Prácticamente no existe ya ninguna actividad humana que no haya sido mejorada, simplificada, influenciada o potencializada por el avance tecnológico y particularmente, por los efectos de las redes sociales.

La existencia digital, la realidad virtual, la Inteligencia Artificial, el big data y los nuevos métodos de marketing están originando modelos de interacción bajo mecanismos y órdenes inéditos, impactantes, novedosos y subrepticios.

Para el ámbito político; las redes sociales ofrecen una plataforma de comunicación y exposición con recursos ilimitados que disminuye los tiempos, amplía el alcance, masifica el contacto y por supuesto, pueden ser usadas ventajosamente para todo tipo de estrategia.

Revisamos aquí algunos de nuestros hallazgos:

1) De la percepción al impresionismo político. Maquiavelo escribió que “No es necesario que un príncipe posea ciertas cualidades, pero es imprescindible que parezca tenerlas”. La comunicación política digital es el campo más fértil para crear apariencias, simulaciones, mentiras a medias y trucos de manipulación que además la sociedad acepta prácticamente como válidos y comprobados.

La herramientas digitales permiten crear perfiles, historias, mitos y hasta acontecimientos trascendentales de la nada, agregar virtudes, inflar seguidores, incluir opiniones y darle likes al mayoreo a tu cliente para que sea percibido como el más trabajador, apasionado y honesto; puedes crear, modificar y manipular videos, fotos, documentos, rumores, voces y hacer surgir las tendencias de chismes y adicionalmente, -con el mayor cinismo- inflar todo con testimoniales, sondeos patito y validaciones artificiales.

2) Espontaneidad, confusión y anarquismo. Contario a la comunicación tradicional, la digital no permite un horizonte de planeación ni direccionamiento de largo plazo. Se origina y modifica en fracciones de segundo. Dependes mucho de la creatividad y la capacidad de respuesta que puedas ofrecer en tiempo real, de una estructura virtual de soporte efectiva y de redes de contacto muy dispersas y sólidas.

A las audiencias de RRSS les gusta la informalidad, se mueven en una jerga liberal, nunca oficialista; por eso funcionan las ocurrencias que mueven a la risa y la falta de capacidad de un político se puede disfrazar muy bien en un halo de simpatía, sensibilidad, humanismo, debilidad o sinceridad.

3) El hartazgo abarató la demanda ciudadana por calidad gubernamental. Si antes tenías que elaborar discursos complejos y trascendentes; ofrecer resultados tangibles, formular políticas públicas de largo alcance, seleccionar un gobierno calificado y con capacidades relevantes; profundizar en la diplomacia, así como tomar decisiones complejas; hoy te la puedes llevar tranquilo con todo lo contrario, ya que nadie le interesa leer demasiado, profundizar o reflexionar sobre política.

Ante la sombra de la corrupción; el lenguaje no elaborado, crear controversias, asumirse como víctima, abrir debates bizantinos, jugar con la emocionalidad y repartir culpas en el pasado funcionan muy bien porque bajo esos mecanismos, los votantes se distraen y se mantienen ocupados o de plano entran en un estado de inamovilidad, desgaste, indiferencia o renuncia.

Además, toda crítica, todo espacio no dócil, puede ser enterrado, marginado, suprimido por un ejército activo de bots, blogs, defensores, fake news y simuladores en tiempo real, incluyendo la destrucción total de su reputación en las RRSS, etiquetados por supuestos “gurús” de la virtud y la verdad.

La apología moderna de la ley: a los amigos la justicia digital, la transparencia y la integridad; a los adversarios solo basta con exhibirlos, etiquetarlos, juzgarlos, bloquearlos, borrarlos o inventarles cualquier cosa para descalificarlos.

4) El contacto virtual. Sentirse apoyado, seguido, escuchado, atendido por el gobierno forma parte de las aspiraciones permanentes de la sociedad y es uno de los principales fundamentos de la democracia.

Bajo esa lógica, ofrecer resultados tangibles es cosa del pasado, hoy solo tienes que ocuparte de los escándalos de las RRSS; no se encienden las alarmas mientras el asesinado sea un desconocido o no trascienda un video del hecho delictivo; mientras que las víctimas no se organicen; los problemas sociales que no llegan a ser digitales pueden quedarse en la lista de buenos deseos.

Casi de telenovela, los medios digitales te ofrecen la oportunidad de revivir casos del pasado, de tener a la gente ocupada en los misterios no resueltos, ¿para qué ocuparse del cambio climático, de las finanzas públicas, la inversión o de problemas reales?,

Gracias a las RRSS puedes hacerle sentir a los ciudadanos que sus opiniones cuentan, que hay un gobierno al pendiente de sus gustos y preferencias; formatos de filiación que integran bases de datos con toda la gama de oportunidades que existen para controlar, someter y mantener como clientes activos a los electores son una tentación muy atractiva.

 

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