Un currículo es como un refrigerador: no con llenarlo puede uno cantar victoria y olvidarse. Siempre se tiene estar pendiente de repostar.

Esto es lo que pasa con la formación continua, una consecuencia y exigencia de la economía del conocimiento.

Con ella, se ha roto el monopolio de la estructura de vida dividida por etapas, en la cual, la década de los 20 se dedicaba a estudiar, y de los 30 en adelante, a consolidar una carrera o empresa, estabilizarse y formar familia.

Un ejemplo de cómo los estudios no sólo deben actualizarse, sino también adaptarse a los nuevos estilos de vida en el siglo 21 es la maestría en Administración y Negocios (MBA, por sus siglas en inglés) IBEAR, de la escuela de negocios Marshall, Universidad del Sur de California (USC).

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‘Trabajadiantes’, formación como estilo de vida

Este programa está dirigido a empresarios con más de una década de experiencia profesional. Por esto, la media de edad de los alumnos ronda los 35 años.

Conscientes de que en muchas ocasiones los interesados están como mínimo emparejados, la USC ofrece apoyos para que la familia no sea un obstáculo a la hora de decidir si aplican o no al programa.

“Una vez, la escuela organizó un evento en la playa de Santa Mónica (Los Ángeles). Pusieron ondas artificiales y carpas con hamburguesas, así las familias se conocían. La mayoría vivíamos en el mismo recinto residencial”, explica el exalumno mexicano Fernando Cisneros.

Este ingeniero de la Ciudad de México se mudó en 2016 a California para cursar esta maestría con su esposa y gracias a ello, explica a Forbes México, hoy es senior program manager de Amazon.

Uno de los factores que contribuyó a que Cisneros optara por este MBA fue el subsidio económico que ofrece la universidad para que los estudiantes se desplacen.

Se trata una beca dirigida a potenciales alumnos mexicanos de hasta 50,000 dólares para cubrir parte de la colegiatura. Para los gastos de residencia, se dan 6,000 dólares para los que viajan con la esposa o marido y de 9,000 dólares si hay hijos.

La familia junto con el momento en el que uno puede plantearse cursar estos programas han forzado a las escuelas de negocios a reducir la duración de los MBAs, según datos de la Graduate Management Admission Council (GMAC), organización internacional de escuelas de negocios.

Es por esto, que el programa de la escuela Marshall comprime los cursos que se imparten en un programa clásico de dos años a la mitad.

 

O te actualizas, o te actualizan

El MBA de la escuela Marshall es fruto de la actualización de los estudios de negocios a la nueva realidad de la economía y los mercados.

“El programa nació en 1978 cuando se veía el crecimiento de economías emergentes. Las universidades del este (de EU) se centraban en Europa, lo que llamábamos la vieja economía. Este programa se dirige hacia la nueva economía, la Cuenca del Pacífico”, afirma la directora de la oficina de la USC en la Ciudad de México, Angela McCracken, a Forbes México.

Desde los 70, los cursos impartidos se han ido adaptando al a oferta y la demanda del mercado laboral: junto con los conocimientos técnicos o habilidades duras, se añadieron habilidades blandas o el asesoramiento sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo.

“Uno vuelve cambiado del MBA. De repente, te hacen una pregunta y tienes un ‘momento ajá’, desde un punto de vista muy diferente”, afirma otro egresado mexicano, Carlos Navarro, en entrevista.

Este ingeniero regresó a Televisa, donde había trabajado durante 15 años en diferentes áreas, luego de graduarse.

“Aquí en México no hay ciertos proveedores, pues, ¿por qué no los buscamos en la India, uno de los países que más horas de cine produce en el mundo? Tengo un compañero de maestría con contactos en medios hindúes”, añade.

Este capitalino también se benefició del programa de becas de la USC dirigidas a interesados mexicanos.

Se trata de unos subsidios que nacieron de una donación que hizo hace años un egresado del MBA para que la escuela reclutara a más estudiantes latinoamericanos y, así, tener más diversidad en las aulas.

El resultado han sido tres años otorgando ayudas económicas de las que se han beneficiado cuatro egresados mexicanos de los diecinueve que han cursado el MBA en la escuela Marshall.

El pasado 15 de octubre se abrió la cuarta convocatoria, para el ciclo 2019-20 dirigida a empresarios y ejecutivos en México.

Ambos egresados recomiendan a aquellos que se sientan tentados de aplicar que no se lo piensen, que salgan de su zona de confort y se muden a Los Ángeles para seguir alimentando el refrigerador de su currículo.

 

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