario o de temporalidad, el ahorro es mínimo.
  • Si tienes que hacer un gasto no pensado para recibir la promoción, no es ningún ahorro.
  • No elijas una tienda o tarjeta de crédito solo por su programa de puntos o sus tarjetas de fidelización, calcula otros aspectos.

Di no a la dictadura de tu tarjeta de lealtad.

Antes de comprar en la misma tienda (o con la misma tarjeta) para que te den tus puntos, pregúntate:

¿Compras ahí porque tienes esa tarjeta o porque de verdad es la mejor opción? Al decidir sobre tu gasto no hay más lealtad que a tus propias finanzas.

 

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