Notimex.- La Bolsa Institucional de Valores (BIVA) llegó para quedarse y “nadie nos va a tirar” porque su objetivo va más allá de las utilidades para una empresa, lo que busca es democratizar al mercado de valores en todo el país, aseguró su directora general, María Ariza.

Esto en respuesta a las declaraciones que el director de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), José Oriol Bosch Par, hizo a Notimex respecto a que la nueva bolsa resultó una inversión negativa y sólo elevó los costos a los jugadores del mercado sin generar beneficios ni avanzar en sus metas de crecer el número de emisoras ni de volumen de operación.

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Al cumplir su primer año de operaciones este 25 de julio, Ariza aseguró a Notimex que aun cuando todavía opera con números rojos, cuenta con el respaldo de emisoras, inversionistas y de autoridades porque desde que llegó hay una mejora en la oferta, en tarifas, en promoción y acercamiento que no se había dado antes y “eso le está doliendo”.

La ejecutiva acusó a la BMV y a su director general de querer regresar a “un monopolio bursátil” y de hacer cosas no éticas con inversionistas y empresas, como desprestigiar a la nueva Bolsa y asegurar que quebrará y que es un riesgo.

Consideró que esas prácticas están en contra de la competencia y defendió que BIVA, al ser parte de grupo Central de Corretajes (Cencor), tiene solidez financiera, a pesar de que todavía presenta números rojos que estuvieron contemplados en su plan de negocio desde que se presentó la solicitud para la concesión a las autoridades financieras.

En ese sentido, pidió a la BMV dejar de descalificar a BIVA porque se necesita un ambiente sano de competencia y no de divisiones.

“Sólo a quien no le gusta la competencia es quien se siente amenazado”, dijo Ariza. “No vamos a pegarles a su pedacito de terreno porque México es mucho más grande”.

Al afirmar que BIVA representa hoy una inversión de más de 1,000 millones de pesos y que no es un jugador subsidiado, destacó que hasta ahora tuvo acercamiento con 140 empresas que aseguraron desconocer cómo opera la Bolsa Mexicana y que no consideraban el financiamiento bursátil como opción.

Respecto a los altos costos que representó la llegada de BIVA para las casas de bolsa y de la propia BMV, Ariza consideró que “así como nosotros tenemos que invertir, ellos tuvieron que invertir, somos empáticos con esto. Sabemos que tuvieron y que siguen asumiendo una inversión para lograr este crecimiento”.

Y a pesar del entorno económico complejo a nivel local e internacional, la directora de BIVA mantiene su objetivo de que 50 nuevas emisoras lleguen al mercado accionario en los próximos cinco años, ya sea con ellos o con la BMV.

“Va a estar complicado, nadie está diciendo que no, somos completamente realistas y objetivos de lo que está pasando, lo vivimos todos los días, trabajamos todo el día para lograr emisiones y para lograr los objetivos del mercado y entendemos las complicaciones”, sostuvo.

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La directiva consideró que el gobierno federal todavía tiene espacio para retomar e impulsar algunos temas y dar certeza, “planeando aquellos que han sido de confusión o percepción negativa para los inversionistas”.

“Confiamos en que así va a ser, esperamos que el gobierno tenga unos siguientes seis meses de una conducción asertiva con los inversionistas”, agregó.

Asimismo, indicó que se debe garantizar que el plan de Petróleos Mexicanos (Pemex) sea positivo y se dé certidumbre a las calificadoras de riesgo, a fin de que regrese la confianza de los inversionistas; una vez que esto suceda, mejorarán las condiciones, añadió.

Aunque BIVA llegó a su primer año de operaciones sin ninguna oferta pública accionaria, hasta ahora financió 50,000 millones de pesos entre alrededor de 236,000 emisiones en diferentes instrumentos.

Además, tiene un “pipeline” (ofertas en tubería) que son públicas por 70,000 millones de pesos, además de una serie de posibles emisiones que aún son confidenciales; en éstas últimas se encuentra una posible oferta accionaria que podría salir este año.

De las emisiones que ya se anunciaron y que están pendientes de realizarse están 11 Certificados de Capital de Desarrollo (CKDes), un Certificado de Proyectos de Inversión (CERPI), dos FIBRAS E, entre otros.

La directora general de BIVA reconoció también que el principal problema que se enfrentó ahora es la falta de demanda por parte de los inversionistas, los cuales están siendo más cautelosos.

“Me ha resultado más complicado no la parte de la emisión sino la parte de la demanda”, porque las empresas sí consideran la posibilidad de financiarse en el mercado bursátil, pero el apetito de los inversionistas está cerrado por el entorno de negocio en el país, explicó.

“Si estuviera hoy en un ambiente con más certidumbre, en donde no estuvieran estos sobresaltos que hemos tenido habría más apetito, sobre todo de la parte institucional”, aseguró.

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