A pesar de que el valor de las industrias culturales y creativas lleva más de 40 años en el radar de economías como la inglesa o la coreana, y ha sido motor indiscutible de riqueza para esas naciones, en la región latinoamericana no se ha terminado de comprender su potencial de crecimiento, además de que faltan estrategias para darle un impulso definitivo.

En el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) son optimistas hacia el futuro, aunque están conscientes de que es un tema complejo y que tomará tiempo para que haya un entendimiento profundo sobre éste en Latinoamérica.

“En cada país de la región vemos cosas diferentes, pero hay un común denominador: falta de entendimiento sobre qué son las industrias creativas, qué aportan, qué necesitan, cuáles son sus especificidades”, comentó a Forbes, Trinidad Zaldívar Peralta, jefa de la división de Asuntos Culturales y Creatividad del BID.

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De acuerdo con la institución, los bienes o servicios que están principalmente relacionados con la creatividad representan 3% del pib mundial, y generan 29.5 millones de empleos en el mundo.

Los ingresos anuales que se obtienen de todas las industrias culturales y creativas en el mundo representan alrededor de 550,000 millones de dólares (mdd).

En Latinoamérica y el Caribe, las industrias culturales y creativas generan anualmente 1.9 millones de empleos, e ingresos superiores a  175,000 mdd. Se estima que, para 2020, la creatividad será la tercera habilidad más demandada por las empresas a la hora de seleccionar a sus empleados.

La funcionaria del BID puntualizó que, aunque hay países un tanto más adelantados que otros en Latinoamérica, hace falta que se sienten a la mesa los distintos actores que intervienen. Al ser un sector bastante amplio, éste va desde lo más tradicional como las artes visuales, la música o el teatro, hasta la moda, la publicidad y el desarrollo de software.

Zaldívar Peralta comentó que al día de hoy Chile, Colombia, Argentina y Perú ya cuentan con los llamados planes o estrategias nacionales de industrias creativas, lo que considera indispensable en plena cuarta revolución industrial, pues gran parte de los empleos que hoy conocemos van a desaparecer, y la creatividad definirá los empleos que se van a requerir en el futuro.

“Estas industrias no deben crecer solamente con el impulso de los gobiernos, el ámbito privado y financiero tiene un rol importantísimo; si este sector no las entiende, entonces va a ser muy difícil: debe de ser un esfuerzo en donde estén presentes todos los participantes”, consideró Trinidad Zaldívar.

Latinoamérica y el Caribe cuentan con un gran potencial cultural y creativo que puede ser usado como base del desarrollo de las economías naranjas en la región, y ese debe ser el reto que deberán enfrentar los gobiernos.

 

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