Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador considera viable disminuir las tarifas eléctricas cuando se fortalezca el sector, los organismos operadores de agua enfrentan problemas por el aumento en las tarifas eléctricas que empiezan a repercutir en los usuarios.

El pago de la energía eléctrica representa entre el 40 y 60% de los costos operativos de los organismos encargados de abastecer agua potable a más de 100 millones de habitantes en México. Sin embargo, las tarifas eléctricas han aumentado entre 40 y 120% durante el último año.

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Municipios que antes bombeaban agua potable las 24 horas del día ahora lo hacen en lapsos que van de 10 a 18 horas, en el mejor de los casos, lo que redunda en el abasto tandeado de agua a la población.

Para atender esa situación, la Asociación de Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento, con el apoyo de la directora de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez, han iniciado gestiones ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que encabeza Manuel Bartlett y la Secretaría de Energía que comanda Rocío Nahle, para que las tarifas sean reclasificadas y que no traten a los organismos operadores de agua como empresas con fines de lucro.

La facturación eléctrica se ha convertido en un tema de extrema urgencia para los organismos encargados de llevar el agua potable a la población, toda vez que se han reducido el presupuesto de inversión, lo que redunda en problemas de abasto que se conjugan negativamente con las temporadas de sequía como la que se registra en este periodo.

Los organismos operadores continuarán con insuficiencia de recursos, ya que, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos para 2020, de cada 100 pesos que gastará la administración, sólo 43 centavos se destinarán a la infraestructura.

Por normatividad, la Conagua puede invertir hasta 10,000 pesos por habitante para dotar servicios de agua o de drenaje, entre ellos el saneamiento. Cuando el servicio se ofrece en zonas urbanas con alta densidad poblaciones es fácil llevar los servicios porque la inversión se diluye por el número de habitantes.

Sin embargo, en comunidades rurales, de 500 habitantes o menos, se requiere más inversión y eso dispara el costo per cápita para ofrecer los servicios y eso imposibilita a los organismos a invertir en comunidades marginadas. El 94% de la población tiene acceso a agua potable, pero hay 40 millones de mexicanos no tienen agua en sus hogares.

Así que cuando elevan la tarifa eléctrica a los organismos operadores a quienes más afectan es a la población más necesitada, a pesar de que uno de los lemas de AMLO es: “primero los pobres”. Al parecer la Sener y la CFE están siendo sensibles a esa problemática, así que se espera una corrección en la aplicación de las tarifas en los próximos días.

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