Por Gerardo Aparicio Yacotu*

Debido al impacto por la pandemia, las empresas se enfrentan a grandes retos del futuro y claramente las empresas familiares (aquellas donde el integrante de una familia específica toma decisiones en cuanto a los elementos de propiedad, estructura de gobierno, administración y una sucesión transgeneracional por otro integrante de la familia) tienen un entorno más difícil.

Este tipo de compañías representan una parte muy importante del tejido empresarial en México y el mundo. De acuerdo con la Universidad de las Américas en su trabajo de investigación “Radiografía de la empresa Familiar”, las empresas familiares destacan de la siguiente forma:

EMPRESAS FAMILIARES EN EL MUNDO

PaísPorcentaje de representación
Francia60.5
Italia75
Alemania82
Reino Unido76
España89
EUA90

En México el porcentaje también es cercano al 90% y a nivel global la relevancia económica de este tipo de empresas es de suma importancia para el crecimiento y desarrollo de la economía en general.

Para que estas empresas crezcan requerirán de diversos elementos que les permitan competir en el mercado actual ampliamente dinámico y retador. Uno de esos elementos tiene repercusiones importantes y es el financiamiento corporativo, reflexionemos un poco acerca de él.

¿CUÁNDO ES UN BUEN MOMENTO PARA PEDIR UN FINANCIAMIENTO?

Para responder esta pregunta se requiere un análisis muy detallado debido a que el financiamiento, partiendo del momento adecuado, será el factor que impulse los objetivos estratégicos que se haya planteado la empresa para con ello conseguir su crecimiento y desarrollo con un amplio sentido social.

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ALGUNAS IDEAS DE CÓMO ABORDAR EL TEMA

Lo primero que se debe de visualizar es que un financiamiento no es para pagar deudas sino para contratar insumos o actividades orientadas a una mayor eficiencia en la empresa, que produzca la reducción de los costos y gastos operativos.

Un financiamiento no se solicita cuando es urgente el recurso, sino que se planea con el objetivo de analizar las diferentes alternativas y elegir la mejor, donde no necesariamente será la tasa de interés más baja, ya que un financiamiento, además de incluir el pago de intereses por el uso del mismo, solicitará una cantidad de requisitos para su otorgamiento. Para llevar a cabo dicho análisis se requiere de tiempo para su evaluación.

Justo en el tema de la evaluación, esta tampoco es un camino oscuro sino que debe apegarse a una política de financiamientos en las áreas que tienen como necesidad visualizar el tipo de financiamiento permitido por el gobierno de la empresa; es así que esta ardua tarea del tomador de decisiones radica en tener clara la visión de para qué lo necesita, qué actividad de inversión será subsanada con el financiamiento o el capital necesario,  llevarla a cabo y que se garantice el valor que agregará a la compañía.

Con base en la ENAFIN 2018 (Encuesta nacional de financiamiento. INEGI y CNBV), el 21.7% de las empresas acceden al financiamiento en nuestro país, por lo cual tendríamos un porcentaje de 78.3% de empresas que no utilizan el financiamiento por diversas causas y que probablemente afrontan sus necesidades con sus utilidades lo cual, en términos de costo, es mucho más oneroso que solicitar un financiamiento, ya sea bancario o bursátil.

Sería importante recordar que quienes no utilizan el financiamiento crecen a ritmos más lentos o a veces ni siquiera crecen y dejan pasar oportunidades, no permiten la estabilización de su flujo de efectivo, ya que las empresas recibe recursos cuando tienen faltantes y se regresa con un costo (tasa de interés) cuando cumplen su ciclo financiero.

El financiamiento es una herramienta de negociación de la empresa con sus clientes y proveedores, útil para financiar la ampliación y modernización de las empresas (activos fijos), lo que por el costo que representa no podría hacerse con recursos propios, en todo caso tendrían que acumular efectivo por mucho tiempo.

Así pues, lo importante es saber que con el adecuado financiamiento y la correcta orientación, las empresas familiares serán más grandes, consolidadas y productivas.

De hecho, todas las empresas deben conocer que en el proceso de intermediación existen dos pilares fundamentales: el crédito bancario y los mercados de capital y deuda que integran el mercado de valores. La clave es nunca olvidar que se requiere prudencia y mesura en el uso del recurso ajeno.

*Gerardo Aparicio Yacotu es Director de la Escuela Bolsa Mexicana.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.