La prohibición de regalar bolsas de plástico de un solo uso en diversas regiones del país, especialmente en la Ciudad de México, ha incrementado hasta tres veces la demanda de las llamadas “bolsas ecológicas”, especialmente las elaboradas a base de polipropileno (otro plástico).

Antonio Alvarado, director de Imagebag, empresa que lleva 7 años en la producción de bolsas de polipropileno, consideró que estas medidas que restringen la entrega de bolsas de polietileno abrirán la puerta a un nuevo mercado no solo para las bolsas sino para toda la industria del empaque.

“Este empujón regulatorio le va a dar un empujón al mercado, lo va a volver lo que siempre debió de haber sido: una solución de empaque, no un promocional”.

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De acuerdo con diversos fabricantes de “bolsas ecológicas”, su demanda se ha incrementado desde finales de 2017 y principios de 2018, cuando comenzaron a establecerse prohibiciones a plásticos de un solo uso, primero en Querétaro, y luego en ciudades como Toluca, Guadalajara, Aguascalientes, Pachuca y Cancún.

Los nuevos clientes de estos negocios son pequeños y medianos comercios, como tiendas, minisupers, recauderías y hasta comercios de alimentos como carnicerías, que adquieren desde un ciento hasta algunos miles de unidades, cuyos precios por pieza oscilan entre los 6 y hasta 25 pesos o más según el diseño. Pero aún muestran tanto desconocimiento de la naturaleza del producto como reticencia a su compra.

“La gente no sabe qué hacer con el cambio de esta bolsa, piensan que tiene el mismo costo que una bolsa de plástico.
No sabe comprar porque piensa que es por toneladas como la de polietileno y no, esta es por pieza. El pero que ponen a veces es ese (el precio).

“Pero lo que tienen que hacer es que el cliente la vuelva a llevar. La regalas una vez pero tienes que hacer que el cliente regrese con su bolsa para que compre su producto, no es como la otra que la puedes entregar cada venta “, comentó Karina Juárez, propietaria de la empresa Bolsas Ecológicas México, que se dedica a este giro desde hace 10 años.

Sin embargo, desde septiembre pasado la fabricación ha crecido a tal grado que comenzó a escasear la materia prima.

“Ahorita no hay abasto y nos estamos viendo obligados a comprar material importado, viene de China. Desde septiembre empezó y no ha cesado. De poder ir con el proveedor y comprar 10 mil o 20 mil metros, ahora solo podemos comprar 5 mil metros a la semana, no puedes hacer un pedido grande”, comentó Gustavo Herrera, director de Promocionaverde, empresa que comercia por internet.

No obstante, el material proveniente del extranjero puede incrementar los costos hasta en 15%, estimó Alvarado. Aunado a ello, los fabricantes de años han notado la suma de nuevos actores en el mercado.

Cambio de cultura

A pesar de ser llamadas “ecológicas”, términos como sobredemanda o alta en ventas no están en línea con ese principio.

Si bien se observa un alza en la venta de estas bolsas, la idea es que su consumo no se mantenga elevado, pues al ser reutilizables, una persona no tendría que comprarlas constantemente.

“El llamado también a la gente es a no llenarse de bolsas reutilizables porque ahorita está como la moda, todo el mundo quiere comprarse bolsas reutilizables y tener 10 o 20 bolsas, lo que queremos es que tenga 1 o 2 y que las use, si no las usa, no va a tener nada de ecológico”, advirtió Miguel Rivas, coordinador de la campaña Plásticos de Greenpeace México.

“Seguir fomentando esta cultura de lo desechable no tiene sentido porque es lo que nos tiene donde estamos ahora. Da lo mismo si reemplazas por papel, por otro plástico, mientras que no cambies el modelo cultural en el sentido de que las cosas duren más, sean reutilizables, es ahí donde ocurre el cambio verdadero”.

El activista destacó que la regulación es un buen paso de la autoridad, aunque carece de una norma técnica que especifique qué es una bolsa reutilizable y qué características ha de tener para cumplir con este requisito.

Además, propuso un etiquetado que dé información al consumidor sobre el impacto ecológico de las bolsas así como las veces que tiene que usarse para reducir su huella ecológica.

Porque en la mayoría de los casos se está sustituyendo un plástico por otro, lo que no lo óptimo para el medio ambiente. O como dice Alvarado y coincidió Rivas: “la bolsa más ecológica, si me preguntas a mí y espero algún día hacerla, es la recolección de ropa que ya no uses y hacer bolsas con ella”.

 

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