Cada vez un mayor número de gobiernos, ciudades, organismos, industrias y empresas coinciden en la necesidad de construir una economía más sostenible que preserve la salud y cuidado ambiental. El mundo se encamina hacia hábitos de producción y consumo bajo modelos más limpios: planes sostenibles de inversiones en energía renovable, edificios saludables e inteligentes, transporte verde y reducción de combustibles fósiles.

Incluso, más sectores se unen a este movimiento que ha tomado fuerza. Es el caso del financiero, en el que en los últimos años ha crecido el número de Fondos de Inversión que eligen los activos basados en aspectos de cuidados medioambientales que siguen las empresas que componen las carteras, y no solo en función del retorno que ofrecen. Con la pandemia y la crisis, el interés de las grandes compañías por mostrar su buena gestión ambiental ha sido un elemento clave de diferenciación.

El mercado internacional de seguros también está haciendo lo propio y avanza hacia limitar las coberturas a las industrias limpias, lo que dejaría fuera aquellas de energía fósil y empresas que no están trabajando en reducir la presión al medioambiente y su huella de carbono.

Con esta evolución hacia energías limpias y cuidado ambiental, prácticamente todos los sectores se enfrentan a normas y límites más agresivos en sus regiones para reducir la contaminación en operaciones nuevas y existentes, asegurar que plantas, edificios e instalaciones sean más eficientes y sustentables, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todas las actividades, desarrollar nuevos estándares rigurosos de ahorro en los recursos naturales y comprometer inversión para reducir el impacto del cambio climático así como proteger la biodiversidad.  

Por tanto, las industrias y sectores empresariales deben ahora diseñar sus procesos y operaciones para evitar al máximo el impacto negativo al medioambiente y complementar esos esfuerzos a través de un seguro de Responsabilidad Ambiental, que ampare a los negocios en cuestiones como la liberación real o supuesta de contaminantes, la violación de las leyes diseñadas para proteger el entorno o la aplicación de las leyes de protección ambiental que exigen el pago de gastos de remediación, en caso de cualquier accidente ambiental.

De acuerdo con GMX Seguros, empresa mexicana de seguros especializada en Responsabilidad Civil y Daños, un seguro de Responsabilidad Ambiental permite la reparación del entorno dañado, o en su defecto, una indemnización que financie actividades alternativas de reparación ambiental ante una posible eventualidad.

Como daño ambiental, explica GMX Seguros, se considera la pérdida o disminución de la calidad de vida o la salud de las personas, y el detrimento, menoscabo o extinción de los ecosistemas o su equilibrio. Los daños ambientales pueden presentarse de forma conjunta, separada, indistinta, irreversible, acumulativa, difusa, y colectiva, afectando derechos particulares o colectivos; pero siempre deberán materializarse en una lesión al medioambiente.

La Responsabilidad Ambiental también determina la obligación legal de reparación o, en su caso, de prevención que debe asumir el responsable. Consiste en tener la certeza económica para resarcir el daño y llegar al “estado base”, pagando el total de los costos a los que asciendan las correspondientes acciones preventivas o reparadoras.

De esta forma, las pólizas de seguros incluyen elementos como atención a emergencias, contención de contaminantes, mitigación de impactos y daños ambientales, restauración o compensación ambiental, caracterización y remediación de sitios contaminados.

La protección de Responsabilidad Ambiental que ofrece GMX Seguros está enfocada en brindar coberturas especializadas a las empresas, cubriendo las responsabilidades a consecuencia de los daños derivados de la contaminación que ocasione el asegurado con motivo de sus actividades industriales.

¿Quiénes lo requieren?

La preservación del medioambiente cobra cada día más importancia en lo legislativo y en las esferas de discusión pública, lo que ha incrementado al mismo ritmo la necesidad de que las empresas se cubran en este sentido y lo consideren como parte de su riesgo operativo.

A primera vista, señala GMX Seguros, las empresas que deben contar con un seguro de Responsabilidad Ambiental son las constructoras, el sector hospitalario, la industria farmacéutica y las compañías industriales con plantas de producción —como la minería, el sector petrolero y los fabricantes de diversos objetos y/o químicos—. Se debe considerar que, en muchos casos, las licitaciones en las que participan ya exigen esta cobertura para permitirles participar en concursos por grandes cuentas y clientes, tanto del sector público como privado.

Pero no son las únicas que lo requieren. Una tintorería, lavandería, restaurante, cervecerías artesanales y pequeñas tequileras o mezcaleras, hasta negocios de impresión, un taller mecánico y vulcanizadoras también se enfrentan al escrutinio oficial por los daños que podrían generar en el medio ambiente. Para ellos también puede funcionar una cobertura básica de GMX Seguros, adaptadas a la escala del negocio, sus riesgos y necesidades.

No solo grandes fábricas e industrias son un riesgo, también es un hecho que hay PyMes que contaminan, incluso de manera invisible, y tal vez no tienen estos procedimientos de contrapeso.

Hacer negocios en 2021 requiere una cobertura ambiental, los compromisos que se exigen a las empresas son de carácter internacional, una demanda de los gobiernos, pero también de los consumidores. Adapta tu negocio a las exigencias actuales y contacta a los expertos.

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