Por Miguel Calderón Lelo de Larrea*

De acuerdo con el IFT los precios de telefonía móvil han caído 43% en los últimos años en México, esto principalmente debido a la feroz competencia que se inició después de la Reforma en Telecomunicaciones. Sin embargo, varios analistas prevén que esa reducción de precios pueda detenerse e incluso reversarse sino se modifican los costos actuales del espectro radioeléctrico.

En una definición muy simplista y poco técnica, el espectro radioeléctrico es el espacio que usamos para mandar nuestras señales de comunicación. El espectro no tiene un valor por sí mismo, adquiere un valor sólo cuando se invierte en la tecnología necesaria para poder enviar y recibir señales de nuestros teléfonos.

Hoy el espectro representa uno de los costos más altos para los operadores móviles ya que puede llegar a representar hasta el 15% de sus ingresos totales anuales. Lo que recauda el gobierno por espectro es equiparable al monto total de las inversiones anuales de todos los operadores en infraestructura. Por ejemplo, el gobierno recaudará por concepto de derechos de espectro para telefonía móvil casi lo mismo que invirtieron Altan, AT&T, Telcel y Telefónica en el 2017 (19 mil millones de pesos). Lo que representa la instalación de más de 10,000 sitios de telecomunicaciones en lugares donde hoy no hay cobertura.

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El problema radica en cómo se determina el precio del espectro. En la mayoría de los países el espectro se licita y prácticamente el 100% de su costo lo define el mercado a través de las pujas de los diferentes participantes. En cambio, en México, más del 90% del valor del espectro lo define el la Secretaria de Hacienda y Crédito Público y el Congreso de la Unión a través de la Ley Federal de Derechos. Esto no siempre fue así, el espectro que ganaron los operadores hace veinte años a través de una licitación y que ahora debe renovarse, les costará casi tres veces más en términos reales de lo que pagaron hace veinte años por el efecto de aplicarles ahora el esquema de pago de derechos.

Diversos organismos internacionales como la GSMA y la OCDE, así como diversos consultores internacionales (Aetha, Analysys Mason, Coleago, Delloitte, etc.) han manifestado que este esquema es único en el mundo y debe de cambiar ya que puede tener serias implicaciones para el desarrollo del mercado de telecomunicaciones en México.

Tan alto es el costo del espectro que cuando se discutió la instrumentación de la Red Compartida, el Congreso tuvo que aceptar la recomendación de la SHCP y del IFT para reducir por 10 veces el costo del espectro que se le cobraría a ésta pues, de lo contrario, no podría ser sustentable.

En México se han propuesto diversas soluciones a este problema. Algunos han planteado el generalizar el IEPS, otros platean diversas soluciones con algún impacto a las finanzas públicas actuales por lo que el gobierno ha sido renuente a aplicarlas. Sin embargo, existen algunas alternativas que podrían ser beneficioso para todas las partes.

Una idea es hacer un prepago de todas las anualidades por venir por concepto de derechos con una tasa de descuento que sea atractiva para los operadores y que le permita a la actual administración anticipar e incrementar su recaudación. Este sistema permitiría también equiparar el costo del espectro al costo del espectro en otros países con un poder de compra similar al de México.

Otra idea es acreditar inversiones en infraestructura a cuenta de un porcentaje del pago de los derechos. En este escenario, los concesionarios podrían hacer mayores inversiones para incrementar la cobertura y capacidad de sus redes cumpliendo uno de los objetivos sociales de la próxima administración.

Vale la pena revisar lo que acaba de hacer Francia para la renovación del espectro de los concesionarios de aquel país: El gobierno francés prefiere extender las licencias de espectro de los operadores al mismo precio original, en lugar de realizar una nueva subasta o aumentar el precio, a cambio de una mayor inversión en capacidad y cobertura. De la misma manera, benefician al operador de menor escala dándole más espectro del que tenía para que pueda competir adecuadamente. De esta manera, el espectro se distribuye de tal manera que los tres principales operadores existentes pueden obtener un mejor trato en su renovación de espectro y el operador de menor escala (Free) tiene un aumento de su espectro a un precio competitivo.

El peor escenario para México sería no hacer nada pues entonces las inversiones en el sector se verían afectadas y con ellas los objetivos de cobertura, calidad y mayores servicios.

*Vicepresidente de Regulación y Relaciones Institucionales de Telefónica Movistar.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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