El periódico estadounidense The New York Times publicó este miércoles en su primera plana que el presidente Enrique Peña Nieto pidió, durante una reunión que tuvo con distintos personajes prominentes, al empresario mexicano Claudio X. González Laporte que su hijo que fuera menos crítico con su gobierno.

Y es que Claudio X. González Guajardo, hijo del hombre de negocios, fundó este 2017 la asociación civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), desde la cual ha destapado en los últimos meses al menos una decena de redes de corrupción que involucran tanto a instituciones gubernamentales como a la iniciativa privada.

El caso más reciente que salió a la luz en este sentido, fue la supuesta transferencia de 3.1 millones de dólares (mdd) que la constructora brasileña Odebrecht realizó en 2012 a una empresa ubicada en Islas Vírgenes, ligada con Emilio Lozoya Austin, ex director general de Pemex y quien en ese entonces fungía como Coordinador Internacional de la campaña electoral del hoy presidente. El hecho ya está siendo investigado por la Procuraduría General de la República (PGR).

Además de esta investigación, MCCI también también ha documentado probables casos de corrupción que involucran a instituciones como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o Caminos y Puentes Federales (Capufe), así como también movimientos fraudulentos realizados por ex gobernadores como Javier Duarte o Roberto Borge, y ex funcionarios como Jesús Murillo Karam.

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El día que sintió asco

Antes de pasar a esta etapa de su vida, Claudio trabajó en la administración del expresidente Ernesto Zedillo y posteriormente se dedicó a la filantropía, esto hasta 2006, cuando decidió saltar al activismo con Mexicanos Primero (MP), una asociación enfocada en mejorar la educación que se brinda en las escuelas del país.

Como abogado de profesión, explica en entrevista con Forbes México, siempre había sentido un profundo interés por los temas relacionados al estado de derecho y corrupción, y fue precisamente en esta organización donde “pudo comprender hasta que grado se extienden estos dos problemas en México”.

Y el punto crucial de esto llegó luego del 2012. El presidente Enrique Peña Nieto acababa de ser elegido como mandatario, y señaló que una de sus primeras acciones de gobierno iría de la mano con las actividades que estaba empujando MP: Desarrollar un censo que pudiera definir con claridad cuántos maestros había en México.

“Por increíble que pareciera México no contaba con un padrón que nos dijera cuántos eran los maestros que había en el país, presionamos y fue esta administración que el presidente avaló que se realizara uno. Y los resultados escandalosos”, relata.

Básicamente porque el censo encontró que cada año se entregaban alrededor de 298,000 pagos irregulares a maestros que no lo eran, destinándose a esta situación cerca de 35,000 mdp.

“Es ante este tipo de situaciones cuando uno se da cuenta de que el cáncer es real, de cuánto dinero se está perdiendo y dejándose de invertir en la soluciones que necesita el país para salir de problemas como la pobreza, porque la corrupción está ya en todos lados”, comenta.

 

Atacar la enfermedad

El activista está seguro de una cosa: “En México nunca se había pronunciado tanto la palabra corrupción como se hace desde hace ahora”, esto gracias al trabajo de muchos años que se ha venido realizando desde todos los frentes para poder enfrentar este problema.

Sin embargo, a pesar de que la sociedad ya comprende el significado de la palabra corrupción, que cuesta al país en promedio cada año hasta un 5% del Producto Interno Bruto (PIB), el mayor reto que se tiene es acabar con la normalización que hoy existe en todo el país de este malestar.

“El mexicano entiende lo que es la corrupción, pero con el paso de los años y luego de los muchos beneficios que les ha dado, le cuesta entender que muchas de las cosas que tiene y que disfruta en su día a día están relacionadas con este hecho”, afirma.

Por ejemplo, dice Claudio X. González, “cuando yo estaba en MP me tocó platicar con muchas personas que ganaban como maestros sin serlo, pero que aseguraban que este dinero les correspondía, que era un derecho para ellos el recibirlo, aún cuando no se lo ganaran”.

Pero el problema no pasa totalmente por lo que es la corrupción, sino por el “severo” contexto de impunidad que existe en el país. “Para ganar la batalla contra la corrupción necesitamos que se acabe en México con la impunidad, que exista un castigo para quienes están hoy sacando provecho de esta situación”, menciona.

Y es que actualmente, según sus cálculos, del 100% de los actos delictivos que se presentan en el país, únicamente el 2.9% de ellos reciben una consecuencia, un porcentaje que acaba por ser una invitación a las personas a seguir siendo corruptas.

“Este dato te llama a corromperte, porque la gente sabe que no le van a hacer nada si lo hacen, se ríen de cualquier señalamiento y lo siguen haciendo, y los sucede mayor cosa, tenemos que romper con este círculo vicioso”, sostiene.

Es con miras a presionar a que se den consecuencias a quienes están hoy son corruptos, que desde MCCI están documentando y tratando de sacar a la luz todos los casos de abuso que vayan descubriendo.

“Hoy tenemos herramientas como la activación ciudadana y los medios electrónicos que, acompañados por un trabajo de periodismo, nos están permitiendo mostrar lo que pasa en el país, uno podría pensar que hoy es cuando más mal estamos, pero esto ha estado siempre, lo que cambia es que hoy podemos denunciar los escándalos”, precisa.

A pesar de esto, Claudio X. González sabe que las cosas no serán fáciles y tiene muy presente algo: “Va costar mucho trabajo cambiar esto, porque cuando se ataca a la corrupción, la corrupción también te ataca a ti”.

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El valor de los empresarios

Uno de los apoyos más importantes que ha encontrado el activista en esta enfrentamiento es el de los empresarios, quienes asegura deben de ser una voz fuerte capaz de cuestionar la corrupción que vayan ubicando en las distintas esferas del país.

Sin embargo, también está consciente de que este problema también a ellos los ha tocado. “Desafortunadamente el sector privado ha contribuido en este tema, es un hecho que los esfuerzos desde su lado no han sido suficientes para combatir a la corrupción”, asegura.

Pero a pesar de ello, Claudio X. González hoy observa voluntad por parte de la clase empresarial para poder aportar de manera más significativa. Ejemplo de ello son las relaciones de cooperación que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezado por Juan Pablo Castañón, ha estrechado MCCI, quien los está ayudando a reformular su código de buenas prácticas.

“Los empresarios tienen ya en su agenda el tema de la corrupción, saben que si no se le combate esta situación los va poner tarde o temprano en desventaja frente a otros competidores, además de que va disminuir el desarrollo económico de México, lo que de ninguna forma los va beneficiar”, concluye.

 

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