Hay que aceptarlo: ahorrar nunca ha sido fácil para nadie. O casi nadie. Y menos en tiempos y circunstancias en las que el viento a veces no corre a nuestro favor: pagar cuentas, cubrir gastos, un par de salidas necesarias a comer, transporte, abonar a nuestras deudas… y de pronto, la quincena volvió a volar sin tener la oportunidad de guardar siquiera algo extra para imprevistos.

Adicional a esto habría que encarar esa realidad a la que alude la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018: ocho de cada 10 mexicanos se conforma con guardar el dinero que le sobra y los dos restantes fijan un porcentaje de su ingreso para un ahorro constante. Y no sólo eso: del total de la población, el 63.2% de los mexicanos usamos métodos de ahorro informal, y como tal, la mayoría de las veces ineficaz (alcancías, tandas o guardaditos bajo del colchón).

Por si esto no fuera poco, y amén de que es síntoma de un panorama a todas luces complejo, habría que hacer frente al mal de fondo: no solemos tener cultura del ahorro; no sólo porque es difícil, sino porque no estamos acostumbrados, nos cuesta la disciplina. En cierto sentido es comprensible: nos esforzamos mucho y en ocasiones no ganamos como merecemos o quisiéramos, lo normal es que esos pequeños momentos de recompensa valgan la pena ser disfrutados y gastados.

Ahorrar nunca ha sido fácil. Sin embargo, en lo más sencillo suele habitar la respuesta idónea y la medida exacta en la que nuestros problemas pueden ser solucionados. Pero, ¿qué es lo fácil y qué es lo sencillo? Tomemos como punto de partida el dinero de tu nómina y el objetivo de, ahora sí, ahorrar en serio para lograr eso que deseas, llámalo como quieras: un viaje a la playa, liberar deudas de forma definitiva, dar el enganche de un auto, etc.

 

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En ese sentido, lo fácil es pensar que, guardando un mes sí, pero otro no, esta quincena un porcentaje mayor de nuestra nómina y el que viene nada, de forma casi autómata, vamos a lograr una buena suma en algún momento. Falso. El ahorrar más de lo que puedes no te va a llevar muy lejos porque comprometerás el capital que usas para gastos más imperantes, pero el ahorrar muy poco también te dejará a medio camino, uno que lucirá cada vez más y más largo.

Lo sencillo es tener siempre un plan sobre el cual actuar, sobre tres preguntas estratégicas y un esquema básico inicial. Esas preguntas son: ¿qué quiero lograr?, ¿en cuánto tiempo? y ¿cuánto tengo? Así, el esquema base recomendable para no detonar un desfalco: 50/20/30. Esto es 50% para tus gastos elementales, 20% o más para ahorro y el 30% para tus gastos más personales.

Lo difícil es comenzar, pero si tienes las herramientas correctas y un aliado estratégico, todo será más sencillo. Tu cambio de nómina con Citibanamex puede ser un primer gran paso, en tanto te ofrece beneficios que otros bancos no tienen. Uno de ellos justamente es el de Ahorro fácil, que te permite programar un ahorro desde tu nómina, a partir de cien pesos.

Lo sencillo es que con tu cambio de nómina a Citibanamex tienes acceso a Inversión a la vista, beneficio dentro de la cuenta de nómina que te permite ahorrar, tener tu dinero seguro porque no se ve en cajeros automáticos (adiós tentación), pero está disponible los 365 días del año. Además, puedes programarlo para ahorrar de manera recurrente (diario, semanal o mensual).

Lo imposible es creer que debajo del colchón o en el marranito, nuestro dinero crecerá rápido y seguro. Lo fácil es no intentarlo. Pero lo sencillo, lo posible y lo ideal, habita desde el poder que te brinda un aliado estratégico, que te ayuda a seguir un plan, mantener un control y alcanzar tus metas, obteniendo increíbles beneficios en el camino.

Si quieres ahorrar de forma segura, sencilla y sumamente eficaz, es momento de cambiarte de nómina con Citibanamex. Descubre cómo.

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