DW.- Hello Cannabis es una tienda que ofrece productos como cigarrillos, plantas, pero también aceites y pastillas fabricados a base de cannabidiol (CBD), un componente no psicoactivo del cannabis.

A diferencia de los coffee-shops en los Países Bajos, en las tiendas canadienses solo se pueden comprar los productos y no consumirlos. Alrededor de 400 y 700 personas de todas las edades visitan diariamente la tienda, según Oliver Coppolino, gerente de Hello Cannabis. Su negocio es uno de los 50 que hay en la provincia de Ontario. Esto significa que por cada 300,000 habitantes hay una tienda. Una mina de oro.

“La demanda de productos de cannabis es enorme. Tenemos un gran problema con los suministros. La mayoría de los productos de mejor calidad se agotan rápidamente”, dice Coppolino.

Canadá, la nación del cannabis

Desde 2011, el uso medicinal de cannabis es legal. Desde octubre del año pasado, Canadá legalizó también el uso privado del cannabis. El límite de posesión por persona es de 30 gramos. Ya previamente, Canadá era uno de los países con mayor consumo de marihuana per cápita en el mundo. El mercado negro se avalúa en cuatro mil millones de euros.

“Todo el mercado está enloquecido por el cannabis”, explica Mark Rendell. El periodista del diario The Globe and the Mail ha monitoreado por un año y medio la industria del cannabis. “No es normal que seamos pioneros en una industria. Pero debido a la legalización, es mucho más fácil para nosotros que los bancos y los accionistas financien el cannabis”, explica Rendell.

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La legalización también posible gracias a un acuerdo de diversas fuerzas políticas. El gobierno nacional, con sede en Ottawa, decide sobre las licencias de producción para las empresas. No obstante, los gobiernos provinciales determinan cómo se puede vender el cannabis. Algunas provincias tienen más éxito que otras.

Casi 20% del mercado negro se legalizó

En Ontario, las autoridades han esperado mucho tiempo para conceder las licencias a las tiendas de cannabis, explica el periodista Rendell. Lo mismo sucede con la concesión de licencias de producción. Solo el 20 por ciento del mercado negro está legalizado, según las últimas estadísticas. Además, las empresas que poseen una licencia no suministraron lo que prometieron. “Crecen en invernaderos gigantescos, pero el cannabis nunca se ha cultivado así, por lo que hay muchos riesgos. Entre ellos: la mala cosecha y problemas de calidad”, explica Rendell.

Brett Marchand construye el invernadero de cannabis más moderno de Canadá para Aphria.

Anteriormente, en Leamington, Ontario, se podían ver cultivos de tomates y pepinos, pero ahora se ven plantaciones de cannabis. Brett Marchand está construyendo el invernadero más moderno de Canadá para la empresa Aphria. “Es una industria completamente nueva, formar parte de ella es una oportunidad única en la vida”, dice Marchand mientras recorre las instalaciones del nuevo invernadero.

En la bolsa, el mercado está valorado en más de mil millones de euros. Se espera que las ventas de cannabis en Canadá alcancen los cuatro mil millones de euros en 2024, según la empresa Arcview Group.

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