La Fiscalía General de la República obtuvo orden de aprehensión en contra de Emilio Lozoya, ex director general de Pemex, y detuvo, a través de la interpol, al presidente del Consejo de Administración de Altos Hornos de México. La empresa Coahuilense es la acerera más importante del país. Según datos de la Bolsa Mexicana de Valores, en el primer trimestre del 2019 reportó ventas por 15,748 millones de pesos. Esto ocurre a unos días de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador cumpla 6 meses.

Si bien hay poca información pública sobre las razones concretas que han llevado al congelamiento de cuentas y a la detención y persecución de ambos personajes, lo que se sabe está basado en investigaciones periodísticas (Quinto Elemento Lab, Proceso, entre otras) respecto a la compra-venta de Agro Nitrogenados y Fertinal en 2014. Se trata de una planta de fertilizantes que fuera pública hasta su privatización en 1992. Dicha planta, fue vuelta a adquirir por Pemex en 2014 a un precio de 475 millones de dólares, a pesar de que, según estas mismas investigaciones, estaba fuera de operaciones desde 1999 y su equipo era viejo. Posterior a esta transacción a la que integrantes del Consejo de Pemex se opusieron, se registraron transferencias millonarias a cuentas en paraísos fiscales que estarían, según testimonios recogidos en Brasil, vinculadas a sobornos.

Este caso protagonizado por Emilio Lozoya, que se enmarca en la trama internacional de corrupción conocida como caso Odebrecht, puede ser, sin duda, emblemático para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y para la -recién estrenada como autónoma-, Fiscalía General de la República. La pregunta que emerge, con la suspicacia que caracteriza al país, es: ¿qué se persigue y hasta a dónde?

Es importante recordar que el tema de la recompra de la planta de fertilizantes, fue abordado por Andrés Manuel López Obrador desde la campaña y no precisamente asociado al tema Odebrecht sino, en realidad, a su narrativa sobre el neoliberalismo y la corrupción derivada de las privatizaciones, también en el marco de la reforma energética. En ese contexto, el pasado 7 de marzo, el presidente anunció que el gobierno presentaría una denuncia y declaró: “Los neoliberales acabaron con todo. Antes producíamos fertilizantes y ahora debemos importarlos”

Al respecto, planteo dos hipótesis.

Primera, que este asunto puede ilustrar perfectamente, en la lógica del presidente, la narrativa del combate al neoliberalismo; mostrando a la gente la cadena que permitió que en México se privatizaran bienes públicos para generar fortunas privadas y a la larga crear deuda social. De ser así, en realidad este tema tocaría solo marginalmente el asunto de Odebrecht en México, llevando a Emilio Lozoya- a quien Santiago Nieto desde hace mucho le sigue la pista- y al empresario coahuilense, como responsables únicos de este proceso de compra venta.

Segunda, si este asunto se suscribe plenamente en el caso Odebrecht y sus redes en México- como una lucha contra la corrupción e impunidad público/privada-, esto debería ser apenas el inicio de una serie de investigaciones y testimonios que podrían alcanzar una dimensión mucho mayor y convertirse en el caso de más grande impacto en la historia reciente de México.

Las y los mexicanos ya estamos acostumbrados a ver todo tipo de pifias, engaños y manipulaciones en la persecución de delitos e impartición de justicia. Veremos de qué está hecha la Cuarta Transformación, cuando se sepa si los casos están armados de manera sólida, que no hay manipulación de los tiempos políticos y que las acusaciones están íntegramente armadas como para sostenerse frente a los jueces. Debemos recordar que una de las reformas que más impulsó el presidente fue convertir la corrupción en un delito grave que no ameritaría fianza; hasta ahora, el delito de lavado de dinero le ha sido revertido en varios casos importantes a las autoridades de procuración de justicia. Habrá que ver si el trabajo de Santiago Nieto significa un cambio en esta tendencia.

Falta mucho por ver en este asunto que se da a 5 días de las elecciones en 5 estados.

Dicen que una golondrina no hace verano; mucho menos en un país que se caracteriza por la impunidad y la manipulación de la justicia a partir del dinero y el poder, pero la relevancia del caso es innegable. En el fondo, está la obligación de la FGR de seguirse renovando hasta que la persecución del delito y su sanción, sean costumbre.

 

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