Fue un evento al más puro estilo Trump. Ante las cámaras y ojos del pool de prensa de la Casa Blanca, el presidente estadounidense tuvo que esperar momentos embarazosos para que se estableciera la llamada telefónica de su contraparte mexicana, Enrique Peña Nieto.

Al final, Donald Trump y Peña se enfrascaron en frases amables sobre lo intensivo que fueron las negociaciones y se felicitaron por llegar a un acuerdo que, por el momento, deja fuera a Canadá, por lo que el presidente de EU pidió reformular un nombre ad hoc:  Acuerdo Comercial EU-México.

Esto porque, dentro del discurso que Trump ha manejado desde que se postuló como aspirante a la candidatura presidencial del Partido Republicano de EU, ha dicho que el NAFTA (TLCAN) ha sido el «peor acuerdo comercial jamás firmado».

Como promesa presidencial, Trump ofreció eliminar el TLCAN y, si acaso, formar acuerdos bilaterales y sugirió que México y Canadá hicieran lo mismo.

«NAFTA tiene una mala connotación porque los Estados Unidos han resultado muy dañados por NAFTA en muchos años», dijo Trump.

El anuncio, que se tendrá que ratificar por las partes ejecutivas y legislativas de ambos países, tiene el potencial de dejar fuera a Canadá del acuerdo comercial.

Sin embargo, en la llamada a la Oficina Oval de la Casa Blanca, se escuchó a Peña Nieto decir que espera con optimismo que Canadá se incorpore pronto al acuerdo entre las tres partes. Fiel a su estilo, Trump se limitó a decir: «Ya lo veremos».

En este sentido, la ministra del Exterior de Canadá, Chrystia Freeland, dijo que si bien saluda el acuerdo entre los socios comerciales, su país «firmará un nuevo acuerdo siempre y cuando sea bueno para Canada», de acuerdo con un comunicado de su vocero.

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Tanto Trump como Peña han dicho que hablarán con Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá, para exhortarlo a sumarse a las negociaciones pendientes «lo más pronto posible».

El anuncio de que se tiene un acuerdo en ciernes también fue reconocido por representantes del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En este caso, Marcelo Ebrard, quien fue designado como titular de Relaciones Exteriores del gobierno entrante, dijo que ven «un avance positivo» el acuerdo comercial.

De acuerdo con Ebrard, el acuerdo «recoge las principales preocupaciones planteada por el equipo del presidente electo… Especialmente las relativas al sector energético mexicano; las condiciones laborales y salariales de nuestros trabajadores y el mantenimiento de los equipos trilaterales para la solución de controversias, así como la certeza del mediano plazo del propio tratado».

Ya sea que se sume Canadá o no a la mesa tripartita, el anuncio dado por Trump y Peña Nieto es un paso relevante para la relación comercial que suma por lo menos 1 billón de dólares al año.

Al final, la plática entre Peña y Trump no sólo sirvió para aliviar las tensiones comerciales de los últimos meses, en las que inclusive EU impuso tarifas al acero y aluminio que importa de sus socios comerciales, como la Unión Europea, México y Canadá.

Asimismo, fue un nuevo capítulo en la relación bilateral, la cual recibió torpedos y amenazas directas de Trump.

La tersura en la charla provino de Trump, quien dijo que «los negociadores mexicanos fueron brillantes». Asimismo se dijo «impresionado» por cómo Peña Nieto y el presidente electo López Obrador trabajaron juntos.

«Es un honor (haber trabajado con usted) y es mi amigo», dijo Trump a su par mexicano.

Testigos del anuncio de Trump y la llamada con Peña Nieto fueron: Jared Kushner, yerno de Trump. John Kelly, secretario de Estado de EU, Robert Lighthizer, embajador comercial de EU, Luis Videgaray, titular de Hacienda de México, así como Ildefonso Guajardo, de Economía.

 

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