La empresa quiere convertirse en el proveedor líder de software de impresión 3D, y tiene una estrategia para lograrlo.

 

Por Aaron Tilley

 

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Durante los últimos 30 años, Autodesk ha sido líder en software de diseño que ayuda a arquitectos e ingenieros a construir grandes cosas complicadas. Pero en el último año, el fabricante de software se ha estado moviendo al negocio de hacer realmente las cosas. En su Pier 9 Workshop en la costa de San Francisco, el enorme edificio de dos pisos está repleto de impresoras 3D en cada escritorio; ahí se pueden encontrar impresoras 3D que cuestan un cuarto de millón de dólares y son del tamaño de un auto pequeño.

Sentados ante esos escritorios hay empleados de Autodesk y gente en el programa “artistas en residencia” de Autodesk, el que les da un espacio, un apoyo económico y acceso a las máquinas para construir sus creaciones futuristas. Autodesk los mantiene cerca para averiguar el potencial de esas impresoras 3D, así como del software de Autodesk.

“Nos permite vivir la vida de nuestros clientes. La mayoría de las personas que diseñan las cosas tienen como meta hacer un producto, ya sea de consumo o un coche. Estamos reduciendo más y más la barrera para diseñarlo y fabricarlo… Para nosotros se trata de probar el software y ver cómo funciona”, dice Jordan Brandt, el tecnólogo futurista de Autodesk.

Gran parte de lo que se ve en el taller de Autodesk luce como cosas de una fábrica de juguetes, pero hay avances mucho más grandes en proceso. Autodesk habla con sus clientes de software acerca de cómo los materiales impresos en 3D se podrían aplicar a su industria.

“Por lo general, no verías a un proveedor de software fabricando y probando cosas, pero de eso se trata este taller”, dice Brandt. “Ahora podemos probar y construir de verdad las cosas con nuestros clientes y para nuestros clientes.”

Un área que Autodesk está investigando es cómo la impresión 3D puede cambiar el gradiente de espesor de los materiales y cómo están formados para hacer que los materiales puedan absorber mejor los impactos y manejar temperaturas extremas. Karl D. D. Willis, ingeniero principal de investigación en Autodesk Consumer Group, y Jifei Ou, un interno de Autodesk y asistente de investigación del MIT Media Lab, están trabajando en ello. Los prototipos que pueden verse sobre los escritorios son enrejados geométricos que se modelan para experimentar con las formas y la mezcla de materiales.

Ellos están hablando con varias industrias sobre cómo aplicar este diseño a los productos como, por ejemplo, cascos o parachoques de los coches, pero no han llegado muy lejos. Todo es todavía demasiado nuevo. “La gente realmente no ha sido capacitada para diseñar para la impresión 3D. Los egresados de ingeniería y diseño industrial no entienden lo que se puede hacer en este espacio. Eso es lo que estamos haciendo aquí”, dice Willis.

Autodesk está tratando de llevar algunos de estos conceptos a su trabajo con los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore. Una aplicación podría ser en piezas para naves espaciales, donde los cambios de temperatura pueden ser gigantescos, dependiendo de si están expuestas al sol o si está detrás de la sombra de la Tierra. Mediante el diseño de materiales de esta manera, las partes de la nave espacial podrían ser modeladas para manejar mejor estas fluctuaciones de temperatura.

Otra área en la que Autodesk está trabajando es en encontrar maneras de combinar la fabricación tradicional con la impresión 3D. Autodesk está trabajando con Lightning Motorcycle para mejorar el basculante en su moto eléctrica súper rápida. El basculante es la parte en una motocicleta que une la rueda trasera al cuerpo de la moto. El basculante original Lightning es un pesado trozo de tubo de aluminio fresado. El modelo en el que Autodesk está trabajando cuenta con aluminio sólo en los extremos, mientras que el resto es plástico impreso en 3D, ahorrando peso y material.

El siguiente paso es pedir a un algoritmo que muestre un mejor diseño. Una maqueta virtual muestra un basculante que luce más como una estructura ósea.

Esta parte de productos generados algorítmicamente sería, por supuesto, diseñada en el software de Autodesk.

Autodesk ya no puede ser sólo una compañía de software, dice Brandt. “El hardware, software y los materiales se están combinando. Es difícil diferenciar entre ellos ahora. Para innovar en uno, tienes que innovar en los tres.”

 

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