Desde que era niña, la ciencia le despertó un apetito por aprender. “Mi papá siempre me acercaba a la lectura que a mí me gustaba, que era la científica, desde muy chica me fascinó la física y las matemáticas”, dice Mónica Porres.
Albert Einstein, y su teoría de la relatividad, y Marie Curie, y su trabajo de la radioactividad, fueron fuente de inspiración que la llevarían a ser la primera mujer rectora de la Universidad del Valle de México (UVM).
Cuando iba en la secundaria, un profesor de física la acercó a la experiencia de la NASA, en donde conoció el proceso de elaboración de alimentos para astronautas. “Recuerdo muchísimo que él me decía: vas a tener un gran reto porque hay cosas que todavía no se saben”, rememora.
Sin embargo, aunque quería dedicarse a la investigación científica, desde muy joven descubrió una nueva pasión: la docencia, a la que ha dedicado 30 años de su carrera profesional.
Tras graduarse como ingeniera en Bioquímica, a los 22 años, buscó irse a un centro de investigación en el extranjero, pero en ese momento no existían becas para mujeres interesadas en ciencia, sino que parte de los requisitos era estar casada, pero llegó a ella la oportunidad de dar clases de matemáticas.
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“[En ese momento encuentro una vocación. Porque así de joven, me entregan a un grupo de estudiantes de bachillerato con problemas académicos. Yo decía: qué complicado. Pero fue una muy grata experiencia porque ahí descubrí que tenía la posibilidad de enseñar a mis estudiantes de manera diferente”.
De maestra a ser la primera mujer rectora
Mónica se describe como una mujer que pensaba fuera de la caja, pues hacía dinámicas fuera del salón de clase, utilizaba objetos poco comunes como el bote de basura o pintar con colorante verde la leche.
“Di todas las matemáticas del plan de estudio. Después dí todas las físicas y todas las químicas. Apasionándome por la metodología. Entendí que no era pedagoga, pero que al tener la ciencia a mi lado, podía enseñar de una manera diferente”, dice.
Porres reconoce que las matemáticas, la física y la química son materias que siempre han tenido porcentajes de aprobación bajos, pero que con ella los resultados no se hicieron esperar. “Cuando yo tomé la materia de física tenía porcentajes de aprobación cerca del 30%. Y en matemáticas hablamos de un 26%. Cuando empecé a hacer la parte lúdica, logré cambiar el concepto con los estudiantes de que podíamos hacerlo diferente y mis porcentajes se invirtieron”, dice.
Porres considera que es un tema cultural que los estudiantes consideren a las matemáticas como una materia difícil, pero apunta a que la clave es usar diferentes técnicas para el aprendizaje y fomentar el autoestima.
Después de enseñar a alumnos, en 2009 llegó una invitación para capacitar a docentes de la UVM, pues la institución necesitaba técnicas didácticas con tecnología. “No había plataforma para poner los cursos y utilicé un blog. Yo decía, va a funcionar. Y estos cursos siguen vigentes”, comenta.
Adquirió el puesto de Directora Institucional de Formación Docente en la Dirección de Desarrollo Académico, posteriormente fue Vicerrectora de Preparatoria y en 2018 fue nombrada Vicerrectora Académica de la UVM.
En 2022, se convirtió en la primera mujer rectora de la UVM, algo que considera un logro que se construyó a lo largo de su vida en la universidad. “Cuando me invitan a ser la rectora, lo primero que les dije fue: si no es para ustedes un impedimento que yo sea una rectora académica, acepto; pero si ustedes quieren una rectora de gestión administrativa, declino. El regalo más grande es que dijeron: sí queremos a una rectora académica”, platica.
Su periodo de rectoría tiene una duración de cuatro años (2022 a 2026) con posibilidad de reelección para otro periodo y dentro de sus principales objetivos está la de mantener la calidad académica y permear en la cultura los temas de diversidad e inclusión.
