“Toy Story” fue el primer gran éxito de Pixar… de puertas afuera. Porque de puertas adentro, el equipo que dio vida a Woody y Buzz Lightyear sembró la semilla de un éxito aun mayor: las bases de la filosofía y la estructura de la empresa que les daría alegrías por años, como “Coco”, que ya superó los 804 millones de dólares de recaudación a nivel mundial.

Estamos hablando del Braintrust, un protocolo que decidieron establecer para cada una de sus películas y que se convirtió en su base de trabajo, como lo definió Ed Catmull, cofundador y presidente de Pixar y Disney Animation, durante conferencia en ExpoGrow 2018.

En esencia, el Braintrust es una serie de reuniones entre diferentes creativos de la empresa en las que evalúan las películas que están en proceso de producción y trazan las guías a seguir para que terminen, de ser posible, en un Óscar.

La principal misión de estos encuentros sin jerarquías es identificar problemas y proponer soluciones, pero el componente más importante de este proceso es simple pero poderoso: la honestidad.

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Estos principios son el resultado de más de dos décadas de aprendizaje de Ed Catmull al timón de la empresa que popularizó el tándem cinema y tecnología y que plasmó en el libro “Creatividad S.A.”, publicado en 2014.

 

Liderar es comprender las relaciones humanas

En su plática ante el auditorio de Palacio de la Comunicación y la Cultura (PALCCO), en Guadalajara, Ed Catmull dio lecciones de psicología empresarial, ciencia de liderazgo y gestión, e incluso espiritualidad.

Porque en vez de hablar de “autogestión”, “eficiencia”, o “sinergias”, Catmull habla de “miedo”, “confianza” y “ego”. Y porque en vez de respuestas, Catmull enseña a hacerse preguntas.

Más que un líder que lee manuales de gestión de escuelas de negocios y da órdenes por defecto, Catmull mostró cómo en Pixar su papel se basa en entender las relaciones humanas que suceden en su empresa.

Vestido con camisa de lino blanca y jeans, Catmull explicó que durante las reuniones del Braintrust, su rol consiste en quedar en un segundo plano y observar cómo interactúa la gente.

“Los líderes de la compañía nunca comienzan las discusiones, porque esto marca el tono de la reunión y el resto de gente lo sigue. Los líderes se tienen que callar durante unos minutos, o incluso días, y luego ya pueden entrar a discutir”, explicó a los 1,500 asistentes de su conferencia.

Esta norma de conducta ha demostrado ser eficaz en Pixar, fundamentalmente porque ésta es una empresa creativa. Y Catmull entiende que aquellos que ocupan cargos directivos en este sector tienen la misión de eliminar los obstáculos que bloquean la creatividad en su equipo.

Ed Catmull (centro) durante la rueda de prensa de ExpoGrow 2018, organizado por Eclosiona. (Foto: Cortesía ExpoGrow 2018)

 

¿Qué bloquea la creatividad?

Uno de los principales inhibidores de la capacidad de inventar nuevas soluciones es el miedo a expresar lo que uno piensa y siente.

Por eso, otra regla de conducta en la que se basa el Braintrust es la de escuchar los comentarios honestos ajenos sin juzgar a la persona, sino el contenido, porque el centro de gravitación de estas reuniones es el proyecto cinematográfico.

“Muchos piensan que dirán tonterías, que los otros pensarán mal de ellos, o que van a impresionar… Nada de eso. Cuando alguien no está al 100 por 100 seguro de lo que hace se siente vulnerable y tiende a adoptar posturas a la defensiva. Debemos quitar estas amenazas y escucharlos”, explicó.

 

La oportunidad del fracaso

Otro gran miedo que parasita las empresas que explotan la creatividad proviene del error y del fracaso.

“Los fallos son consecuencia necesaria cuando intentamos algo nuevo”, dijo el directivo de Pixar.

La amenaza de equivocarse también frena a muchos creativos a la hora de proponer ideas por temor a que sean inútiles o mal juzgadas.

“Vamos a hablar de ideas tontas, a lo mejor no las vamos a usar, pero debemos estar cómodos trabajando en esta área gris. Es un proceso difícil que no tiene garantía de que al final funcione”, explicó Catmull en relación con la incertidumbre a la que Pixar está acostumbrado a trabajar.

“Pixar es un grupo de personas que aman tomar riesgos; una historia de una rata que quiere cocinar es una idea arriesgada”, añadió en referencia a la cinta “Ratatouille”.

Para este empresario, el error y el fracaso son síntomas de que algo va mal y, por tanto, excelentes ocasiones para aprender.

Porque otro elemento que trascendió de su charla en Palcco fue la influencia que le dio su formación como científico: se graduó en Física y ha mantenido su tendencia a analizar los problemas y a preguntarse por qué estos suceden.

“Conocí en Sillicon Valley gente con muy buenas ideas, respaldo financiero, buena ejecución y acceso a los clientes y sus necesidades. Era un ambiente muy creativo. Pero muchos de ellos tomaron malas decisiones”, afirmó.

“Estas compañías ignoraban algo necesario para su supervivencia y por esto perdieron su creatividad. Cualquiera que fueran esas fuerzas que les llevaron por ese camino, estaban escondidas y eran poderosas. Esto me llevó a descubrir que siempre se te escapa algo, siempre hay cosas que no consigues ver”, añadió.

Por eso, para aprender del error y del fracaso y mantener viva la creatividad, con todos los riesgos y amenazas que conlleva, es imprescindible que la comunicación honesta fluya en la empresa, porque cuatro ojos ven más que dos.

Ed Catmull al final de su plática en Palcco, Guadalajara. Foto: Cortesía ExpoGrow 2018.

 

Pixar y Steve Jobs, fundamentos compartidos

Catmull contó que todos estos principios sobre los que se construyó Pixar, y que revivieron Disney Animation cuando ésta los compró en 2006, no siempre funcionan. Pero cuando se aplican y se observan con rigor es cuando esta empresa ha alcanzado el clímax de la creatividad.

“De vez en cuando la magia ocurre, quiero decir que sientes que el ego desaparece totalmente de la sala (en el Braintrust) y las ideas surgen. Puede que funcionen o no, pero cuando llegamos a este punto, las personas no se sienten ignoradas y no se toman las críticas a nivel personal”, confesó.

El directivo mostró tanta fe en el alma humana libre de miedos y prejuicios que para él esto fue lo que hizo que Steve Jobs cambiara al mundo con Apple.

“Muchos piensan que el joven Steve, el tipo con mal carácter, es el que fundó la exitosa Apple. Pero esto no es así. Fue el nuevo Steve, que maduró con los fracasos, se enamoró y tuvo familia, quien lo hizo posible”, explicó.

“Steve era intenso e inteligente, pero estas experiencias le brindaron dos habilidades más: empatía y diligencia. Con esto, el cambio fue posible”, añadió.

“Toy Story” dio un lugar en el mundo del cine a Pixar, pero no se concibió solamente para un público infantil ya que, al igual que la empresa, creció y se hizo mayor.

Sin embargo, ambos tienen un mismo propósito en común: revivir el niño creativo que hay en ti “y más allá”.

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