“A mí no me va a tocar ver los resultados porque una cultura en la parte educativa te puede llevar 8 o 10 años y no solo impactas a tus estudiantes, impactas a sus familias, a los docentes, a nuestros colaboradores”, cuenta.
Dentro de los principales cambios están para este agosto, separar las ingenierías de la licenciatura tradicional, lo que contará con una vicerrectoría de ingeniería. “Estoy muy contenta porque eso va a potenciar la forma en la que queremos hacer proyectos STEM, donde hagamos que nuestras mujeres y adolescentes se empoderen”, explica. La UVM cuenta con más de 60 años de historia, así como con un total de 28 campus en 18 estados del país y se ubica en el sitio 42 del QS World University Rankings 2024 y cuenta con cinco estrellas en las categorías de Empleabilidad e Inclusión del mismo ranking. Mientras que el 86.5% de los estudiantes de UVM tiene algún tipo de beca.
¡Señores, a trabajar!
Con más de tres décadas de experiencia, la rectora considera que no hay reto pequeño para ella. Sin pensarlo, su pasión por el aprendizaje colaborativo con metodología y la parte en tecnología serían los ingredientes que la prepararían para transformar la educación durante la pandemia de Covid-19.
“En seis días transformamos la universidad. En seis días capacitamos a quienes teníamos que capacitar y diseñamos todo para que el lunes siguiente 37,000 grupos tomaran clase desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche”, cuenta, “creo que estábamos atrás en el uso de la tecnología y la pandemia nos obligó a avanzar”.
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Además, agrega que con el regreso a la normalidad, la tecnología comenzó en desuso. “Pero la UVM lo siguió fortaleciendo. Seguimos con nuestras plataformas y ahora estamos entrando al reto de la Inteligencia Artificial (IA)”, dice y comenta que otra de sus pasiones es la tecnología. “Ahorita con la IA soy una niña con juguete nuevo. Así como me ves, no sabes en cuántas cosas la he utilizado, incluso para dar clases a estudiantes”.
Su apuesta con esta nueva tecnología es que tanto docentes como alumnos sepan cómo utilizar y explotarla al máximo. “Quiero que mis estudiantes la utilicen y si lo van a contratar, sea un diferencial para él. Mis estudiantes en UVM, de cualquier carrera, van a resolver problemas que todavía no existen. Nos llegó una pandemia. ¿Qué otras cosas pueden pasar? El cambio climático, el tema del agua. ¡Señores, a trabajar!”.
Autoestima y educación
Para Porres la autoestima es clave para la educación y considera que el estudiante utiliza el conocimiento como el mecanismo de comunicación con el docente, algo que notó después de la pandemia, pues cuando los estudiantes volvieron a clases lo que buscaban era el contacto físico.
“Todos somos sobrevivientes y yo no puedo entrar al conocimiento si mi emoción no está lista. La emoción se está asentando, todavía no termina. Yo creo que nos faltan un par de años para que acabe de nivelarse. A partir de ahí vendrá el proceso en donde el conocimiento vuelva a tomar el lugar”, señala.
México, según resultados de la edición de 2022 del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se encuentra en el lugar 35 de 37 países evaluados.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señala que México experimentó la peor caída en sus resultados desde que participa en PISA en el 2000, pues el desempeño en Matemáticas y en Comprensión Lectora lo sitúan como el tercer país con los peores resultados de la OCDE, mientras que en Ciencia, es el país con los peores resultados.
La UVM con cada estudiante hace un perfilamiento de habilidades académicas y de la situación emocional, que va acompañado de apoyo profesional. “Mi estudiante no va a asumir más el aprendizaje si sus emociones no están controladas”, afirma.
Para la rectora el momento más difícil fue la pandemia. “Te puedo asegurar que cada día me levanto y digo: hoy es un día para poner mi talento al servicio de mis estudiantes y de mis docentes”.






